Paritarias bis, primer choque de nueva CGT con el Gobierno

Paritarias bis, primer choque de nueva CGT con el Gobierno

 El fantasma de un planteo gremial generalizado para reanudar el debate salarial antes de los plazos de vencimiento pautados disparó alarmas en el equipo de Macri. El triunvirato se reunirá con el gabinete.

La demanda gremial por reapertura de paritarias pasó al tope de las preocupaciones del Gobierno en materia laboral. Ayer, mientras la CGT ratificaba que la evolución de la inflación haría inevitable ese proceso para recomponer al menos en parte el poder de compra del salario, el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, respondió que "no hay marco" para habilitar un retorno anticipado a la mesa de negociaciones. El debate marcará en buena medida el vínculo entre el Ejecutivo y la central obrera, a partir de su reunificación. 

Se trata, para la administración de Mauricio Macri, de una disyuntiva crucial: si prohíbe la renegociación de los últimos acuerdos salariales chocará contra una CGT ahora unida (al menos entre sus principales referentes y sectores) que se verá obligada a replicar con medidas de fuerza. Si lo permite, en cambio, los funcionarios creen que reavivará una inflación en proceso decreciente y alentará a un mayor ajuste por parte del sector empresarial en sus plantillas de personal y en sus eventuales planes de inversión. 

El desfase entre los sueldos y la inflación es uno de los pilares de la pretendida recomposición de la competitividad en el sector privado. El propio Luis Barrionuevo, que suele declarar lo que callan sus colegas de la CGT, reconoció que la central obrera hizo el mayor aporte a la gestión del PRO al convalidar "acuerdos salariales a la baja" con una pérdida relativa de diez a quince puntos contra la variación de las canastas de consumo. 

Ayer, la nueva encarnación de la CGT dio indicios de que los gremios no se resignarán a esa pérdida. "La inflación será superior al 40% y ningún sindicato firmó acuerdos salariales por esos valores. La totalidad perdió poder de compra contra la inflación", reconoció el dirigente portuario Juan Carlos Schmid, uno de los tres jefes de la central obrera. En diálogo con Radio del Plata, Schmid reconoció que la decisión de reabrir paritarias deberá correr por cuenta de cada organización, en función de los acuerdos paritarios alcanzados este año, pero dio a entender que habrá muchos que harán el planteo. 

En el Ministerio de Trabajo aseguran que hasta ahora ninguna organización hizo un reclamo de esa índole. Parte de la explicación puede encontrarse en el hecho de que la mayoría de los acuerdos salariales fue pactada en cuotas, y que algunas de ellas todavía no fueron pagadas. También, en que varios sindicatos firmaron subas de sueldo semestrales, como el de Comercio y el de la construcción (UOCRA), y recién a partir de septiembre reanudarán el diálogo con sus respectivos sectores empresariales. Las resoluciones de esos sectores para los siguientes seis meses podrán servir de referencia a gremios con planes de reabrir sus paritarias. 

"No hay marco para la reapertura de paritarias", declaró ayer Triaca en la misma emisora. Según el funcionario, la inflación entró en un proceso de desaceleración que les quitará argumentos a los gremios resueltos a retomar las discusiones. Triaca explicó que los acuerdos por aumentos salariales fueron alcanzados con plazos determinados y dio a entender que la cartera a su cargo impedirá alterar esos tiempos. 

La controversia promete trasladarse a un primer encuentro que el triunvirato de la CGT pedirá con Triaca y otros ministros del gabinete de Macri. La agenda de planteos, además del desfase en las paritarias, incluirá el tarifazo en los servicios públicos, un aumento de emergencia para los jubilados y la definición de cambios en el Impuesto a las Ganancias. Schmid afirmó que sobre algunos de esos puntos el Gobierno deberá dar una respuesta a través de "medidas concretas" antes del 23 de septiembre, fecha pautada para una reunión del Comité Central Confederal de la organización. Sobre eventuales protestas, desde la CGT por ahora prefieren la cautela: "Hay una tensa calma, nunca descartamos medidas de fuerza", dijo Schmid. Por su parte, Andrés Rodríguez, secretario adjunto del triunvirato, admitió que "el paro no está cerca en el horizonte", aunque advirtió por un creciente "deterioro de la realidad social y laboral del país", y que los problemas que venían "de arrastre" se han "incrementado en los primeros meses de este año".

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