“Para el Proyecto, lo mejor es la escuela sindical”

Con 27 años, el hijo del jefe de la CGT ocupa una banca en el Congreso, comanda un gremio de tres mil afiliados y es titular de la Juventud Sindical. Facundo Moyano, en una charla distendida con La Tecla
Facundo Moyano maneja el discurso de forma cuidada, armónica y segura. Se mueve con naturalidad en el ámbito público, al punto de no descuidar siquiera un breve tinte de timidez en su postura. Su estilo es, sin duda, muy diferente del de su padre, Hugo Moyano, el titular de la Confederación General del Trabajo (CGT), pero su estructura de pensamiento y de prioridades parece conducirse en la misma línea.

Una frase, dicha en el inicio de la charla con La Tecla, basta para certificar esto. “Para ser parte de un proyecto político nacional y popular, la mejor escuela es el sindicalismo”, afirma el joven diputado nacional del FpV.

-¿Por qué?

-Porque es como un pequeño país, donde aprendés a relacionarte con la comunidad, con los trabajadores, con los intereses, a defenderlos; tenés bien en claro qué es lo que buscás y qué es lo que defendés, y en la política, muchas veces eso se confunde, se distorsiona.

-¿Cómo es la convivencia en el bloque del FpV?

-Yo tengo voz, como cualquier otro diputado.

-¿Aun en los temas en los que hay diferencias?

-Bueno, no he profundizado una discusión con relación a las diferencias que puedan existir, tampoco en lo que tiene que ver con los reclamos de la CGT y la relación con el Gobierno nacional.

-¿Por qué?

-Porque no se dio el contexto y, más allá de que hubiera podido darse, o que se presentase la oportunidad, no es el lugar donde se definen muchos de los temas en los que trabaja la CGT. Un bloque político parlamentario no tiene incidencia en temas paritarios o en determinados reclamos. No voy a iniciar una discusión si sé que no tenemos las herramientas para dar soluciones.

-¿Y respecto de los proyectos que envíe el Ejecutivo? Muchos creen que deben votarse sin objeciones.

-Cada uno debe votar con sus convicciones, y también respetando el lugar desde el que viene, lo que le da sustento político real. Más allá de ser un diputado del FpV, soy un representante de los trabajadores. Tengo una obligación orgánica para con esa organización y, también, tengo una pertenencia concreta hacia el movimiento obrero. En ese sentido rescato una frase de la Presidenta, Cristina Fernández, que dijo en el año 2000, cuando era legisladora: “Si hay alguien que no adhiere a los roles tradicionales de oposición y oficialismo, y esto es ‘si soy oposición, me pongo en contra, y si soy oficialista, digo todo que sí’, ésa soy yo”.

-La memorizaste.

-Sí, porque creo profundamente en lo que dijo. En la política uno tiene que tener personalidad, así como la tuvo Cristina. Ella, durante el discurso de inauguración de la Asamblea Legislativa, en diciembre, dijo que durante su paso por el Congreso se opuso a determinadas leyes que habían sido enviadas por el Gobierno; aunque su propio bloque las apoyaba, ella se oponía.

-¿Te pasó eso?

-Desde que asumí, hasta la fecha, hubo dos proyectos de ley que no voté. Uno fue la ley Antiterrorista, que no voté por mis convicciones, y otro el de la ley del peón rural, por una cuestión de no ir en contra del sector al cual represento, porque entendía que, si bien mejoraba las condiciones de los trabajadores rurales, generaba que el Gobierno se pusiera a cargo de la estructura económica del Renatre (Registro Nacional de Trabajadores y Empleadores Agrarios). Me opuse no por la situación de los dirigentes de ese sector, sino para preservar los intereses de los trabajadores y su contención sindical. Tiene que ver con respetar mi origen, con entender que soy diputado en representación del movimiento obrero. Además, ya existía un proyecto de ley que ayudaba a los trabajadores rurales; el de Héctor Recalde, pero ése no se trató.

-¿No es una contradicción que la Presidenta haya votado en contra de su propio bloque y que ahora no acepte disidencias?

-No lo creo, porque ella gobierna, tiene la responsabilidad de la jefatura del Ejecutivo. Ahora uno tiene que saber dónde están los intereses de quienes representa.

-¿Sentís que va a ser siempre así, que vas a tener la libertad absoluta de decisión, aun cuando choque con el Gobierno?

