La CGT oficialista, de la amenaza al elogio

Caló, que había advertido sobre futuras protestas, pidió defender el modelo

Por Nicolás Balinotti |

Después de las tensiones y de las amenazas de tomar medidas de fuerza, todo volvió ayer a su curso normal: la CGT alineada con la Casa Rosada calló sus críticas, minimizó sus reclamos y envió fuertes gestos de alineamiento con el kirchnerismo. Hasta hubo un llamado "a defender el modelo" en las urnas. Y desde el Gobierno también surgieron señales de armonía: los funcionarios Débora Giorgi y Carlos Tomada compartieron escenario con los dirigentes sindicales y defendieron con entusiasmo "la alianza estratégica" con el movimiento obrero.

Si jamás hubieran existido los cuestionamientos sindicales que tensaron durante las últimas semanas el vínculo, la escenificación del alineamiento hubiera quedado tal vez en una anécdota. Pero al menos por ayer la cúpula cegetista omitió sus demandas de mejoras tributarias y salariales y del reparto de los fondos de las obras sociales. Hubo sólo intercambio de elogios y un compromiso a "seguir por la misma huella". Ni siquiera se mencionó la palabra que preocupa a todos: inflación.

"De nada sirve discutir sobre el impuesto a las ganancias, pedir paritarias libres y salario familiar si no hay trabajo. El mayor desafío será mantener los puestos de trabajo. No somos la CGT que tira piedras de la vereda de enfrente. No nos pelearemos con el Gobierno ", dijo Antonio Caló, el referente de la central oficialista.

En la misma línea fue el mensaje de Ricardo Pignanelli, líder de los mecánicos del Smata. "Se avecinan momentos difíciles por la crisis de Europa y Estados Unidos. Pero también porque se acercan las elecciones. Que los políticos no nos tomen más de pelotudos: de los futuros candidatos que hay, tres años antes, no hay nadie que pueda explicar cómo se resuelven las materias pendientes. Vamos a defender el modelo y seguir en la misma huella."

Caló y Pignanelli echaron una medida retrospectiva y elogiaron al ex presidente Néstor Kirchner. "No nos podemos olvidar de dónde venimos y dónde estábamos, éramos un país destruido. Por eso defendemos el modelo industrial. Además, todos los gremios crecieron a partir de 2003", señaló el jefe de los metalúrgicos de la UOM.

Con la excusa de oficializar el surgimiento de la Confederación de Sindicatos Industriales, la cúpula de la CGT oficialista compartió ayer, en la sede del Smata, el escenario con la ministra de Industria, Débora Giorgi, y con su par de Trabajo, Carlos Tomada.

"En 2012 minimizamos las suspensiones y defendimos los puestos de trabajo. Vamos a trabajar juntos y vamos a contarles las costillas a los empresarios. No es momento para tibios", dijo Giorgi, elegida "madrina" de la flamante confederación sindical.

Tomada valoró "la alianza estratégica" y reclamó dejar de lado las peleas intersindicales, lo que podría haber sido una alusión al camionero Hugo Moyano. Y pidió a los gremios ayuda para combatir el trabajo informal..

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