Otra voz en conflicto azucarero

Dirigente afirmó que la interna gremial está siendo aprovechada por patronal.

Las internas en el Sindicato de Obreros y Empleados del Azúcar del Ingenio La Esperanza debilitaron en los últimos meses el poder de la organización y, como contrapartida, afianzaron el avance de los arrendatarios sobre los derechos de los trabajadores. Esta situación es real y se ve reflejada en el despido de ocho operarios y en la cesación laboral de un número importante de trabajadores temporales que cumplían funciones en el campo.

El conflicto emergente el año pasado en el seno de la comisión directiva fue ventilado por el propio secretario general de la entidad sindical, Santiago Bonillas, quien preocupado por las discrepancias internas con un grupo de dirigentes, salió a exponer públicamente lo sucedido puertas adentro, para justificar de alguna manera los atropellos que viene cometiendo la administración actual del Ingenio en contra de los trabajadores.

“La patronal está aprovechando estas desavenencias para dividir a los trabajadores”, aseguró Bonillas en una charla con El Tribuno de Jujuy. “Lamentablemente esta situación se suscitó a fines de septiembre, con la presentación por parte de un dirigente y del asesor legal de la institución de cuatro facturas que exigían al Sindicato el pago de alrededor de 700 pesos de origen dudoso”, explicó.

El dirigente sostuvo que a partir de los cuestionamientos a esos gastos, el secretario gremial José María Castrillo y el abogado Fabián Tejerina iniciaron un procedimiento para entorpecer el normal funcionamiento del Sindicato. “Lo que hicimos fue cuidar lo que le pertenece a nuestros afiliados, como los verdaderos y únicos dueños de la institución”, aclaró.

Bonillas comentó que ambos convocaron a una reunión de delegados a sus espaldas y que en la misma labraron un acta, como comisión directiva, otorgándole a él y al secretario de Finanzas José Armando Tolaba, una licencia por 180 días. Ante ello, el dirigente, haciendo uso de sus facultades y siguiendo lo establecido por el estatuto de la entidad, convocó a otro encuentro, aunque con nula suerte porque los seguidores de Castrillo y Tejerina dejaron la sala sin quórum.

No obstante Bonillas citó a otra reunión de comisión directiva con la presencia de una escribana, para desbaratar las intenciones de los “insurrectos”.

Comentó que hizo las presentaciones que correspondían ante Asociaciones Sindicales del Ministerio de Trabajo de la Nación y ante la Dirección Provincial de Trabajo, a los efectos que se resuelva cuanto antes la situación interna que derivó en su controvertida licencia forzada. El dirigente denunció que los arrendatarios y la firma que se hizo cargo del proceso de quiebra que tiene el Ingenio “aprovecharon este conflicto para despedir obreros y cortarle la continuidad laboral a los trabajadores temporarios de campo”.

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