La CGT oficialista, al borde de la ruptura por la disputa electoral

La CGT oficialista, al borde de la ruptura por la disputa electoral
Lescano se va en desacuerdo con el apoyo a la lista K. Y podrían seguirlo otros “Gordos”.

La CGT Balcarce está fracturada. Las heridas por las listas de candidatos ya ocasionaron la renuncia del Sindicato de Luz y Fuerza, liderado por Oscar Lescano, y nadie descarta que en las próximas horas sigan esos pasos otros gremios del sector de “los Gordos” como Sanidad y Comercio. Hay gestiones reservadas para evitar que se vayan de la central obrera K y que acepten debatir la semana próxima las diferencias en una reunión del Consejo Directivo, pero, en la práctica, parece difícil la reconciliación.

El clima beligerante comenzó a tomar forma el lunes pasado, cuando el titular de la CGT oficialista, Antonio Caló, respaldó mediante un comunicado la nominación de Oscar Romero, dirigente del gremio mecánico, en el puesto número 11 de la lista de diputados del Frente para la Victoria en Provincia. Así, de manera indirecta, desautorizó al secretario de prensa de esa central obrera, Héctor Daer, de Sanidad, que se sumó a la nómina bonaerense de Sergio Massa.

Pero 24 horas después el taxista Omar Viviani, secretario gremial de la CGT Balcarce, fue aún más lejos cuando declaró: “Daer nunca comunicó su intención de jugar en otro sector, nunca dijo nada, por eso le hemos perdido la confianza y seguramente no participará más de las deliberaciones de la mesa chica (de la central oficialista)”.

El que reaccionó con mayor virulencia ante la advertencia de Viviani fue Lescano, que ayer le dijo al diario Ambito Financiero: “Nos vamos ir. No sé que harán Cavalieri o West Ocampo, pero yo no voy más. Caló y los que están con ellos están priorizando la defensa partidista antes que los intereses de los trabajadores”.

Lescano destacó incluso que “la CGT no consiguió nada ” en materia de candidaturas porque “el lugar para Oscar Romero lo logró el titular de SMATA, Ricardo Pignagnelli, gracias a que es amigo de Oscar Parrilli, secretario general de la Presidencia”. Y afirmó que el Gobierno “no quiere al movimiento obrero”.

En diálogo con Clarín, el jefe lucifuercista negó anoche que piense acercarse a Hugo Moyano. “Entendieron mal. Dije que no voy a ir más a las reuniones de la CGT y que desde ahora voy a bregar por la unidad del movimiento obrero, algo que deberá buscarse después de las elecciones. En ese objetivo no debe haber exclusiones de ningún dirigente. Pero no vuelvo con Moyano. Voy a mantenerme independiente”. La confusión que generaron sus declaraciones provocaron una respuesta de Moyano, que consideró “acertadas las expresiones de Lescano” y destacó que “ las puertas de la CGT están abiertas para todos los dirigentes”.

Aunque se daba por descontado que decidirían lo mismo que Lescano otros “Gordos” como Daer, su jefe político, Carlos West Ocampo, de Sanidad, y Armando Cavalieri, de Comercio, la crisis interna entró en una suerte de tregua: sindicalistas ultra-K como Gerardo Martínez, de la Uocra, Andrés Rodríguez, de UPCN, y José Luis Lingeri, de Obras Sanitarias, llamaron a “los Gordos” para pedirles que no abandonaran la CGT Balcarce y les aseguraron que Viviani había hablado a título personal.

Daer dijo ayer que no renunciaría y pidió a colegas como Viviani que “prioricen la unidad del movimiento obrero” y que “reflexionen sobre las agresiones”. Lo mismo cree Cavalieri: “No me voy nada.

Si quiere, que se vaya Viviani ”, le comentó a uno de sus aliados. El líder mercantil mantiene una fluida relación con el secretario Legal y Técnico, Carlos Zannini, y su gremio es permanentemente privilegiado por resoluciones del Ministerio de Trabajo.

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