La CGT oficialista endurece sus planteos de negociación salarial

No aceptará discutir una paritaria inferior a la inflación; el 22 de este mes levantarán la tregua con el Gobierno
Del otro lado del mundo, entre las recorridas turísticas por el Foro Romano o durante los calóricos desayunos del Grand Hotel Plaza, el debate sobre la inflación resultó ser el cable a tierra que devolvió a los gremialistas a la incierta realidad argentina. Después de su visita al papa Francisco, la cúpula de la CGT oficialista extendió su estada y montó en Roma una suerte de mesa directiva para evaluar su estrategia ante el acuerdo que impulsa la Casa Rosada para moderar los aumentos de precios y salarios.

A contramano del pedido oficial "de mesura y responsabilidad", la mayoría de los sindicatos afines avanzan con sus negociaciones por un plus salarial de fin de año y advierten que no tolerarán una paritaria inferior a la inflación, a la que consideran hoy "entre un 25 y un 28%". Además, le comunicarán a Jorge Capitanich que mantendrán el período de tregua hasta el 22 de diciembre, la fecha límite que el jefe de Gabinete les trazó a las cámaras empresariales para informar sobre los problemas financieros de cada sector. "Si ellos [por los empresarios] suben los precios, que también suban los salarios. Vamos a esperar qué resuelve el Gobierno con los empresarios", confió un dirigente cegetista.

Pero la estrategia gremial se afinará en los próximos días. Con los dirigentes de regreso en Buenos Aires, está prevista una reunión de la "mesa chica" para esta semana. En la cumbre aprobarán seguir la marcha de las negociaciones por el plus de fin de año, a pesar de que el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, ya les advirtió que no homologará ese tipo tratos. Y además ratificarán que las paritarias "serán libres y con la inflación del supermercado como referencia".

Puertas adentro, en la CGT que lidera Antonio Caló ya se admitió que la negociación salarial de 2014 será la más difícil desde su reapertura. Sin embargo, sus dirigentes se mantendrán alineados: le reconocen al kirchnerismo que a partir de 2004 se retomaron las negociaciones salariales por convenio tras una década de ajustes y parálisis.

Pero el reconocimiento, de todas maneras, no siempre garantiza la mesura. "Vamos a pedir lo que sea la inflación en ese momento. Este año perdimos cuatro puntos: cerramos en 24 y la inflación es del 28%", dijo a LA NACION el ferroviario Omar Maturano.

El 24% fue la cifra que el Gobierno intentó exhibir como alza de referencia para los acuerdos salariales anuales. Y aceptó cifras mayores sólo en casos en que el convenio fuera por 18 meses o más, como sucedió con los estatales de AySA y con Luz y Fuerza, quienes cerraron una suba del 30%, pero a completarse en un año y medio.

"No hay alerta roja ni amarilla. Tampoco hubo condicionamientos del Gobierno. Seguramente habrá un trazado promedio y se negociará a partir de ahí", dijo el estatal Andrés Rodríguez, de UPCN.

Pero para otros de sus colegas del consejo directivo la situación es diferente. "Capitanich tiene handicap hasta marzo. Nadie se va a pelear ahora por el bono de fin de año. Ese plus se arregla por fuera y de manera particular. Abril y mayo serán los meses más álgidos y algo tendrán que hacer antes con la inflación", dijo un gremialista que participó del encuentro con el jefe de Gabinete en la Casa Rosada.

La pelea por los bonos de fin de año es una de las banderas que se adueñó el sindicalismo opositor, aunque es ya un reclamo que se generalizó y que alcanza también a gremios oficialistas. En algunos casos, los pedidos gremiales van de los 2000 a los 5000 pesos. "En los gremios de servicio se acuerda por empresa y en los de industria, por sector", detalló un jerárquico de uno de los sindicatos con más afiliados en el país.

En su primer encuentro con los gremios, Capitanich sugirió varias veces que las paritarias "sean libres, pero con responsabilidad". Repitieron el mensaje los ministros Tomada y Axel Kicillof. Y habría habido una sutil advertencia ante un eventual desmadre de la inflación: adelantar las negociaciones salariales como medida de contención.

El primer test salarial para Capitanich será la Paritaria Nacional Docente, que sirve de aumento de referencia para los maestros que dependen de los gobiernos provinciales. El viernes fue el primer encuentro y los docentes lograron que el Estado amplíe las capacitaciones.

Pero ¿lo salarial? La pulseada será más adelante, lo más probable a principios del año que viene. "Si uno entra con los tapones de punta pidiendo una cifra puede ser contraproducente. Somos uno de los primeros en negociar y es difícil ante la incertidumbre económica. Es diferente negociar ahora que en marzo", reconoció un referente del Sadop, uno de los gremios que integran el frente docente..

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