Panaderos niegan denuncia por coimas

Panaderos niegan denuncia por coimas
El gremio atribuyó la situación a otras demandas que tiene el denunciante por irregularidades en la contratación de empleados.
El secretario general del Sindicato de Obreros Panaderos, Pablo Zurita, acompañado por la abogada del gremio, María Laura Castillo, negó que el gremio o alguno de sus integrantes hubiera solicitado algún tipo de coima al comerciante Víctor Berman, propietario de una panadería. La dirigencia gremial del sector relacionó la denuncia con unas tres demandas laborales que tiene el denunciante porque tenía empleados en negro o en condiciones irregulares.

Zurita, relató que solo una vez concurrió a la panadería, porque su propietario había llamado por teléfono para solicitarles la escala salarial. En este sentido negó que alguien de la conducción gremial hubiera pretendido cobrarle a él o a otro comercio del rubro $ 150 ó $ 200 por determinado tipo de protección, para garantizarle que los inspectores de la Dirección de Trabajo no lo molestaran con inspecciones sobre sus trabajadores.

“Es irrisorio", dijo sobre la denuncia. Y agregó que solo se pide a los comerciantes que a los empleados que están registrados les hagan el descuento por la cuota sindical, que es de $ 150, aproximadamente. Sin embargo, dijo que el gremio no sale a recaudar a los comercios sino que se deposita en una cuenta bancaria que administra la abogada. Los trabajadores que no quieren la defensa gremial envían luego una nota de renuncia.

Zurita atribuyó el malestar de Berman a la actuación que tuvo el gremio en defensa de algunos ex trabajadores de ese comercio que se presentaron ante la entidad para denunciar irregularidades. Según dijo, la panadería tiene una sola persona en blanco y de acuerdo con la estimación del sindicato debería tener al menos 3 empleados, porque estiman que se procesan unos 130 kilos de harina y se realizan productos de tipo artesanal.

La abogada exhibió ante El Ancasti algunas intimaciones que se le realizaron a comienzos de este año. En este sentido, explicó que las denuncias fueron porque tuvo empleados que trabajaban casi 12 horas a los que se les pagaba $ 1.400, cuando en realidad el sueldo mínimo por siete horas de trabajo es $ 4.500. Por día, la jornada laboral es de $ 300 y allí se les pagaría un poco menos de $ 50. También manifestó que algunos trabajadores coinciden en denunciar que se los obliga a firmar una nota manuscrita en la que declaran una fecha posterior al ingreso que tuvieron en la fuente laboral.

Castillo agregó que en reiteradas oportunidades intentaron arribar a algún tipo de acuerdo, pero fue imposible porque Berman se niega. Es por eso que se iniciarán los juicios laborales.

Por su parte, la letrada anticipó que iniciará acciones por calumnias e injurias y expresó su malestar porque Berman pretende dañar la imagen de una institución que se puso en marcha hace dos años.

El gremio espera que la Justicia los convoque para conocer la denuncia, ya que hasta ahora solo habían accedido a ésta a través de la publicación en este diario. En esta misma línea negaron que en algún momento lo hubieran insultado por su origen judío.

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