La UOM, nuevamente en el centro de la polémica por la caída de contratos

La firma Brightstar Fueguina decidió no renovarle el contrato a unos 70 trabajadores, aduciendo baja productividad y reiteradas inasistencias. Ante esta situación los trabajadores acudieron al gremio conducido por Oscar Martínez, con quien pudieron reunirse.
Finalmente, se retiraron del encuentro ofuscados por la falta de respuestas. Sin embargo, desde la UOM aseguraron que “poco se puede hacer” para salvar la situación de quienes tienen hasta 15 días de inasistencia a sus puestos laborales. Los trabajadores, en contrapartida, plantearon que entre los despedidos “había empleados con asistencia perfecta y hasta embarazadas”. El hermetismo de las autoridades del gremio abonó todo tipo de teorías y no ayudó a despejar las dudas.

La situación de los contratos temporarios, también llamados “contratos basura”, sumó un nuevo capítulo a la polémica, con el malestar que generó entre los trabajadores de Brighstar Fueguina la confirmación de que al menos 70 empleados iban a culminar su actividad en la empresa porque no se les renovaría el vínculo.

Así, la semana arrancó complicada en dicha planta industrial. Los damnificados, todos ellos con contrato a plazo fijo, se quejaron airadamente y aseguraron que el número de despidos era aún mayor y que el gremio jamás se había interesado por conocer la situación de cada uno de ellos.

Por su parte, desde la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) advirtieron que la situación era conocida por todos y que poco pudo hacer el sindicato ante al argumento esgrimido por las autoridades de la empresa.

Es que la empresa aseguró que los trabajadores desvinculados no habían cumplido con condiciones vinculadas a la productividad y que, sobre todo, se trataba de empleados que habían tenido una importante cantidad de ausencias a lo largo del contrato.

Día convulsionado

Desde muy temprano, los trabajadores que habían recibido sus telegramas con anterioridad, se fueron agolpando en el acceso a una de las plantas ubicadas en el Parque Industrial de Río Grande. Allí, aguardaron hasta congregarse en un buen número y se dirigieron a la sede del gremio, ubicada en la intersección de Moyano y Fagnano.

En el lugar fueron recibidos por el secretario general de la UOM, Oscar Martínez, quien escuchó los reclamos de los ex empleados de Brightstar Fueguina, junto a parte de la comisión directiva de la entidad y un grupo de delegados.

Entre las quejas de los trabajadores y el desánimo que reinaba entre mucho de ellos, tanto Martínez como sus acólitos reiteraron la postura del gremio: poco se puede hacer para revertir la situación de quienes han tenido inasistencias laborales de forma repetida.

“Mucho no podemos hacer en estos casos. La gente reclama, se queja, viene al gremio y te dicen que ellos no faltaron nunca. Sin embargo después verificas las planillas de asistencia y resulta que en tres meses de contrato tienen hasta 10 o 15 no trabajados”, explicó a El Diario del Fin del Mundo un delegado de otra empresa, que intentó mediar durante algunos pasajes de la reunión.

Prontamente, y sin mayores definiciones, los trabajadores se retiraron del lugar. Algunos, resignados; otros, denunciando que las rescisiones de contrato no son 70 como ellos dicen sino mucho más. Incluso los hubo quienes aseguraron que serían unos 200 trabajadores los que se habrían quedado sin su fuente laboral.

Además, de parte de los ex empleados de la firma electrónica, también hubo quejas porque según dijeron, entre los despedidos había empleados con asistencia perfecta y hasta alguna mujer embarazada a punto de dar a luz.

Pocas precisiones

Luego de finalizada la reunión entre los ex empleados de Brightstar Fueguina y las autoridades de la UOM, fue prácticamente imposible hablar con los principales referentes del gremio metalúrgico. Oscar Martínez, que cruzó varias veces el pasillo que une las oficinas del edificio, se mostró siempre con gesto adusto, muy serio y sin torcer la mirada ante nada ni nadie.

Por otra parte, los pocos representantes del gremio que se acercaron a dialogar con los periodistas presentes pronunciaron siempre la misma frase: “Hay reunión, va a durar un rato largo. Si querés, quedate a esperar”. Hasta bien entrado el mediodía, nadie brindó una explicación sobre el confuso hecho.

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