OIT 100: El objetivo de lograr un compromiso con la igualdad

OIT 100: El objetivo de lograr un compromiso con la igualdad

Edificio de la OIT en Ginebra, 10 de la mañana de un domingo. Lluvia y frío de otoño como para que nadie se tiente y deje de venir a la reunión preparatoria de su grupo.

Por: Juan Manuel Morena y Gerardo Juara.

Aquí en la sala II se reúne el grupo de trabajadores. La plana mayor de la Confederación Sindical Internacional (CSI), la mayor central sindical del mundo (166 millones de trabajadores en 156 países) saluda a los delegados y asistentes, y Sharan Burrow, su secretaria general, expone el estado de situación frente a la conferencia que se inicia mañana.

“Estamos frente a un desafío histórico, relanzar una idea a los 100 años de su fundación. Un principio sobre el que se construye esta Organización Internacional del Trabajo, hija de dos guerras mundiales, es que no hay ni habrá posibilidad de paz en el mundo sin justicia social, y así lo declara en su constitución, que está vigente, viva y que debemos proyectar al futuro. Pero desaparecidas las amenazas del comunismo y de la guerra fría, los gobiernos y las empresas abandonaron su compromiso con la justicia social. Naciones enteras sienten que la democracia está en deuda con ellas y millones de trabajadores ven que la economía no da respuestas a su demanda de dignidad. Esta conferencia tiene que conseguir un compromiso con la igualdad.

En la semana anterior, mediante el sindicalismo francés consiguió una declaración Tripartita con los ministerios de trabajo del G7 pero se ha retrasado por la renuncia norteamericana sobre el alcance de la constitución de la OIT y con poco detalle sobre la justicia social.

Mientras, el movimiento obrero mundial sufre las consecuencias de un modelo global que no lo considera. El miedo y la desesperación alcanza a millones de trabajadores. El 48 por ciento de la población mundial activa no puede vivir con el salario mínimo y por ello, y sin más, necesitamos reescribir las reglas de la economía.

El crecimiento de la economía informal desplaza trabajadores de la zona de derechos, y la aparición del trabajo en plataformas nos obliga a repensar reglas y a reclamar por un nuevo contrato social. Es importante darse cuenta que no estamos ante un debate habitual.

No estamos en el debate habitual, sino que es el momento de plantearnos de cara al futuro qué podemos construir. Esta es la oportunidad de dejar la base de un compromiso de garantía social universal para todos los trabajadores sea cual sea su relación laboral, más allá de la distinción formalidad/informalidad, retomar la lucha por la limitación del tiempo de trabajo, obtener seguridad y salud en el trabajo y un piso de trabajo decente universal.

Al ingreso al nuevo centenario de la OIT debemos reforzar los principios de Libertad sindical y negociación colectiva frente al embate de las empresas, e incorporar al patrimonio de las organizaciones sindicales la lucha por detener el Cambio Climático, resolver que hacer con los impactos de la inteligencia artificial en el empleo, el rol del sindicalismo global frente a la actualización de la economía y el excesivo y feroz poder de las empresas nos sólo frente a los sindicatos sino frente a los gobiernos.

Necesitamos reforzar el principio de Transición Justa en un mundo cambiante, basado en la garantía de trabajo universal para todos, en todo momento, en todas partes, basado en cuatro pilares: Derechos y democracia, regulación del Poder económico, Transición justa frente al cambio climático, e igualdad para la mujer en el trabajo y en la sociedad.

Tenemos que lograr la reconstrucción de un marco de confianza en nuestras democracias, exigiendo gobiernos responsables que den cuenta a las personas de sus derechos y de sus promesas. Desde la garantía servicios públicos a dar respuestas a las necesidades básicas y fortalecer, insisto nuevamente, el contrato social haciendo, pidiendo y controlando, aunque parezca repetido, reglas justas y comunes a todos.

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