Un paro de los petroleros complica aún más la crisis en Santa Cruz

Un paro de los petroleros complica aún más la crisis en Santa Cruz

Problemas en la Patagonia

Es una actividad fundamental para la caja de la provincia. Y esta protesta se suma a otras de docentes y estatales contra la gestión de Alicia K.

Las largas colas de vehículos aguardando en las estaciones de servicio para cargar combustible fue la primera imagen del paro menos deseado por el gobierno de Santa Cruz. Con bloqueos en las plantas principales de YPF (también en Chubut), cortes de ruta y cese de la principal actividad económica, en la provincia que gestiona Alicia Kirchner, el caos y el malestar social crecen día a día.

El paro del Sindicato de petróleo y gas privado, y del gremio de petroleros jerárquicos, se sumó a las medidas de fuerza que llevan adelantes los sectores estatales.

La actividad productiva preocupa en el Sur, donde el sector petrolero tracciona en la economía provincial. Con un excedente de 1.300 trabajadores en los yacimientos y la baja de 28 equipos de los campos, los sindicatos petroleros de Chubut y Santa Cruz iniciaron un paro por tiempo indeterminado con la adhesión de Camioneros por el despido de 20 personas.

Sin recursos propios para llegar a fin de mes y cubrir los $ 1.200 millones que demanda sólo el pago de salarios de los trabajadores provinciales, Alicia Kirchner enfrenta uno de los conflicto cada vez más complejo. Las pérdidas económicas que genera el paro petrolero rondan los US$ 500.000 diarios.

El conflicto tuvo su punto de mayor tensión en la zona norte, donde se encuentra el Golfo San Jorge, cuya explotación se comparte con Chubut. La medida de fuerza detuvo la producción para dos de las principales provincias petroleras.

“Además de 55 equipos de perforación, se afectó el 40% de la producción diaria de YPF”, señaló la compañía en un comunicado de prensa. Se denunciaron también “destrozos y actos vandálicos” en las instalaciones, y habrá presentaciones judiciales al respecto. El daño causado, según la empresa, incluye “derrames de importante consideración, tras el cierre de válvulas de ductos de transporte interno de petróleo”.

El secretario gremial de petroleros privados, Rubén Collier, negó a Clarín estas versiones: “La empresa busca desacreditar nuestro paro que tuvo un 100% de acatamiento, nuestros compañeros no están en los yacimientos”. Desde el gremio remarcaron que el paro no sólo afecta a los petroleros “sino a las comunidades del Golfo que viven de la actividad. Si YPF sigue despidiendo gente afectan a esas ciudades y a la economía de la Provincia”, dijo Collier.

Este punto y el malestar social en constante ascenso, mantiene en alerta al gabinete de Alicia Kirchner. En el presupuesto de Santa Cruz las regalías de petróleo y gas representan el 20% de la partida general. “No nos podemos dar el lujo de perder un sólo centavo”, dijo a Clarín un funcionario local.

Con la adhesión del sindicato de camioneros, se tomó la playa de tanques de combustibles de YPF en Comodoro Rivadavia, que abastece a toda la región.

Son días complejos para Santa Cruz y la gobernadora parece no encontrar la forma de encauzar tantos conflictos. Ayer, unos pocos metros la separaban del reclamo sindical. Mientras permaneció durante la tarde en su residencia, de fondo se escuchaba la música que provenía del acampe que los estatales iniciaron a media cuadra de allí, en los jardines de la casa de Gobierno. Las puertas de madera, cerradas con banderas y un gran cartel que exige “aumento salarial digno”, daban cuenta del extenso conflicto. Pero lejos de encontrar una vía de solución, la crisis se profundiza: la mayoría de los gremios irán por 120 horas de paro.

Pese a las bajas temperaturas, los tachos quemando madera imprimieron otro clima a esa cuadra, donde hay carpas de diferentes sindicatos. Hubo también espacio para la venta de comida “para juntar para el fondo de huelga”. Una guitarra y el folclore alegró un poco la tarde para quienes permanecen hace 11 días allí. “Acá vamos a seguir hasta que aparezca la gobernadora y se digne a hablar”, relató a Clarín uno de los referentes gremiales mientras controlaba atentamente el fuego de los tachos.

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