La CGT oficialista rechaza las paritarias extendidas

Los gremios grandes no quieren negociar aumentos más allá de un año; temor a la inflación
Por Lucrecia Bullrich |

Las paritarias extendidas, que el Gobierno promueve para que la negociación salarial no se convierta en pesadilla en un año y electoral signado por el avance de la inflación sobre el ingreso de los trabajadores, son rechazadas de plano por los gremios, en su mayoría grandes y de la CGT alineada a la Casa Rosada, que ya están negociando subas para este año o empezarán a hacerlo en los próximos días.

La administración de Cristina Kirchner logró un antecedente auspicioso con el acuerdo que a fines de febrero cerró el gremio Luz y Fuerza, de Oscar Lescano: 31,6 por ciento de aumento por 18 meses. Hace diez días los docentes universitarios pactaron subas de 29% por 16 meses.

La tanda de negociaciones que vienen no parece tan auspiciosa.

Aunque la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) redujo en siete puntos sus exigencias salariales, no está en sus planes aceptar más de un año de plazo. El gremio que conduce el jefe de la CGT aliada a la Casa Rosada, Antonio Caló, había pedido una suba escalonada de 32 por ciento.

Hace diez días, en la primera audiencia en el Ministerio de Trabajo, aceptó bajar a 25% en dos tramos. La semana pasada rechazó una oferta de 18% en tres partes. Pese a la fuerte concesión, la intención de acordar "sólo por un año" no está en duda, según pudo saber LA NACION de fuentes gremiales.

El porcentaje está, como el del resto de los gremios, por encima del 22% que el Gobierno intentó imponer como techo con la paritaria nacional docente.

Los obreros de la Uocra se sentarán a negociar a fin de mes. "No está previsto un acuerdo por 18 meses. Vamos a arreglar por un año y después vemos", sintetizó ante LA NACION un dirigente de contacto diario con Gerardo Martínez, el jefe del gremio. Con 360.000 afiliados, el sindicato pedirá el 26% y podría aceptar pagos escalonados, pero no un acuerdo por más de 12 meses.

Tras amenazar con paros progresivos, la Unión Tranviarios Automotor (UTA), del ex moyanista Roberto Fernández, uno de los más díscolos de las filas de Caló, llegó la semana pasada a un acuerdo por un año.

Logró una suba del salario básico de 21,6% más una suma fija no remunerativa de $ 3879 a pagar en tres meses. El gremio de los choferes de colectivos, que tenía su paritaria vencida desde enero, había reclamado el 23 por ciento.

Cláusula gatillo

Verbalmente, por fuera del acuerdo, el gremio, las cámaras y la Secretaría de Transporte acordaron una cláusula gatillo. "Si la inflación se dispara más allá del 23 por ciento, nos volvemos a sentar", advirtió a LA NACION uno de los gremialistas que firmó el acuerdo.

En Comercio la atmósfera es menos conflictiva, pero los parámetros no varían demasiado. El sindicato que conduce Armando Cavalieri, también de la CGT de Caló, iniciará las negociaciones en diez días y, según pudo saber LA NACION, reclamará una suba del 25%. En el gremio el ánimo es conciliador, pero tanto el porcentaje como la idea de pactar sólo por un año están firmes.

Los ferroviarios formalizaron su pedido de una suba de 28% hace dos semanas y esperan ser citados por Trabajo en los próximos días. "El acuerdo es por un año", dijo a LA NACION Omar Maturano, jefe del sindicato.

Aunque hasta hace pocos días se especuló con que la paritaria podía adelantarse a este mes, los camioneros de Hugo Moyano finalmente negociarán en julio.

Enfrentados con el Gobierno, no disimulan sus pretensiones y límites. "Estamos hablando de un aumento de entre 25 y 28 por ciento, y vamos por un año. Ni un mes más", afirmó a LA NACION uno de los laderos del jefe de la CGT opositora y del gremio cuya conducción comparte con su hijo Pablo. "Que la paritaria extendida la agarré Caló", ironizó.

La Bancaria, otro de los gremios de la CGT de Moyano, ya formalizó sus demandas ante las cámaras empresarias, y pidió una audiencia en Trabajo. A principio de mes, venció el adelanto trimestral que había elevado los salarios un 24,3 por ciento.

En el sindicato que dirige el radical Sergio Palazzo guardan el porcentaje que pedirán con recelo, a la espera de la oferta empresarial. Lo que no ocultan es el rechazo a una paritaria extendida. "En su momento [el ministro de Trabajo, Carlos] Tomada no quiso homologar el adelanto porque no era anual. ¿Qué pretende ahora? A veces, uno es preso de sus propias palabras", concluyó, no sin ironía, una fuente gremial.

Sindicatos en pugna

Los gremios alineados al Gobierno pierden la calma

Antonio Caló / UOM

Límite al Gobierno

El titular de la CGT oficial no está dispuesto a acordar un plazo superior a un año en la negociación paritaria. La inflación sería el principal motivo para rechazar el plan oficial

Oscar Lescano / Luz y Fuerza

Modelo a imitar

El Gobierno consiguió acordar con este gremio un aumento de 31,6% para los próximos 18 meses. Intentará replicar este pacto en otros rubros, pero hay resistencias

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