Un país con más de 3000 gremios

Con una tasa de sindicalización del 37%, la Argentina es una de las naciones latinoamericanas con más afiliados; surgen agrupaciones por peleas internas
Agrupados por actividad, por empresa o por cargo: en la Argentina conviven más de 3000 sindicatos. Mes a mes crece el listado de agrupaciones que para funcionar pasan por la aprobación del Ministerio de Trabajo. Los datos fueron dados por la Dirección de Agrupaciones Sindicales que depende de la cartera laboral. Del total de sindicatos, 1500 tienen personería jurídica y el resto, inscripción gremial.

¿El motivo del crecimiento del número de gremios? La proliferación de nuevas actividades y las diferencias que existen dentro de ellos. "Muchas veces es más fácil formar otra agrupación antes de seguir en el mismo sindicato", sostienen desde la dirección.

"Desde 2003 existe una presencia mucho más concreta de sindicatos. De todas maneras, la alta tasa de rentabilidad de algunos sectores ratifica la falta de equilibrio entre las empresas y los sindicatos", opina Juan Carlos Schmid, secretario de Capacitación de la CGT.

En cuanto a la tasa de sindicalización, la Argentina alcanza el 37% de los asalariados. "Si se mira la región, es una de las más altas", agrega Schmid.

El tamaño de la compañía es una variable de peso, según el informe La expansión de la afiliación sindical, del Ministerio de Trabajo. "El tamaño de la empresa resulta ser un factor determinante de la presencia sindical. La presencia de afiliados sindicales en las empresas aumenta a medida que crece la dotación de los planteles", dice el estudio.

Juan Carlos Giulani, secretario de Comunicación y Difusión de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), opina que la persona que se suma a un sindicato genera un sentido de pertenencia. "Pasás a formar parte de una agrupación que te contiene y te representa", comenta Guilani. Con la opinión anterior coincide Schmid y asegura: "No es lo mismo ir a discutir de forma individual que de manera grupal".

El aporta al gremio

Los afiliados pagan una cuota del 2 al 3% mensual de su sueldo bruto, y los sindicatos, a cambio, ofrecen protección gremial, defensa de las condiciones laborales y una gama de servicios relacionados con el turismo y la recreación.

Pero más allá del crecimiento y de los objetivos que persiguen este tipo de agrupaciones, la mirada empresarial continúa siendo crítica. "La deuda pendiente de muchos sindicatos es la democracia interna. Además es fundamental que la comisión interna tenga relación con el sindicato y con la actividad que representan", opina Carlos Echezarreta, experto en Derecho Laboral.

"Es una situación muy complicada. Si una persona ejerce una actividad gremial, pero comete un acto de agresión, en algunos casos se ha ordenado la reincorporación por tener fueros gremiales. Esto es algo que no debería suceder", agrega Echezarreta.

El especialista también advierte sobre la facilidad con que se crean nuevas agrupaciones. "Se juntan cinco trabajadores y formalizan un sindicato. Con la simple inscripción es suficiente", detalla.

"Hay muchas personas que tienen una ideología y eso está bien. Pero está bien en la medida en que se encuentre bajo la ley. Si se establecen determinadas leyes de juego y no se cumplen, no estamos en buen camino", observa Echezarreta.

Para Schmid, la capacitación ocupa un rol importante en el sindicalismo. "Es parte de su propia historia y raíz de la conformación", apunta.

Por lo general, los sindicatos ofrecen cursos de formación destinados a los miembros y sus familiares, y varían según la actividad que representa cada uno.

Empleados en negro

La CTA, además de permitir la afiliación de personas en relación de dependencia, promueve la adhesión de jubilados y trabajadores informales. Estas adhesiones fueron y son muy cuestionados en el ámbito laboralista. "La ley de asociaciones sindicales es de 1975 y sólo admite adhesión de trabajadores formales. Después de lo que ocurrió en la década del 90, en la que se fomentó una gran precarización del trabajo, no podemos sumar más exclusión a la que existe. Sin ir más lejos, el 52 por ciento de los trabajadores no aporta al sistema. El Gobierno no acepta la afiliación directa. Pero es una pelea que vamos dando en el terreno", opina Giulani.

Hoy el foco está puesto en las negociaciones salariales. En la actualidad, los convenios colectivos, que contemplan a todos los asalariados no jerarquizados, estén o no afiliados a un sindicato, se limitan a este tipo de negociaciones. En otras épocas se discutían las categorías que existían dentro de una actividad.

PATRIA SINDICAL

3047

gremios

Son los que están registrados en la Dirección de Agrupaciones Sindicales del Ministerio de Trabajo.

37%

sindicalizacion

Es la proporción de trabajadores que se encuentran agremiados.

2/3%

aporte/sueldo

Es la parte del salario que se descuenta a los afiliados a los sindicat

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