Otro día del paro más largo de subte

En una conferencia de prensa, los metrodelegados dijeron que esperarían hasta la medianoche para llegar a un acuerdo, pero no hubo convocatoria y el paro sigue un día más. Acusaron a Macri de politizar el conflicto.

Por Laura Vales.

El paro del subte entró en su décimo día. El conflicto sigue sin resolverse, aunque las razones por las que continúa trabado pasaron a ser poco racionales: ya hay un acuerdo sobre los salarios –con una fórmula estrambótica, pero acuerdo al fin– y sólo faltaría que Metrovías firmara con la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y el Premetro un acta sobre mejoras de condiciones laborales. Ayer, los metrodelegados aseguraron que el 90 por ciento de ese paquete estaba consensuado el viernes, aunque finalmente no se firmó, y se aseguraron dispuestos a levantar la huelga de inmediato si la empresa los llamaba antes de que el día terminara, para firmar esas “mejoras mínimas”. La empresa contestó que quiere seguir negociando, pero que el gobierno porteño los debía llamar primero a una nueva audiencia. La Subsecretaría de Trabajo porteña no intervino formalmente. Así las cosas, el domingo se fue y hoy comenzará la segunda semana sin subtes.

Fue un domingo muerto, de espera de una convocatoria que nunca llegó. Y con nuevos cruces entre las autoridades de la Ciudad y el gobierno nacional. “No le veo una salida al conflicto del subte”, sostuvo Mauricio Macri tras volver a responsabilizar a la presidenta Cristina Kirchner por la disputa por el traspaso de la red. El ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, contestó que el jefe de Gobierno porteño los tiene “hartos”. “Es un irresponsable, nunca se hace cargo de los problemas que le competen”, consideró.

“Un acuerdo de mínima”

Los trabajadores en paro pasaron el día en las estaciones cabecera del subte donde se turnan, rotándose, desde el primer viernes de agosto. A las cuatro de la tarde Roberto Pianelli, Néstor Segovia y otros integrantes de la Asociación Gremial llamaron a una conferencia de prensa en la sede del sindicato. El mensaje, básicamente, apuntó a decir que levantarían la huelga con un acuerdo mínimo.

Para esto, los metrodelegados leyeron ante las cámaras un punteo que aseguraron que estuvieron a punto de firmar con Metrovías y el Gobierno de la Ciudad, en la audiencia del viernes pasado.

Como la empresa no acepta discutir salarios con ellos –firmó un compromiso salarial con el otro sindicato, la UTA, el que tiene la personería gremial–, en la negociación los dirigentes de la Asociación Gremial aceptaron poner entre paréntesis al tema salarial y hablar sólo de condiciones de trabajo.

Los dirigentes sindicales explicaron que el convenio colectivo del subte no reconoce más derechos que los que están en la Ley de Contrato de Trabajo, porque fue redactado en el ‘94, en plena flexibilización laboral. El acuerdo en el que habían avanzado con Metrovías –agregaron en la conferencia de prensa– consistía en mejorar el régimen de licencias y subir de categoría a los boleteros, que están recargados de trabajo desde la aparición de la tarjeta SUBE (ver aparte). Sin embargo, finalmente Metrovías sólo firmó un acta con la UTA sobre el tema sueldos. El acta es inusual, porque la concesionaria otorga un 23 por ciento de aumento y la UTA lo acepta, pero luego en el documento hay un párrafo que aclara que este acuerdo no será exigible mientras la empresa no tenga garantías de que recibirá fondos del Estado, es decir que queda sujeto a la definición política sobre el traspaso de los subtes de la Nación a la Ciudad. De todas maneras, el acuerdo es aceptado por todos, no sólo por la UTA sino por el gremio que está haciendo el paro. Así lo ratificaron los metrodelegados ayer, al plantear que en la audiencia del viernes, a pesar de esta disposición a dejar de lado la discusión salarial, les pincharon el acuerdo de condiciones laborales y después les pusieron una multa de 5 millones de pesos, por no acatar la conciliación.

Ayer, los metrodelegados contaron en qué consistió ese fallido acuerdo para argumentar que no están pidiendo cosas exorbitantes (ver aparte). Aseguran que las licencias que solicitan equivalen en total a 5 días de recaudación de la empresa. Con el acento puesto en que el paquete estuvo a punto de ser firmado, plantearon que si todavía no se llegó a una salida es porque hay actores que sienten que les viene bien políticamente que el conflicto siga.

Se referían al jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri. “A él evidentemente le conviene este conflicto. Vemos que está con las encuestas de aquí para allá”, cargó Segovia, el secretario adjunto de la AGTSyP.

El aludido pasó parte del domingo en Rafaela (Santa Fe), donde fue a ver el Gran Premio del Super TC 2000 junto al cómico y ex candidato del PRO Miguel Del Sel. Entrevistado por una radio sobre el conflicto del subte, dijo que por ahora no le veía una salida.

Macri volvió a responsabilizar a Cristina Kirchner por las trabas para el traspaso del subte. “Aunque cueste creerlo, es una decisión de la Presidenta”, sostuvo y agregó que, para él, concretarlo llevará “meses de negociaciones”. Luego cargó contra los metrodelegados, a los que viene tratando de mostrar como dirigentes manejados por el kirchnerismo, y aseguró que antes de que existieran “no había paros en el subte”.

En la UTA, que firmó el acuerdo salarial con Metrovías el viernes, están molestos por la extensión del paro. El secretario general del sindicato, Roberto Fernández, se alineó en este sentido con el macrismo, y aseguró que el dictado de la conciliación obligatoria a los metrodelegados tiene validez. También dijo que lo que hay no es un paro sino una toma, por lo que sugirió que sea desalojado. “La Justicia nos tiene que dar garantías para trabajar, la gente está preparada para volver, pero no puede porque estos compañeros los han tomado”, declaró.

La administración macrista le aplicó el sábado al gremio una multa de 5 millones de pesos por no acatar la conciliación obligatoria. El monto equivale a unos mil pesos por cada trabajador que hizo paro, aunque el reclamo fue hecho a la entidad gremial que, como respuesta, apelará la medida y denunciará al gobierno porteño ante la Organización Internacional de Trabajo por la sanción.

La mayor novedad del día impulsada por el macrismo fue el anuncio de que instalarán tres guarderías de bicicletas en el centro, para los que las están usando como medio de transporte alternativo. Además, volverán a implementar un servicio de micros escolares.

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