Oficializó el Gobierno la división de la CTA

Tomada validó a la central de Micheli y será reconocida, como la de Yasky

Terminará por fin la batalla de cartas documento e impugnaciones. Y se archivará para siempre la serie de acusaciones de fraude en las que derivó la escandalosa elección de 2010, que fracturó desde entonces definitivamente a la CTA en dos sectores antagónicos. Desde ayer, y de manera oficial, el Gobierno validó la escisión y aprobó el surgimiento de la CTA Autónoma, que será liderada por Pablo Micheli, y la de la CTA de los Trabajadores, conducida por Hugo Yasky.

En salas separadas, Micheli y Yasky sellaron este histórico acuerdo en la sede del Ministerio de Trabajo, cuyo titular, Carlos Tomada, había negado desde el quiebre la existencia de otra CTA que no fuera la de Yasky.

Ambas centrales se comprometieron, mediante un acta, a reconocer la legitimidad y legalidad de la otra, además de no obstaculizar el desarrollo de sus respectivos comicios. Es decir, Yasky reconoció la validez de la elección del 29 de mayo pasado que consagró a su rival. A su vez, Micheli reconocerá al docente cuando convoque a las urnas, el 17 de noviembre próximo.

"Esto demuestra que al Gobierno se le puede arrebatar algo con dignidad y no chupándole las medias. Con esta decisión, resguarda a la CTA de Yasky para que tenga su propia elección, que cargaba con varias irregularidades. Y también es una manera de construir su propia central para después de 2015, porque en el Gobierno no confían en la CGT de [Antonio] Caló y Andrés Rodríguez. Sabe que se van a unir", dijo Micheli a LA NACION.

El dirigente estatal, quien desde 2012 tejió una alianza en los hechos con Hugo Moyano y Luis Barrionuevo, no se cruzó en ningún momento con Yasky ni con Tomada. Firmó el acta en el despacho de Noemí Rial, la número dos del organismo.

Para Yasky, la oficialización de la fractura significa el cierre de un proceso. "Termina confirmando que hay un sector que dividió a la CTA y que se fue. Y que había una controversia judicial que sabían que la íbamos a ganar. Esto cierra las disputas y nos despeja el camino para la elección de noviembre", señaló a LA NACION.

La pulseada por la elección de la CTA de 2010, que derivó en el quiebre original, llegó hasta la Corte Suprema, que eludió emitir un fallo que pudiera resolver la cuestión de fondo.

A partir del reconocimiento de ayer del Ministerio de Trabajo, en el país hay una central obrera con personería gremial, que es la CGT, y dos con personería jurídica e inscripción gremial, que son las dos CTA.

En el corto plazo, Yasky y Micheli deberán actualizar sus estatutos, con las modificaciones en las denominaciones y en los domicilios. No habrá una puja por la sede, ya que no hay inmuebles propios. La CTA alineada con el kirchnerismo alquila el edificio de Piedras 1065, mientras que la de Micheli echó raíces en Lima 609 tras la fractura de 2010. Y deberán llegar a un acuerdo en el caso de que aparezcan deudas anteriores al 1° de enero de 2011..

Comentá la nota