La CGT oficial presiona para que el PJ respalde a Daniel Scioli

La CGT oficial presiona para que el PJ respalde a Daniel Scioli

"Cerramos la paritaria y nos pintamos de naranja", habrían afirmado desde la central obrera que apoyará "al único candidato que mide"

La negociación salarial, el impuesto a las ganancias y el intento de encolumnar al Partido Justicialista (PJ) detrás de la candidatura presidencial de Daniel Scioli son los temas que dominan la agenda en el corazón de la CGT oficialista. 

El alineamiento detrás del gobernador de la provincia de Buenos Aires fue escenificado el jueves pasado por la Confederación de Gremios Industriales, cuyo referente es Antonio Caló.

La CGT, orgánicamente, le dará también su apoyo. Según consignó La Nación, la decisión ya se tomó, a pesar de que hay un puñado de dirigentes que se mantiene cerca de otros aspirantes del oficialismo, como Sergio Urribarri o Florencio Randazzo.

Dispuestos a jugar a pleno por Scioli, los jefes de la CGT oficialista tejen ahora una estrategiapara lograr que el consejo nacional del PJ también se pronuncie en favor del ex motonauta.

Caló es uno de los vicepresidentes del partido y otros cinco sindicalistas integran el cuadro de autoridades. Intentarán torcer la balanza con las encuestas: "Daniel es el único que mide", dijo un jerárquico de la CGT que hasta hace unos días apoyaba a otro candidato.

"Cerramos la paritaria y nos pintamos de naranja", fue el mensaje que se bajó en la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), el gremio de Caló. Su respaldo al gobernador no es nuevo. Sí es nuevo que ahora empuje a su tropa hacia la campaña electoral sciolista.

El vínculo entre la CGT ofcialista y el Gobierno se tensó la última semana a partir de lasindefiniciones en lo relativo al Impuesto a las Ganancias y ante las presuntas imposicionesoficiales para que en las paritarias los aumentos salariales no superen el 30 por ciento.

Otros dos episodios terminaron de crispar la relación: el plantón del ministro de Economía, Axel Kicillof, a un almuerzo con sindicalistas en el que se esperaban definiciones importantes y el faltazo de Caló a un acto en la Casa Rosada, en el que se le había reservado una butaca en la primera fila. Mientras Cristina Kirchner hacía anuncios por cadena nacional, Caló le daba su apoyo electoral a Scioli en el Smata, a unas pocas cuadras de Balcarce 50.

Más allá de la falta de respuesta a los pedidos de la CGT, el desencuentro entre la Presidenta y Caló tuvo un capítulo en pleno verano.

El 12 de febrero, Cristina Kirchner anunció la cesión de 113 hectáreas en Ramallo San Nicolás para un predio de recreación de la UOM. Por cómo lo dijo, se pareció a un regalo caído del cielo para el gremio de Caló.

El hecho le costó durísimas críticas a Caló en la CGT porque sus colegas consideraron que negoció beneficios personales por sobre los grupales, según informó el matutino.

 Pero el dirigente metalúrgico lo explicó en la primera reunión de consejo directivo, hasta con documentación respaldatoria: la UOM le compró el predio al Estado. La operación se habría hecho en dólares.

Dentro de la CGT oficialista, el sector de "los Gordos" (representantes de los grandes gremios)se alió electoralmente a Sergio Massa.

El dirigente de Sanidad Héctor Daer supo ser la voz y el rostro de la central obrera hasta que se convirtió en diputado nacional por el Frente Renovador. Desde entonces, fue blanco de desplantes y ninguneos por algunos de sus colegas sindicales más ligados al kirchnerismo. En 2015, Daer recuperó su rol jerárquico en la CGT.

El jefe gremial de Daer es Carlos West Ocampo. Hace unas semanas, en una reunión con sciolistas y empresarios, West Ocampo sorprendió con una propuesta: Scioli, a la Presidencia; Massa, a la gobernación. "Es a única manera de garantizar que siga el peronismo por ocho años y que no llegue Macri. Sólo es viable si Scioli rompe con el kirchnerismo", argumentó.

En pleno ajedrez por la sucesión de Cristina Kirchner, los sindicatos de la CGT oficialista ya definieron su estrategia.

En la central opositora, Hugo Moyano, en cambio, está cada vez más convencido de no encolumnarse públicamente detrás de ningún candidato. Su objetivo está más allá: cómo reposicionarse en 2016, con el nuevo gobierno.

Al fin y al cabo, Caló fue más que sincero cuando exhibió hace un año el rostro más camaleónico de los sindicalistas. "Somos pendulares: un día estamos con uno; otro día, con otro", blanqueó, sin ruborizarse.

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