Omar Viviani: "Hay cosas que no se pueden ocultar, como la inflación, un flagelo que corroe los salarios"

Omar Viviani:

Pese a su cercanía con la Casa Rosada, el líder de los taxistas dice que hay que atacar la suba de precios y modificar Ganancias; descarta que Barrionuevo, Moyano o Micheli preparen acciones desestabilizadoras

Omar Viviani observa de reojo los cuatro plasmas que cuelgan en una de las paredes de su despacho. Como una suerte de gran hermano, supervisa desde allí todo lo que sucede en las distintas sedes que tiene el Sindicato de Peones de Taxis. "El gremio está creciendo mucho", intenta justificar su obsesión por querer saberlo todo.

Dentro de dos meses, Viviani encadenará su octavo mandato consecutivo al frente de taxistas. Desde allí construyó su poder y se convirtió hoy en uno de los dirigentes con mayor influencia en la CGT más alineada con el Gobierno. Es así, a pesar de ser el número tres en el escalafón jerárquico, por debajo de Andrés Rodríguez y Antonio Caló.

-La Presidenta cuestionó a las automotrices a partir de un comentario suyo. ¿Qué le dijo?

-Que un empresario tenía un proyecto para comprar 1000 autos y en un mes y pico no pudo conseguir que le vendan 20 coches juntos.

-¿Por qué cree que pasó esto?

-Las concesionarias no retacean los coches, son las terminales. Están especulando si hay una devaluación.

-¿Que se especule con una devaluación es porque la economía no está bien?

-Hay cosas que no se pueden ocultar, como la inflación, que corroe salarios. Es un flagelo que hay que atacar. La provocan los formadores de precios.

-Gerardo Martínez, de la Uocra, dijo que estamos "en la frontera de una hiperinflación". ¿Es así?

-No. El Gobierno tomó medidas, algunas dieron resultados y otras poco, como el control de precios. Cuando uno va al supermercado, ve que los productos de Precios Cuidados no están a mano.

-¿Y qué medida oficial surtió efecto en contra de la inflación?

-Durante mucho tiempo, tuvimos una inflación acotada. Después de la [resolución] 125, empezó una componenda. Ahora el campo quiere ir a un lockout patronal.

-¿La CGT bajó los brazos con el reclamo de Ganancias? ¿Ayudaría si se exime del pago al medio aguinaldo?

-Lo del medio aguinaldo sería un paño frío. Impulsamos una reforma tributaria. No decimos no pagar Ganancias, sino cambiar las escalas.

-¿Los afiliados de su gremio son alcanzados por Ganancias?

-No, pero hay actividades que entran hasta el 100 por 100 de los trabajadores. Y en otras 70 u 80 por ciento.

-¿Cuánto cree que es la inflación?

-De un 30 por ciento. A veces escucho que hablan del 40 o del 50 por ciento y no se sabe si están viviendo en este país o en otro. El promedio de los convenios colectivos ha acompañado. Igual, el salario del trabajador siempre pierde contra la inflación. Supongamos que si la inflación es del 30 y el convenio también, siempre el salario pierde poder adquisitivo.

-Hay otros países en los que la inflación está más controlada...

-En algunos países, los sectores empresarios no son tan poderosos y no manipulan tanto la economía como en la Argentina. A Alfonsín lo volteó un golpe económico, no los 13 paros que le hicimos con la CGT. En el 86, la inflación llegó a un 1000 por ciento y a eso no lo hizo Ubaldini. A eso lo hizo un golpe económico.

-¿El Gobierno percibe que sucede lo mismo que con Alfonsín?

-El análisis político nos lleva a eso. Con De la Rúa, el representante en el país del FMI, que era Cavallo, nos apretó y nos peló como un pollo. Dejó a miles de argentinos sin trabajo y devastó la industria nacional.

-¿Hay riesgo de volver a eso?

-No. Lo dicen hasta economistas de la oposición. Una vez solucionado el tema de los fondos buitre, recuperaremos la independencia económica.

-Cristina denunció un posible estallido para diciembre y mencionó las revueltas policiales...

-Como es un año político puede suceder. Lo de las revueltas policiales del año pasado fue un mensaje de algún sector y tuvo que ver, porque se había detenido a los jefes de algunas policías por su conexión con el narcotráfico.

-El Gobierno, entonces, acusó a Moyano, Barrionuevo y Micheli...

-No veo espíritu golpista en los compañeros.

-Los taxistas suelen ser un buen termómetro para la inseguridad. ¿Cómo está la calle?

-Hay algún robo de vez en cuando.

-¿Qué diagnóstico hace de la situación del empleo?

-No se nota una caída y no hay despidos masivos. Lo que hay son algunas suspensiones en la industria automotriz, en la metalmecánica, un poco en la construcción y en la textil.

-¿A la CGT de Caló le tocó acompañar al Gobierno en el momento más difícil?

-Muchos acompañaron cuando veníamos bien. Tampoco podemos decir que está todo tan mal. Vivimos épocas mucho peores. Si bien hoy hay algunos inconvenientes con las suspensiones, no estamos como hace diez, doce años. Hay compañeros que acompañaron de punta a punta al menemismo y hoy se fueron a otros espacios políticos.

-Algunos están hoy en su CGT...

-Sí, pero por suerte lo podemos discutir. Lo importante es que seguimos en democracia. Y el año que viene veremos si las políticas de Néstor y Cristina fueron acertadas o si volvemos a la época liberal. Lo escuché a Macri decir que iba a bajar el impuesto a las ganancias. ¿Por qué no empieza por la ciudad, donde todos los años les aumenta a los porteños el ABL?

-¿Por qué la decisión de jugar tan fuerte con Urribarri, quien no aparece entre los favoritos?

-Por su lealtad y por su gestión en Entre Ríos. Iremos a las PASO y el que gana conduce y el que pierde acompaña.

-Desde el quiebre de la CGT, ¿volvió a hablar con Moyano?

-No hablé más.

-¿Es posible reunificar a la CGT?

-Vendrá posiblemente después de la elección a presidente. Tenemos una necesidad imperiosa de lograr la unidad. Pero no están dados los tiempos porque cada sector está apoyando a un candidato. Y la política fue, en definitiva, la que rompió la unidad.

-Si el próximo presidente no es del PJ, ¿se aceleraría la unidad?

-Hay que lograrla igual..

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