La CGT oficialista amenaza por la plata de las obras sociales

La CGT oficialista amenaza por la plata de las obras sociales
Podría ir a la Justicia o convocar una marcha. “La paciencia tiene un límite”, dijeron.
Aunque aliada de la administración de Cristina Kirchner, la CGT oficialista que lidera Antonio Caló se prepara para darle un ultimátum a la Casa Rosada. O se regularizan los pagos a las obras sociales de manera inmediata o sus gremios saldrán a reclamar fuerte por el dinero que se les adeuda. Ayer, en una reunión de la conducción cegetista, se barajaron dos alternativas: iniciar demandas judiciales contra el Estado o directamente convocar a una marcha para exigir que se regularicen los pagos a las obras sociales.

La CGT tomó esta decisión anoche, apenas 48 horas después de que Caló y otros tres sindicalistas mantuvieran una reunión a solas con la Presidenta en la residencia de Olivos. En el encuentro Cristina les pidió prudencia en sus reclamos salariales y que sus acuerdos paritarios sean anuales. La comitiva cegetista se mostró de acuerdo en ambos pedidos, pero le reclamó a Cristina que el Estado empiece a pagarle a las obras sociales el dinero que se les adeuda.

En lo formal, la Presidenta se mostró receptiva al reclamo: le ordenó a Liliana Korenfeld, superintendenta de Servicios de Salud, que reciba la semana que viene a la CGT.

A la reunión, que sería el jueves, irían Caló y el sindicalista José Luis Lingeri.

Pero en la central sindical temen que el encuentro con Korenfeld sea igual a tantos otros en los que la funcionaria les contestaba que antes de tomar una decisión debía consultar a la Presidenta. Esa respuesta nunca llegaba y, así, fueron pasando los años. El Gobierno, dijeron, ya le adeuda a las obras sociales $ 21.000 millones, dicen.

Lo que se acordó ayer en CGT es que no permitirán más que la Casa Rosada les siga dilatando una solución.

“La paciencia tiene un límite”, argumentó el jefe de un poderoso gremio. Otro gremialista completó: “El Gobierno no puede ser indiferente al desfinanciamiento de las obra sociales”.

Entre los mayores costos de la salud por la devaluación y la inflación y el atraso del Gobierno en la distribución de los aportes que hacen los trabajadores y empleadores, muchas obras sociales se encuentran con graves problemas financieros.

La UOCRA, por ejemplo, debió paralizar hace dos años la construcción de un sanatorio en la esquina de Mitre y Medrano.

La CGT también analizó ayer la trabada paritaria de los maestros, tema que había sido conversado por Cristina en su reunión del martes con los sindicalistas.

Sergio Romero, titular de Unión Docentes Argentinos (UDA), se fue de la reunión con un aval del resto de la conducción cegetista. “El Consejo Directivo sigue acompañando un reclamo en el sentido que el sueldo docente no quede por abajo del mínimo, vital y móvil sino que haya un piso decoroso”, dijo el sindicalista Héctor Daer. El salario mínimo es de $3.600 y el piso de los maestros de $3.416.

Lo que anoche no estaba claro es si los cuatro gremios docentes que integran la CGT seguirán insistiendo con que su paritaria sea por 6 meses o aceptarán que sea anual como acordó la central sindical con el Gobierno. “ En principio no nos bajamos del reclamo de firmar hasta junio”, dijo anoche un dirigente docente. Y agregó: “Veremos si nos mejoran su oferta”. La única oferta que el Gobierno les hizo hasta ahora, 23,5% de suba por 12 meses, fue rechazada.

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