La CGT oficialista se reunirá con todos los presidenciables

Acordaron "sostener" a Cristina, pero ya activaron un plan para encontrarse con Scioli, Urribarri, Massa y Macri; preocupación por el futuro del país
La CGT oficialista ya comenzó su viraje hacia 2015. Los dirigentes, incluidos su jefe, Antonio Caló, hablaron ayer del Gobierno como si estuviera en plena retirada. Los sindicalistas sellaron un compromiso de "sostener" a Cristina Kirchner hasta las próximas elecciones "para que termine de la mejor manera".

Pero fieles a su estilo camaleónico, más de uno sugirió activar cuanto antes una serie de encuentros con los próximos aspirantes a ocupar la Casa Rosada. El giro quedó en evidencia cuando se acordó que las futuras charlas no serán únicamente con los precandidatos kirchneristas.

"Empezaremos por casa, con los candidatos del PJ. Pero no seremos sectarios: también hablaremos con Massa, Macri", blanqueó la jugada a LA NACION un jerárquico del consejo directivo.

Durante un asado en el predio de los taxistas, Caló se comprometió a sentar a Daniel Scioli con la CGT. "Va a ser el próximo presidente", pronosticó el metalúrgico mientras en la mesa abundaban los chorizos y los cortes de carne de cerdo.

El anfitrión, Omar Viviani, pidió casi por obligación "escuchar las propuestas" del entrerriano Sergio Urribarri. Y se delegó en el ferroviario Sergio Sassia y en el legislativo Norberto Di Próspero convenir encuentros con Florencio Randazzo y Julián Domínguez, los otros dos nombres que asoman en el mapa kirchnerista.

La gestión con Sergio Massa, se descuenta, quedará en manos de Héctor Daer y Alberto Roberti, hombres de la CGT y actuales diputados nacionales del Frente Renovador.

A pesar de la celeridad por los futuros alineamientos, hubo otras voces que exigieron mesura. "Nosotros juguemos el segundo tiempo. Esperemos que se baraje y se reparta de nuevo", sugirió uno de los sindicalistas más influyentes de la CGT. Otro dirigente de peso fue más tajante: "El alineamiento va a depender de las encuestas de diciembre y marzo. El movimiento obrero funciona en alianza con el poder".

Así como la CGT debatió sobre el futuro, también se expresó sobre el presente. En una suerte de plenario general, se hizo un alarmante repaso sobre la situación del empleo en los diferentes sectores y se analizó el curso de las paritarias.

Ante la ausencia de Ricardo Pignanelli, el jefe de los mecánicos del Smata, la situación de las terminales automotrices fue expuesta por Oscar Romero. El panorama descripto no fue alentador: suponen que seguirán las suspensiones y los despidos.

"Estamos preocupados por los despidos, por ahora estamos tratando de que no los haya, sino que se vaya a suspensiones por dos meses y los compañeros cobren el 70 por ciento de sus salarios. Hasta junio tenemos los puestos de trabajo asegurados", dijo ayer Caló sobre la crisis en la industria automotriz.

OTROS SECTORES

La situación también es preocupante en el resto de los sectores industriales. Caló reconoció que en las fábricas metalúrgicas se dejaron de hacer horas extras y admitió que podría haber eventuales suspensiones.

En la construcción, que suele ser un sector con altibajos, tampoco surgen buenas señales: se perdieron entre 10 y 12 mil puestos de trabajo entre octubre del año pasado y abril de 2014, según fuentes de la Uocra. El porcentaje no es tan elevado si se toma en cuenta que es en base a una población de 370.000 albañiles que están afiliados al gremio. La caída tuvo impacto, sobre todo, en el sector privado. El sindicato apuesta a la continuidad del Procrear y del Plan Federal de Obras Públicas.

En la cumbre de ayer, además, se insistió en los avances de lo que los dirigentes llaman "la agenda sindical". En el rosario de exigencias al Gobierno hubo tres prioridades: se pidió una mejora en el impuesto a las ganancias; que se eleven los topes de las asignaciones familiares y que se actualicen los montos de los reintegros de prestaciones de alta complejidad que brindan las obras sociales. También se reclamó por un aumento a los jubilados.

Justo cuando la oposición empuja el debate sobre Ganancias, Caló manifestó ayer que el mayor interés de la CGT está en que se resuelvan las asignaciones. "El salario familiar es más importante que el mínimo no imponible, porque alcanza a cuatro o cinco millones de trabajadores", dijo el jefe de la central oficialista..

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