Obreros del pescado cortan los accesos al puerto local

La medida se extenderá hasta este jueves a las cinco. Piden un aumento salarial, pero no encuentran respuesta en el empresariado. “Estamos unidos y decididos a la lucha permanente”, aseguraron desde el Soip
El conflicto que tiene como protagonistas a los obreros de la industria del pescado y a los empresarios portuarios entró en un nuevo capítulo. Este martes, cerca de tres mil trabajadores cortaron los accesos al puerto local, tal como lo había decidido la asamblea de delegados el lunes. El corte se extenderá hasta el jueves a las cinco y en caso de no existir una nueva oferta salarial, las medidas de fuerza podrían intensificarse.

Desde el Soip anuncian que la realidad se torna dura para los trabajadores: los sueldos, aseguran, son bajos y la inflación golpea fuerte en sus bolsillos. “Históricamente el kilo de filete se pagaba como un boleto de colectivo. Y hoy está 2,10 un boleto y un kilo de filete trabajado un peso o un peso con diez, con suerte. Es una barbaridad lo que se está pagando”, aseguró Ana Contreras, de Comisión Directiva.

Cerca de las 11, una nutrida columna de trabajadores y trabajadoras llegó hasta el corazón del puerto marplatense y cortaron los dos accesos, donde los esperaban hombres de la Prefectura Naval Argentina. Los cortes se dieron de manera pacífica y respetaron el mandato de la asamblea que había decidido dejar pasar a aquellos vehículos que nada tienen que ver con la actividad pesquera.

“Estamos reclamando algo justo y digno para nosotros”, señaló y repitió en varias oportunidades Ana Contreras. “Debido a la inflación es obvio que no se puede vivir con este sueldo”, argumentó enseguida.

La disputa se da en torno a un pedido de aumento salarial. Los obreros piden un 35 por ciento y contemplan un atraso en los salarios de fileteros, peones y envasadoras. La cámara empresarial, Caipa, dijo que estaba dispuesta a otorgar un 24, no remunerativo y escalonado. El lunes, tal como lo adelantó El Atlántico, en una breve reunión intentaron mejorar la oferta: dijeron que “una parte” de la suba estaban dispuestos a darla en blanco. La negativa fue contundente y las medidas de fuerza se intensificaron con un corte de 48 horas en la terminal portuaria.

Contreras celebró la adhesión de los afiliados al Sindicato de Obreros de la Industria Portuaria, que una vez más se movilizaron de manera masiva. Y también destacó el apoyo de las cooperativas a la medida. “Han adherido porque la ley rige para toda la actividad, no solamente para quienes están afiliados al Sindicato. Nuestro deber y obligación como compañeros es atenderlos a todos. Así que todos vienen con sus reclamos y también nos hacemos eco de ellos”, subrayó la dirigente.

En relación a la última propuesta empresaria tendiente a blanquear sólo la mitad del aumento que se otorgue, Contreras sostuvo: “Nos parece una locura. El sindicato lucha por blanquear todo: los salarios y blanquear a la gente. Es nuestro derecho”.

Ayer se movilizaron nuevamente cerca de tres mil obreros. Al analizar el fenómeno, que no se vivía desde hace años en el puerto local, expresó: “Es muy posible que la nueva comisión directiva brinda más confianza. En las negociaciones anteriores hubo muchos entre dichos, cosas por debajo, a oscuras, fuera de horario, sin acuerdo de los delegados. Eso no inspiraba confianza en la gente que trabaja en la actividad”.

Al referirse a la realidad que atraviesan hoy los obreros de la actividad, sostuvo que “todos los sueldos están bajos”. “La inflación ha sido demasiada, la gente no alcanza a comer dignamente, como corresponde”, añadió.

“Es hora de que dejen de explotarnos a todos. Estamos decididos a la lucha permanente, estamos todos unidos. Más unidos que nunca, los trabajadores estamos juntos en esta”, aseveró.

La intención es permanecer en los accesos portuarios hasta mañana a las cinco, a la espera de que los empresarios brinden una nueva instancia de negociación.

Obreros Navales en estado de alerta

El Sindicato Argentino de Obreros Navales (Saon) Seccional Mar del Plata anunció ayer su estado de alerta y asamblea permanente, dada la situación de incertidumbre que se vive por estas horas en el puerto de la ciudad.

En un comunicado, que lleva la firma de su secretario gremial, Walter Castro, el sindicato manifestó su “solidaridad” con el reclamo que viene realizando el gremio de Obreros de la Industria del Pescado (Soip) en pos de lograr mejoras salariales.

