Obreros de la estiba se declararon en estado de alerta y movilización

Obreros de la estiba se declararon en estado de alerta y movilización

Hay una historia en el puerto de Mar del Plata que, pese a perseguir con insistencia el final feliz, pareciera no encontrar su punto final o cierre. Esa es, sin duda, la lucha que protagonizan los trabajadores de la estiba que desde hace dos años pelean por el cobro de un sueldo garantizado, sin obtener respuestas favorables por parte de las empresas del sector.

Por ello, y nuevamente, los afiliados al Sindicato Unido Portuarios Argentinos (SUPA) decidieron declararse en estado de alerta y movilización desde ayer y hasta el próximo viernes, fecha en que las partes en conflicto se reunirán en la sede del Ministerio de Trabajo de la Nación para alcanzar acuerdos respecto a este sueldo seguro.

Juan Carlos Ferreyra, titular del gremio, explicó a El Atlántico que el conflicto fue motivado por el incumplimiento de las patronales al convenio firmado en octubre. En ese acta, los empresarios no sólo se comprometieron a pagar el garantizado de noviembre y diciembre (tal y como lo hicieron), sino que acordaron abrir una mesa permanente de trabajo para avanzar sobre la regularización laboral del personal.

Se estableció que para el pasado 3 de enero todo el personal eventual pasaría a estar enrolado bajo relación de dependencia, a partir de una figura que crearían las Empresas de Servicios Portuarios y Estibaje para cumplir con lo pactado.

“Y esa mesa no funcionó y por ende terminamos enero y no sabemos si van a pagar y cuánto, y los compañeros no están regularizados. Eso es lo que motivó este estado de alerta y movilización”, fundamentó el dirigente, sin descartar posteriores medidas de fuerza con paro total de actividades.

“Ello dependerá de cómo los empresarios respondan el viernes. En caso de que se nieguen a pagarlo o sea poco lo que percibamos y no se predispongan a mejorar la paga, seguramente nos llamaremos al paro”, advirtió Ferreyra, que confió no estar muy ilusionado con la postura empresarial.

“Hay que saber diferenciar entre los deseos y la realidad. A nosotros nos encantaría que concedan el garantizado y punto. Pero lo cierto es que no demuestran predisposición y sólo reaccionan cuando paramos varios días”, analizó el dirigente, sumando argumentos ante un eventual cese de actividades.

Actualmente, los estibadores cobran $257 por jornada de seis horas trabajadas. El tema es que no siempre hay cajones que mover y descargar. Y por eso la insistencia de establecer como criterio inamovible el salario garantizado. “En la audiencia también platearemos un incremento en el monto del jornal”, adelantó Ferreyra. Rondaría en un 40% el aumento a solicitar.

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