La nueva CGT unificada: "No hay ningún indicador que haga pensar que la situación puede mejorar"

La nueva CGT unificada:

Los dirigentes que conducirán la CGT desde el lunes criticaron con dureza al Gobierno, pero minimizaron que la nueva central debute con un paro general

La nueva CGT reunificada concretará el próximo lunes su presentación en sociedad después de haber logrado convenir la creación de una construcción tripartita que sintetizará el equilibrio interno entre las tres versiones (Azopardo, oficial y Azul y Blanca) que hoy dividen al sindicalismo peronista. Juan Carlos Schmid (dragado), Héctor Daer (sanidad) y Carlos Acuña (estaciones) personificarán ese entendimiento con el desafío de encarar un proceso que, interpretan, excede el marco sindical y se inscribe en la apuesta de generar un camino de interlocución con el Gobierno y a la par articular una estrategia de acción concreta para fortalecer el reclamo de respuestas para las demandas de los trabajadores y los sectores más vulnerables.

Desde una lectura crítica de los casi 8 meses de gestión macrista, pero evitando la amenaza efectiva de un paro general, el futuro triunvirato cegetista expuso, en un reportaje exclusivo con El Cronista previo al congreso del lunes en Obras Sanitarias, su pesimismo respecto de la situación económica y social del país, y se quejó de la "precariedad" de las políticas del Ejecutivo, entre las que mencionó el tarifazo.

–¿Qué esperan de la unidad?

–Acuña: Las expectativas son muy buenas porque es algo que están esperando todos los trabajadores.

–Schmid: Esto excede el marco sindical, porque es un proceso que amplios sectores de la sociedad y los propios partidos están mirando con atención. Aguardamos, como hombres que vamos a ser electos para conducir, que podamos estar a la altura de las circunstancias porque estamos frente a un proceso complicado en materia social y económica, con un gobierno que tiene sesgo de derecha y que ha aplicado medidas que han agravado seriamente a las clases mas vulnerables.

–Daer: Hay una necesidad social de generar una interlocución con el Gobierno porque es fundamental empezar a hacer los planteos en forma institucional sobre los temas que para nosotros son errados de las políticas que están realizando. El paso es trascendente y más allá de los umbrales del movimiento obrero.

¿Y cuál será la prioridad de nueva CGT?

–S: La primera es consolidar la unidad y asumir la defensa de los intereses propios. Y lo segundo es trazar una estrategia para influir en los acontecimientos políticos.

–¿Eso implica la posibilidad de convocar una medida de fuerza?

–A: Significa institucionalmente que vamos a defender los intereses de los trabajadores pero fundamentalmente que el Gobierno tendrá enfrente a una CGT unida para que le marque lo que esté mal. Porque tenemos un Gobierno que claramente representa al sector empresario, que lo único que hizo fue debilitar el poder adquisitivo de los trabajadores y favorecer a los grupos económicos.

–D: Las medidas de acción no hay que tomarlas como una cuestión dialéctica de por si o por no. Tenemos que ser respetuosos de un congreso que es el parlamento de los trabajadores y por supuesto que el clima del congreso va a ser el que haga actuar al futuro consejo directivo. Primero nos planteamos el reclamo institucional, definir una estrategia, no podemos hablar de un paro por un paro en si mismo, es más profundo porque lo que ser persigue es poner fin a las políticas que van en contra de los más vulnerables.

–¿Qué esperan en materia económica y social?

–A: No hay muchas esperanzas de que mejore, todo lo contrario. Las políticas implementadas hasta ahora no hacen más que ponernos a la puerta de la recesión, está a la vista.

–S: No hay ningún indicador social que amerite pensar que la situación pueda mejorar en este segundo semestre, inclusive hay serias dudas de que el PBI pueda recuperarse el año que viene. La situación tiende a complicarse. Por eso lo importante es elaborar una estrategia para el mediano y largo plazo, eso fue lo que alumbraron los dos documentos de la CGT y que el congreso faculte a la conducción para que instrumente las medidas de acción que corresponden. Hay un abanico de protestas, entre los cuales está el paro.

–En el último documento denunciaron falta de plan económico...

–S: Y lo ratificamos. No hay un programa económico.

–A: Parece que están aprendiendo (risas).

–D: Todas las fantasías del inicio de este Gobierno de que venían inversiones se fueron cayendo. Con lo cual las perspectivas económicas son complicadas y las perspectivas sociales también. Perdimos 8 meses y no se crearon puestos de trabajo.

–En el Gobierno están planteando cambios en materia laboral, ¿temen una ofensiva?

–S: Lo que estamos viendo es un reflejo que viene a caballo de la globalización. Esta sucediendo en otras latitudes con resultados nefastos para los trabajadores. Vemos con malos ojos estas cuestiones. Hemos sido terminantes en esto: cualquier discusión tiene que ser abordado después de estabilizar la economía. Ahora no se puede discutir absolutamente nada.

–D: Esa es la línea. Y vamos a tener otra gran discusión sobre la defensa de la industria, que tiene que ver con el tema del consumo, con frenar las suspensiones. Cada vez hay más productos importados. Lo que hacemos ahí es directamente destruir el país

–Y mientras se profundiza la polémica por el tarifazo.

–D: La precariedad del Gobierno en políticas de estado es muy grande. Cometieron una torpeza en poner en escena un tarifazo sin tener un muestreo de lo que iba a significar socialmente y todas las rectificaciones fueron complicaciones sucesivas. Sabían que les iba a pasar esto porque se lo advirtieron, que si no cumplen con todos los pasos se iba a judicializar y se iba a frenar en la Justicia.

–Los aumentos impactaron en la aceleración de la inflación...

–A: Eso es muy preocupante y lo que es más preocupante aún es lo que relata el Gobierno. El Presidente salió a decir que el tarifazo fue gradual, una barbaridad, porque fue un impacto violento. Eso es grave y más grave es no reconocer que hay un problema y que ese problema lo generaron ellos. Uno los escucha y le quedan pocas esperanzas de lo que viene hacia adelante.

También se acusa a los sindicalistas de intercambiar paz social por fondos para las obras sociales.

–S: Yo no administro una obra social, pero defiendo el sistema porque es solidario. Y decir eso es un mito, una fantasía que muchas veces han replicado las columnas de opinión. En este acuerdo hay

$ 8000 millones que van a ir al sistema público de salud, eso quiere decir que el sistema público de salud funciona bastante mal. Imaginemos que pasaría si las obras sociales no estuvieran hoy en la Argentina. Entonces cuando se levanta el mito de que esto es parte de una componenda con los sindicatos, en lugar de decir eso le tendrían que dar gracias a las obras sociales.

¿Van a insistir con el reclamo por la eliminación de Ganancias?

–S: (risas) Es un tema que nos ha hecho presentar siempre como los malos de la película, casi como unos miserables que no queremos aportar a la seguridad social, a la educación o al resto de los servicios que debe brindar el Estado. Siempre hemos manifestado que queremos una revisión integral del sistema tributario, porque es regresivo y porque los sectores populares aportamos en la misma proporción que los grandes grupos empresarios. Y eso no se animo a revisarlo ningún gobierno democrático. Es una deuda de la democracia.

–D: Es uno de los impuestos que se fueron deformando. La distorsión es absoluta, y no corregir las escalas es lo más injusto que puede haber. Y para colmo fue una promesa incumplida de este Gobierno.

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