“Acompañamos el pedido de reivindicación que viene formulando el sindicato hermano que encabeza Cristina Ledesma ante las autoridades de Caipa y deseamos fervientemente que las partes arriben a negociaciones superadoras que le permitan a los miles de compañeros del pescado mejorar su poder adquisitivo y vivir con mayor dignidad”, se subraya en el texto dado a conocer por el Saon.

Además de apoyar la lucha del Soip, los obreros navales pusieron en relieve los problemas que afectan el normal desarrollo de sus actividades en el puerto marplatense, a partir de la falta de dragado en el espejo interior de la estación marítima local, y que “pone en riesgo, cientos de puestos de trabajo”, según indicaron.

En ese sentido, Walter Castro aseguró que “la situación en los tres astilleros del puerto se ha resentido notablemente a partir de la falta de dragado. Esta falencia genera que muchos trabajos no puedan realizarse y por consiguiente, son horas hombre que se pierden”.

“No queremos tener despidos o suspensiones de ningún obrero naval, como lamentablemente hemos tenido. Pero la situación debe modificarse rápidamente porque los astilleros enfrentan serios problemas de funcionamiento y con ellas entran en riesgo la estabilidad laboral de nuestros compañeros”, aseveró, por último, Castro.

Envasadores se manifestaron en la casa de un empresario que les niega el blanqueo

“Hace un mes que estamos parados. Estamos cansados. Esta situación te da bronca, impotencia, porque lo único que queremos es trabajar”. Las palabras de Lorena dan cuenta de la situación que viven 37 trabajadores del frigorífico Cafiero y Polio, que ayer decidieron movilizarse hasta la casa del dueño de la planta, Francisco Romano. Ella asegura que no quiere estar ahí, prendiendo gomas, denunciando al empresario que no les da respuestas al pedido de registración laboral. Lorena pide trabajar como lo hace desde hace diez años en la planta. Hay quienes llevan 17 años envasando pescado en el mismo lugar. El empresario -sostienen- no se hace cargo de los trabajadores y trabajadoras que son parte fundamental de sus ganancias.

Sobre la avenida Edison, casi Puán, las pintadas evidenciaron el reclamo por el blanqueo. Sobre el cordón, ardían las gomas y una intensa cortina de humo negro no lograba tapar la casa, de grandes dimensiones, que allí se sitúa. Pertenece al empresario pesquero Francisco Saverio Romano, quien fuera representante de la Provincia de Buenos Aires ante el Consejo Federal Pesquero.

Los trabajadores que se movilizaron hasta allá son envasadoras y envasadores de la planta de Don Orione y Ortiz de Zárate, quienes desde hace un mes ocuparon el frigorífico ante la negativa de la empresa de avanzar en la registración laboral.

“Estábamos en el frigorífico y nunca tuvimos respuesta. Siempre con evasivas. No nos hacen caso al reclamo, que es solamente el blanqueo de 37 familias que estamos hace más de 30 días esperando. No hay ninguna respuesta. Nos mandan abogados, dicen dos o tres cosas, te convencen unos días que supuestamente van a firmar y nunca nada concreto”, explicó Lorena.

La envasadora relató que trabajaban bajo el sistema de pseudo cooperativa. “Hacía meses que veníamos trabajando mal porque te llaman uno o dos días, trabajabas dos horas, y en una quincena quizás ganabas 300 pesos. Hoy se te van 100 pesos para comer nada más, por día”, explicó.

Lorena es mamá de dos nenes pequeños. Cuando el grabador se apaga confiesa lo evidente: no le gusta estar ahí, protestando. Y repite una y otra vez que sólo buscan trabajar.

“No podemos creer lo que está pasando. No podemos entender por qué (Romano) deja en la calle a 37 familias. A él no lo moviliza nada. Ni siquiera el hecho de darnos una opción. Él no tiene opciones. Sus barcos -cuatro fresqueros y un factoría- siguen trabajando. Seguramente el pescado lo lleva a otros frigoríficos u otras plantas”, lamentó la obrera.

La indignación se torna visible en sus palabras: “Ahora todo el mundo se llena la boca hablando del trabajo en blanco. Y acá nada”. Mientras tanto ardían las gomas, el humo negro era espeso.

Lorena relató que durante los 10 años que ella trabajó en el frigorífico, hubo inspecciones oficiales. “Ya pagaron tres multas, las vimos y todo. La última fue de casi 70 mil pesos. Él prefiere pagar la multa antes que blanquearnos”, apuntó.

Romano, a través de su empresa, fue uno de los empresarios beneficiados con el no pago de la deuda que mantenían en concepto de Inspección Veterinaria. Obvió pagar 209 mil pesos a las arcas municipales.

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