Paritarias, un tema que asoma en medio de los ruidos de la economía

Las tensiones por el dólar y la incertidumbre sobre el modo en que será articulado el recorte de subsidios consumen las horas de los funcionarios y ocupan el tiempo de economistas y consultores, pero algunas señales han trascendido esos ámbitos.
En el mundo de los jefes sindicales, se sigue con atención estos temas, sobre todo porque el ajuste económico va tiñendo el cuadro que dominará las próximas negociaciones paritarias. Inquietan el posible impacto inflacionario de algunas medidas y, también, el mensaje empresarial que conlleva el reclamo de techos para la discusión de aumentos salariales.

En medios empresariales, la cautela domina cualquier definición pública sobre la batalla del dólar, aunque se deje trascender preocupación por la sucesión de medidas oficiales. En cambio, frente a los subsidios abundan los respaldos a la poda anunciada , por ahora sin mayores precisiones, más allá de que algunos ya hacen números con la idea de solicitar tratamientos diferenciales según el rubro y volumen de producción. Las cosas no terminan allí. Por ahora, en público, unas pocas voces han hablado de la necesidad de “moderación” en las negociaciones salariales. El eufemismo es compartido por entidades del sector: desde antes de las pasadas –recientes, al menos en el almanaque– elecciones se señalaba el objetivo de incrementos de salario por debajo de la inflación real. Un ajuste, clásico.

Cerca de la conducción de la CGT ya entonces se advertía que esa posición parecía contar con un guiño de Olivos, algo nunca desmentido. Ahora, al cóctel se agrega el posible impacto en los costos que podría tener el recorte de subsidios a la energía para algunas actividades, a lo cual habría que agregarle el componente de la discusión por los niveles de sueldos.

Un dato en sí mismo frente a este cuadro es el modo en que cerca de Hugo Moyano se sigue la pulseada del gremio de los peones rurales. Gerónimo “Momo” Venegas mantiene la movilización para lograr que sea formalizado el aumento de salarios pactado en su sector. Se trata de ingresos que rondan los tres mil pesos, con un aumento de alrededor del 35 por ciento: UATRE está en pelea abierta con el Ministerio de Trabajo porque, afirma, allí no quieren convalidar una cifra superior al 25 por ciento.

Esta protesta ya fue descalificada por la Presidenta. Venegas es un dirigente que se mantiene dentro del peronismo desalineado y que más de una vez ha tenido roces con Moyano, pero ahora el camionero está atento al desenlace del conflicto.

Una señal, que no escapa al Gobierno . Carlos Tomada tiene agendado a mediados de esta semana un encuentro con los dirigentes de los peones rurales para buscar una salida que desarme el conflicto, algo que no parece fácil y que, aunque está lejos de ser un caso testigo por su peso propio, no pasa inadvertido para el conjunto de los jefes sindicales.

El ministro tiene registrado este asunto entre sus prioridades . En esa lista se destaca también, con diferentes componentes y alto impacto político, el conflicto planteado en Aerolíneas Argentinas. Pero en este caso, no se discuten salarios, sino que se dirime una pelea entre algunos gremios –técnicos y pilotos– y la conducción de la compañía, en manos de jóvenes verticalistas K. Es, se admite incluso en círculos de la compañía, una disputa que remite al poder interno y al manejo de un presupuesto generoso .

Más vinculados con las cuestiones salariales asoman los posibles pedidos de fin de año de algunos gremios, repetidos como “puente” para pasar las fiestas y el verano, y la perspectiva más amplia de las negociaciones paritarias. La intención de los sectores más jugados al desplazamiento de Moyano era liquidar el recambio en la CGT antes de entrar en esa dinámica , aprovechando el impulso del enorme triunfo electoral de Cristina Fernández de Kirchner. Las tensiones en torno del dólar y el proceso de recorte de subsidios que se viene alteraron la agenda .

Moyano mantiene su nivel de exposición y reclamo, a pesar de los mensajes que se repiten desde el poder, como ocurrió con el rechazo al pedido, reiterado, para achicar el efecto del impuesto a las ganancias en el caso de los trabajadores. El dirigente camionero ha ganado un tiempo fundamental para evitar el precipitado fin de su ciclo en la CGT, que formalmente concluye a mediados del año próximo. Pero la nueva realidad, dominada por los ruidos de la economía, también afecta al resto de las jefes sindicales. Las paritarias se perfilan de este modo como un desafío para todos y la marcha de las negociaciones no resultará indiferente para Olivos . ¿Será momento para pruebas de lealtad?

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