Paraná Metal: acuerdo "precario” y futuro con sombras

Los empresarios sembraron dudas sobre la continuidad de la autopartista de Villa Constitución tras el convenio firmado el martes, que levantó las protestas.
No dieron una fecha posible para la reapertura de la planta y afirmaron que antes es necesario conseguir clientes, financiamiento y una “mesa con representantes gremiales que no falten a la palabra”. El miércoles habría una reunión con el sindicato

Si los conflictos son de tire y afloje entre partes, los empresarios de Paraná Metal probaron en la conferencia de prensa que dieron este viernes a la tarde que ese proceso sigue abierto y con resultado incierto. Los responsables de la autopartista de Villa Constitución aseguraron que lo firmado el martes pasado en el Ministerio de Trabajo de la Nación es un “acuerdo precario”, que podría quedar en la nada si no se cumplen una serie de requisitos: primero conseguir clientes, después financiamiento para modernizar la planta y también un convenio estable con el sindicato en donde no se “falte a la palabra”, según advirtió el presidente del grupo inversor, Fabián De Souza.

El delegado del grupo empresario que encabeza Cristobal López, que se hizo cargo de Paraná Metal el año pasado cuando la firma entró en crisis, dejó en claro que el acuerdo firmado destrabó la protesta de los trabajadores en la autopista Rosario-Buenos Aires pero no significó la resolución de los problemas reales de la planta.

Según señaló De Souza, la firma MyS lleva invertida en la autopartista unos 42 millones de pesos que no alcanzaron a actualizarla porque venía de “20 ó 25 años de desinversión”, y estimó que harían falta unos 20 millones de pesos más para ponerla nuevamente en funcionamiento.

“Estamos dispuestos a asegurar la producción y el trabajo, y nuestro accionar va en esa línea. Vamos a avalar el acuerdo que se firmó el martes pasado, pero hacen falta todas las patas de la mesa”, afirmó el empresario, que según señalaron los trabajadores a lo largo del conflicto que mantuvo un acampe en la autopista por un mes, “es la mano derecha de Cristóbal López”.

“Está claramente establecido que el acuerdo es precario y la continuidad depende de la situación de la cuentas del concurso, la recuperación de los clientes y la aceptación de los accionistas”, agregó De Souza, en una conferencia de prensa que según señaló el periodista de Radio 2 en el lugar, Gustavo Poles, tuvo un cierto tono de confrontación con un sector de los trabajadores.

De hecho, el integrante del grupo inversor afirmó que cuanto antes se debe conformar “una mesa con una representación sindical que garantice la producción con eficiencia” y que no “falte a la palabra”, como habría hecho en el pasado reciente según su versión de las negociaciones.

Toneladas para evitar espadas

En concreto, la empresa no tiene una fecha de reapertura. Ni siquiera sabe si en el corto plazo la tendrá. Es que se perdieron los pocos clientes que quedaban en medio del duro conflicto. La planta ya venía golpeada: en los últimos meses nunca pasó de las 2.000 toneladas de producción, cuando su capacidad supera las 3.600.

Por lo pronto, el miércoles de la semana que viene se reunirían con los representantes gremiales con el desafío de seguir puliendo diferencias y esquivar la quiebra. Posibilidad que depende de la Justicia por los pedidos de los acreedores y que es, según dijo De Souza, “otra de las espadas de Damocles” que penden sobre Paraná Metal.

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