Obreros en la Legislatura: no se inaugura nada

“Por primera vez en Neuquén, asume un diputado obrero”, dicen para convocar a trabajadores, estudiantes y demás “luchadores” a la asunción en la banca del electo Alejandro López, de Fasinpat.
El entusiasmo, sin duda, no puede cuestionarse, y tampoco la originalidad de ocupar una banca “rotativa”, ya que López la delegará apenas cumpla el primer año, para que la ocupen “otros compañeros”.

Pero no se hace justicia a la historia si no se admite que el sector obrero –prescindiendo de la ideología de quienes lo encarnan en los distintos momentos históricos- ha sido representado continuamente en el parlamento neuquino.

Ya tuvo protagonismo la meneada “clase trabajadora” desde la Convención Constituyente que redactó la carta magna y dio origen a la institucionalidad provincial, en 1957. Allí fueron convencionales los ferroviarios Héctor Cichero y José Sánchez. Y hubo también un representante del Partido Comunista, Pedro Heredia.

En 1963, la Legislatura tuvo entre sus integrantes al ya nombrado Cichero y también a Angel Puglisi, un trabajador petrolero que era dirigente del SUPE, que por entonces era el gremio petrolero más importante.

En 1973, cuando en Argentina se eligió en el mismo año a Héctor Cámpora y luego a Juan Domingo Perón para presidir el país, en Neuquén fueron elegidos como diputados provinciales el metalúrgico Ernesto Carlos Behm, quien era además secretario general de la CGT; Nicanor Briceño, que representaba a los trabajadores judiciales; Rufino Izquierdo, dirigente ferroviario, al igual que Celestino Sagaseta; y un joven zapalino que era empleado municipal y que se llama –todavía en plena vigencia política- Luis Julián “Chito” Jalil.

La representación obrera se continuó teniendo muy en cuenta en la recuperada democracia de 1983, cuando se sentaron orgullosamente en las bancas legislativas Enrique Esperón, y Hebe López, ambos petroleros del SUPE; el minero Juan Carlos Quiroga, y el ferroviario Alé Américo Rada.

Siempre hubo representantes del sector obrero, o por lo menos, del sindicalismo, en la Legislatura neuquina. En 1987, por ejemplo, ocuparon bancas Abel Uribe, trabajador municipal, y José Cifuentes, del sindicato de mecánicos, SMATA. Y no se debe olvidar, ciertamente, que fue diputado en ese período el ahora muy poderoso sindicalista petrolero Guillermo Pereyra.

En la última integración de la Cámara, también hubo representantes del sector obrero. Podrá discutirse quién ha trabajado más o menos como cabal representante de la sufrida clase obrera. Pero lo cierto es que Juan Gómez, Carlos Omar Lorenzo y Carlos Pacheco revistan en sector proletario petrolero, como también Luis Lucero lo ha hecho en el mercantil.

Incluso en esta actual Legislatura, donde jurará el ceramista Alejandro López, deberá respetarse como representante del sector obrero (más allá de las previsibles quejas por las diferencias ideológicas y políticas) a quien asumirá una banca por el PJ, Sergio Rodríguez: es titular del gremio mercantil, y secretario general de la CGT Neuquén.

Rubén Boggi (con el aporte de datos del historiador Héctor Castillo)

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