Paraná Metal: los obreros trajeron la protesta al Casino de Rosario

Finalmente, y como ya venían amenazando desde hacía varios días, los obreros de Paraná Metal llevaron la protesta por el cierre de la empresa a la puerta del Casino de Rosario, cuyo propietario, el empresario Cristóbal López, es también dueño de la autopartista.
  Unas 300 personas, entre operarios y militantes de distintas organizaciones, se concentraron cerca de las 18 de ayer en la entrada del City Center Rosario y reprodujeron la postal de las cubiertas quemadas, las bombas de estruendo, las pancartas y los cantos. De todos modos, fue una manifestación demostrativa, con un despliegue policial escaso, donde los manifestantes prácticamente no traspasaron la puerta y tampoco se registraron incidentes.

   Los trabajadores, unos 60, llegaron en un viejo colectivo desde Villa Constitución, y allí se unieron con manifestantes de la CCC, partidos políticos de izquierda y algunas organizaciones estudiantiles. “Cristina no chamuyes más, Cristina no chamuyes más, mientras vos pagás la deuda tu empresario López cierra Paraná”, fue uno de los cánticos, acaso el más livianito, de los manifestantes, que tenían como principales destinatarios a la presidenta Cristina Fernández y al dueño de ambas empresas, al que se considera fuertemente vinculado con el gobierno nacional.

   

“Como en el Villazo”. “Qué cagazo, qué cagazo, obreros y estudiantes, como en aquel Villazo”. Eso lo cantaban todos, recordando el histórico movimiento de 1974 que tuvo a los obreros de Metcom (luego Paraná Metal) como protagonistas. Esta vez, las caras curtidas de los metalúrgicos contrastaban con los brackets de las casi adolescentes universitarias.

   “Vinimos desde Villa a mostrar el conflicto frente a esta empresa que es del mismo dueño de Paraná Metal”, dijo escuetamente Mariano Alfaro, delegado de la autopartista, entre los gritos. Cerca de él, otro operario pintaba en el suelo “900 familias en la calle. Cristóbal López, culpable”.

   En el enrejado de ingreso al casino, un cartel resumía el reclamo obrero: “Paraná Metal estatal bajo control obrero”. Un directivo del Casino se acercó y les dijo: “¿No pueden sacar este cartel de ahí? Da mala imagen”. Detrás ardían los neumáticos y se desperdigaban por el suelo los morteros de las bombas de estruendo. Lo preguntó una sola vez y se fue.

   Si bien se impidió el ingreso de vehículos, los clientes del casino entraban y salían caminando, y los autos que estaban adentro podían retirarse por una salida alternativa. Los manifestantes se fueron retirando hacia las 20. Hoy resolverán su vuelven a hacerlo.

   Así pasó una nueva jornada de la protesta en Paraná Metal, cuyos empleados endurecieron las medidas luego de que los empresarios no se presentaran en el Ministerio de Trabajo para firmar un convenio que hubiera permitido destrabar el conflicto.

Colapso. En tanto, y con la autopista cortada desde un rato antes de las 8 hasta las 19 horas, las rutas alternativas de la región estuvieron colapsadas por el intenso tránsito que ayer provocó la festividad de la Virgen del Rosario de San Nicolás, donde se congregaron unos 400 mil peregrinos (ver página 38).

   Por eso, el tránsito de vehículos livianos y el transporte de pasajeros se concentró mayormente en la ruta provincial 21, donde también se mantiene un corte intermitente frente a la planta de Paraná Metal. Pero también se usaron las alternativas de las rutas 18 y 14, sobre todo para aquellos que tenían que ir a Buenos Aires. Estas fueron las opciones que usaron muchas empresas de transporte, aunque no sin inconvenientes. Como ejemplo, Luis Sortino, de la firma Manuel Tienda León, confesó que el servicio se lentificó mucho y que tuvieron problemas, sobre todo con la gente de San Nicolás. “A ellos tenemos que convocarlos en la Terminal de Pergamino, y la gente está indignada porque el viaje se les hace muy largo”, contó. Como a otras, a esta empresa los viajes se le están alargando entre una y media y más de dos horas.

   

Calma en la autopista. En tanto, en el piquete de la autopista todo transcurrió con calma, luego de la tensionante jornada de anteayer. Unos siete u ocho camiones atrapados por el corte en la mano hacia Buenos Aires fue todo el panorama de tránsito durante casi todo el día.

   Obreros con sus familias tomando mate bajo el puente de la ruta 90, otros escuchando partidos o leyendo los diarios del día conformaron la postal de otro sábado de protesta en la estratégica conexión.

   Recién a las 19, como estaba planeado, se flexibilizó el corte y comenzaron a aparecer los primeros vehículos por la autopista, aunque siempre pasando a través de las colectoras.

   “Aquí vamos a estar por lo menos hasta el martes, cuando nos volvamos a reunir en el Ministerio de Trabajo, donde posiblemente comparezca la empresa, aunque no tenemos esperanzas al respecto”, resumieron los delegados.

   Con Cristóbal López fuera de juego, la estrategia ahora será otra: “Vamos a pedir que el gobierno se haga cargo de la fábrica, que ponga el dinero que haga falta y la ponga en marcha. El material humano está, así que se puede hacer”.

   Para hoy el panorama pinta similar al de estos dos últimos días. El corte total de 7 a 19 vaciará de vehículos a la autopista. Mientras, los caminos alternativos, incluyendo las calles vecinales de tierra, serán la ruta obligada para centenares de automovilistas que deambularán buscando una salida. El mismo objetivo de los obreros, que seguirán en el piquete como desde hace 25 días.

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