Para los gremios opositores, el Consejo "se volvió un circo"

Excluidas del debate salarial, la CGT y la CTA denunciaron que la negociación fue ilegal
Circo. Trámite. Pantomima. Mientras en el Ministerio de Trabajo se disparaban los primeros flashes por el arranque de la reunión del Consejo del Salario, el gremialismo opositor apelaba a esas palabras para denunciar la "ilegalidad" del encuentro en el que el Gobierno fijó el nuevo sueldo mínimo en $ 3600.

Excluidos una vez más de la mesa de debate que, desde 2003, reúne a empresarios, sindicatos y autoridades nacionales una vez por año para fijar el salario mínimo, la CGT de Hugo Moyano y la CTA de Pablo Micheli volvieron a mostrarse ayer juntas para cuestionar al Gobierno y a las centrales obreras alineadas con la Casa Rosada, que sí fueron de la partida.

"La fijación del salario mínimo dejó de ser una discusión para convertirse en una mise-en-scène , una bajada de línea del Gobierno para los aplaudidores", abrió el fuego Ricardo Peidró, número dos de Micheli en una conferencia de prensa que encabezó en la sede de la CTA.

"Además de salarios, hay que discutir [el impuesto a las] Ganancias, la universalización de las asignaciones familiares y la canasta básica", añadió enseguida.

Aunque estaba previsto que Moyano y Micheli fueran los anfitriones, el jefe de la CGT debió cambiar de planes "por un asunto en Camioneros" y Micheli decidió dejar la reunión en manos de su segundo.

El enviado de Moyano fue Julio Piumato. El judicial insistió en que, lejos de los $ 3600 que ayer anunció la Presidenta, el salario mínimo debería ser de $ 5180 (un 43,8% más).

Sin matices, tildó la reunión de ayer de "ilegal" y la describió como una "formalidad tonta". "El Poder Ejecutivo va a aprovechar para hacer un anuncio. Los demás pondrán la firma", se despachó en alusión a los tres representantes de la CGT kirchnerista en el Consejo: su líder, Antonio Caló; el jefe de los taxistas, Omar Viviani, y el líder de UPCN, Andrés Rodríguez.

"El salario perdió la condición de vital, porque no alcanza para cubrir la canasta básica, y de mínimo, porque hay miles de trabajadores que cobran menos", agregó.

Antes de cerrar su discurso, Piumato, que es candidato a diputado nacional por Buenos Aires del Movimiento Unidad del Trabajo y la Producción, aprovechó para colar el reclamo por Ganancias. "Esperemos que los elegidos para el nuevo Congreso cumplan y saquen esta locura que es el impuesto a las ganancias", exclamó.

Al gremialismo opositor, la eximición de Ganancias para el medio aguinaldo que ayer anunció la Presidenta le sabe a poco.

De hecho, minutos después del discurso de Cristina Kirchner, Facundo Moyano se sumó a las críticas. "El mínimo no imponible [de Ganancias] debería actualizarse por el índice de salarios en forma automática, para no depender de la necesidad fiscal y el capricho del Ejecutivo", escribió en su cuenta de Twitter.

Tanto Piumato como Peidró criticaron el "apuro" del Gobierno por convocar al Consejo y formalizar el nuevo sueldo mínimo. No dudaron en vincular la urgencia con que mañana, cuando faltarán 15 días para las elecciones, vence el plazo para hacer anuncios que puedan influir en el voto.

Nostálgico, Horacio Meguira, abogado de la CTA, recordó el nacimiento del Consejo del Salario como "un hecho revolucionario cuyo espíritu fue contribuir a la distribución de la riqueza" y lamentó su "metamorfosis". "El sujeto de la discusión pasó de ser plural a ser individual, a depender sólo del Gobierno. Ya no hay deliberación porque todo se fija en un solo día", comparó..

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