Con un paro en marcha, crece en CGT la incógnita sobre utilidad antiajuste

• REUNIÓN DE URGENCIA DE LOS DIRIGENTES DE PESO.

• INCERTIDUMBRE POR EL DÍA DESPUÉS.

Tras sumar masa crítica con piqueteros, industriales, políticos del PJ y la Iglesia, la “mesa chica” de la central obrera cree que el Gobierno no cederá con su plan de ajuste.

Con una posición de fortaleza pocas veces vista, la CGT se encamina a su primer paro contra el Gobierno sumida en una creciente incertidumbre: qué hacer al día siguiente. La central obrera deliberó en las últimas horas bajo la premisa de que una medida de fuerza de orden nacional será contundente, y con un alto nivel de adhesión multisectorial, pero sin un horizonte de respuesta de la administración de Mauricio Macri, que cree haber pagado con creces a los gremialistas y que no muestra atisbo de reacción frente a las demandas contra el ajuste económico. 

La "mesa chica" de la CGT se reunió en secreto el martes en la sede del gremio estatal UPCN. Junto con el triunvirato de Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña estuvieron representantes de peso propio como Hugo Moyano, y el dueño de casa, Andrés Rodríguez, entre otros. El consenso estableció que una huelga en octubre es prácticamente indetenible, aunque los dirigentes también creen que con ello echarán a rodar una bola de nieve destinada a producir daño pero no a modificar la realidad económica. 

En el encuentro cundió el desconcierto. Hacía años que la dirigencia no tenía tanto diálogo -y en algunos aspectos, tan fecundo- con el poder político: en pocos meses Macri cumplió con su promesa de campaña de orquestar un mecanismo de devolución de los $ 30 mil millones adeudados a las obras sociales, además de no haberse inmiscuido en las paritarias, haber aumentado y extendido las asignaciones familiares, y atendido necesidades puntuales de las organizaciones grandes. 

Sobre este último punto, recordaron el compromiso del Ejecutivo con Moyano para resolver la crisis de OCA y la palabra empeñada por el propio Macri a Gerardo Martínez (albañiles, UOCRA), la semana pasada, de reanudar la obra pública paralizada y recuperar buena parte del empleo en la construcción perdido en los últimos meses. 

Del otro lado de la balanza ubicaron un contexto general muy dañino para los asalariados, con una inflación que superó todas las paritarias negociadas en el año, un impuesto a las Ganancias vigente y un deterioro de la situación de sectores más vulnerables, como jubilados, desocupados e informales. Para darle volumen gremial a ese contexto el triunvirato lanzó la semana pasada un raid de encuentros con intendentes y autoridades del PJ, organizaciones sociales, la Unión Industrial y ayer, con la Iglesia católica, pautado para apuntalar la eventual huelga a ser resuelta el 23 de septiembre en el Comité Central Confederal. 

En ese punto discurrió el debate en UPCN. El paro podrá haber madurado con tiempo, ser contundente y contar con el aval de actores sociales de toda índole, pero corre el riesgo de quedar como un mero acto testimonial sin contraprestación alguna. Sin un dirigente de peso dispuesto a asumir todavía el costo de deponer la medida, de la reunión surgió la principal duda planteada hasta ahora sobre su ejecución.

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