Las paritarias serán anuales y sin techo

Las paritarias serán anuales y sin techo
Cristina Kirchner definió que se mantendrá la misma metodología de paritarias. No se habló de porcentajes, pero la idea es que no haya topes y que la discusión sea rama por rama. Ambas partes dijeron que el encuentro fue “positivo”.
Las negociaciones paritarias serán por término de un año y no habrá una suma fija como anticipo. A pesar de las dificultades económicas de las últimas semanas y la inflación registrada en diciembre y enero, ayer la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, reunida en la residencia de Olivos con representantes de la Confederación General del Trabajo oficialista, ratificó que este año se volverá a utilizar la metodología que se mantuvo hasta ahora en las charlas entre sindicatos y empresas para definir los aumentos salariales correspondientes. Aunque el porcentaje final “se verá rama por rama, de acuerdo con las características propias de cada una”, no se planteó en la reunión de ayer “un techo” para la cifra final, según confiaron a Página/12 fuentes sindicales.

“El mecanismo de las paritarias funcionó bien durante una década y no hay motivos para cambiarlo.” Ese fue el mensaje que bajó CFK luego de escuchar a los representantes del movimiento obrero que asistieron ayer por la tarde a la quinta de Olivos. Antes, la mandataria les había consultado si los sindicatos estaban en condiciones de garantizar que las negociaciones se realizaran en un marco anual y no semestral o trimestral como habían sugerido algunos dirigentes gremiales. La respuesta fue positiva, aunque le advirtieron a la Presidenta que había una serie de requisitos para que se llegue a buen puerto: el principal es que no haya, a priori, un tope al porcentaje de aumento salarial, sino que se decida caso por caso de acuerdo con las particularidades de cada convenio.

La comitiva sindical estuvo encabezada por el secretario general de la CGT oficialista, Antonio Caló, quien acudió acompañado por los integrantes de la mesa directiva de la central: el titular de Smata, Ricardo Pignanelli, el taxista Omar Viviani y José Luis Lingeri, de Obras Sanitarias. El encuentro, que estaba previsto que tuviera lugar en la Casa Rosada, finalmente se trasladó a Olivos, donde la Presidenta tuvo ayer toda su actividad oficial. Junto a Fernández de Kirchner estuvo presente el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, y la titular de la Superintendencia de Servicios de Salud, Liliana Korenfeld, ya que además del tema paritarias se discutió sobre la deuda que los sindicatos, a través de sus obras sociales, le reclaman al Gobierno. La reunión se estiró durante una hora y media y el clima de trabajo fue “muy bueno”, coincidieron los asistentes.

La Presidenta “ratificó que las discusiones paritarias se realizarán en el marco de las convenciones colectivas de trabajo y seguirán el criterio de discutir por un año”, informó Lingeri a la salida de Olivos. Así, quedaba confirmado lo que esa misma mañana había dicho en conferencia de prensa desde Casa Rosada Capitanich, quien sostuvo que las paritarias “se mantendrán inalterables” y que no habrá una suma fija como reclamaron algunos dirigentes gremiales en las últimas semanas. De esta forma, se puso fin a las especulaciones respecto de la metodología de estas negociaciones que comenzaron a fines del mes pasado tras la devaluación del dólar hasta el valor de ocho pesos.

“Esto no significa que la cosa desde ahora vaya a ser sencilla –le comentó a este diario un referente de la central obrera–. Aunque el tema del dólar parece haberse calmado todavía resta ver cómo se acomodan los precios. Recién para fin de mes vamos a tener un panorama más claro.” Las paritarias docentes y estatales van a ser las que marquen una primera pauta, y en ese sentido desde el sindicalismo rechazan el tope de 25 por ciento que plantearon ayer quince gobernadores. “Eso tampoco significa que vamos a pedir lo mismo que pedían los policías en diciembre”, aclaran desde la CGT. El propio Lingeri precisó tras la reunión que “nadie quiere renunciar a nada pero nadie quiere tirar todo por la borda. Cuando vamos todos por más, terminamos perdiendo los trabajadores”.

En la Casa Rosada ayer analizaban el encuentro como “positivo” y “un primer paso de un camino que va a ser más escarpado que otros años”, pero destacaban la voluntad de los sindicatos de sentarse a la mesa de negociación. “Entendieron el planteo de la Presidenta de que los trabajadores van a ganar si resignan un par de puntos en la negociación, pero se aseguran que el país siga funcionando, manteniendo los niveles de actividad y de empleo que si van por unos pesos más en el bolsillo poniendo en riesgo el equilibrio de la economía”, resumía un funcionario, que se manifestó “satisfecho” con el resultado de la reunión. “Ahora resta la parte más difícil, el tira y afloje en cada rama, pero el carro está encaminado”, celebró.

La reunión fue la segunda que mantuvo la Presidenta con la cúpula sindical en los últimos días. La semana pasada había recibido a Caló en la Casa Rosada un día después de haberlo “retado” por cadena nacional durante el acto de anuncio de aumento a las jubilaciones y la asignación anual escolar. El tema del reto está “superado”, coincidieron fuentes gubernamentales y sindicales. “Más allá del malestar inicial, lo importante es llevar a buen puerto las negociaciones –agregaron desde la CGT–. Estamos acostumbrados al estilo de Cristina, y no vamos a dejar que eso eche por la borda un proceso tan complejo.”

Aunque Fernández de Kirchner suspendió ayer su visita a la Casa Rosada y trasladó toda la actividad oficial a Olivos, donde además de a los sindicalistas recibió a varios funcionarios de su cartera, para hoy tiene previsto regresar a Balcarce 50, donde a las 19 encabezará un acto. Está previsto que la ceremonia gire en torno de inversiones del Estado para obra pública en varias provincias, pero cerca del despacho presidencial no descartan que la Presidenta sorprenda con otros anuncios. Al igual que la semana pasada, se prevé gran asistencia de militantes para presenciar el acto desde los patios de la Casa de Gobierno.

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