-Sí, yo siento que tengo libertad en mi bloque para decidir lo que considero bueno, porque si bien estamos en el FpV y fuimos votados en la lista de la Presidenta, tenemos la posibilidad de votar a partir de nuestras convicciones. Así como Cristina en su momento no votó leyes del Ejecutivo, yo no voté la ley Antiterrorista.

De pronto Facundo revisa su celular, en busca de un dato archivado.

-Acá está: una cita textual de Néstor Kirchner. El decía: “Quienes desde la lealtad se atreven a pensar y disentir, se diferencian en mucho de aquellos que ocultan con la obsecuencia la traición”. Yo me considero leal a Cristina, pero desde la lealtad me atrevo a disentir y a pensar. Yo doy las discusiones, las doy hacia adentro.

-¿Creés que a la Presidenta le interesa un diputado oficialista crítico?

-Sí, claro.

-Sin embargo, en su mayoría, en el bloque hay legisladores que no cuestionan.

-Yo no voy a criticar a ningún diputado, cada uno procede de la manera que cree que es conveniente, o la mejor. Yo soy legislador por el FpV y no voy a negar esa representatividad que tengo, pero también soy diputado del movimiento obrero.

En este momento sé que la posición donde me encuentro puede resultar difícil de entender, o es difícil de explicar con palabras -para que no se malinterprete-, pero yo estoy seguro de dónde estoy parado, y de mis convicciones. Pero para afuera a veces es difícil que se entienda la pregunta que me hacés: si para la Presidenta son buenas las críticas; yo creo que siempre es bueno. ¿Acaso John William Cooke no ha votado con Perón dos o tres proyectos de gobierno?

-Las diferencias que hoy existen entre la CGT y el Gobierno, ¿pueden generar una ruptura en el bloque?

-La respuesta que doy es lo que dijo Cristina en el discurso de asunción: “Siempre desde mi bloque, más allá de disentir, pero siempre desde adentro”. Coincido con eso. Ella nos dijo a todos los que estábamos observándola desde nuestras bancas, dijo que en el ‘98 estaba sentada de nuestro lado, era oficialista, y tenía diferencias con su bloque, pero como estaba en el justicialismo, no se fue, ni formó un unibloque, porque no cree en las personas sino en los proyectos y las políticas colectivas.

-Y vos sos bien cristinista en ese sentido.

-Por supuesto. Yo tomo eso de la Presidenta, que es la que conduce el proceso. Cristina formaba parte de un bloque, tuvo disidencias y no votó leyes con el bloque, pero no es un pecado hacer eso. Por supuesto que habrá muchos a los que no les guste, pero, tomando en cuenta la actitud de la Presidenta, se tiene que entender.

-¿Cómo ves la situación del trabajador este año, con los cambios que se están observando y las protestas que en muchos sectores se han puesto en marcha.

-En realidad, no es algo extraño, en alguna medida se veía venir. La situación internacional, claramente, condiciona la coyuntura nacional, y hay un panorama de disputa con respecto a la distribución de la riqueza. Los trabajadores van a cumplir una función fundamental, y más teniendo en cuenta la falta de respuesta en algunas cuestiones puntuales, como el mínimo no imponible, las asignaciones familiares, sobre las que la CGT ya se ha expedido con una solicitud por escrito hacia el Gobierno nacional. Esto hace que por ahí se profundice esta tensión, pero nosotros entendemos también que es natural.

-¿Sentís que en algún punto se ha cambiado el proyecto nacional al que ustedes adhirieron?

-Lo que ha cambiado es la forma de conducción. Cuando estaba Néstor Kirchner, que se complementaba con Cristina, llevaba adelante una contención general de todos los actores que componen el campo nacional, y hoy no está. Naturalmente, se da una situación diferente, pero la complejidad del movimiento del campo nacional y popular continúa siendo la misma.

-Si ustedes siguen siendo los mismos y las necesidades, también, ¿quién debería cambiar?

-Sin duda, la conducción, porque es la conducción la que se tiene que adaptar a la complejidad del movimiento, y no a la inversa. Es por eso que en el último tiempo la tensión se ha ido profundizando, porque se da una falta de contención de esta conducción a un factor tan importante como es el moviminto obrero, con su máxima expresión, que es la CGT, y quien la encabeza, Hugo Moyano.

-¿Considerás que él podrá mantenerse en esa conducción?

-No lo dudes.

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