Paro y piquetes: El impacto en la Región

No hubo transporte, tampoco atención en las estaciones de servicio ni en locales gastronómicos. También tuvo repercusión en instituciones educativas.

La medida de fuerza impulsada por centrales sindicales opositoras generó serias complicaciones. El transporte público no funcionó, mientras que la mayoría de los locales comerciales mantuvo bajas las cortinas metálicas. Los polos gastronómicos tampoco brindaron servicio y la mayoría de las instituciones educativas sintió el vacío del alumnado.

El panorama no fue tan negativo, pero no se pueda pasar por alto el impacto que mantuvo en algunos sectores, como las escuelas y colegios. Si bien, abrieron las puertas, los docentes no llegaron y los chicos perdieron otro día de clase. “El otro paro no vino, ahora sí porque no puede ser que todo cierre por el reclamo de unos pocos… pero no sirvió de nada porque los docentes no vinieron y lo tuve que ubicar en alguna casa, porque yo sí llegué al trabajo”, comentó María (32), mamá de un nene de 2 años que asiste a un colegio de Lomas de Zamora.

Algunos locales abrieron. Si bien la postal general fue de cortinas metálicas cerradas, algunos abrieron sus puertas. Uno de los tantos casos es el de una granja ubicada en 29 de Septiembre y 9 de Julio, en Lanús.

El dueño fue a buscar a sus a los empleados, quienes residente a unas 30 cuadras del local. “Siempre vengo en colectivo y no tenía plata para un remís, por eso arreglamos con mi jefe para que nos trajera”, explicó Cristian a Info Región. Walter, en tanto, advirtió: “El paro nos perjudica a todos”. “No sé cuánta plata más quieren ganar los camioneros y los colectiveros. Tengo compañeros que viven en Monte Grande y Longchamps que no pueden llegar y tuvieron que quedarse”, lamentó.

Kevin es un verdulero y durante el paro realizado el 31 de marzo, se vio obligado a viajar en remís desde su casa –en Monte Chingolo - hacia su trabajo, por el que tuvo que gastar 120 pesos, la misma cantidad de dinero que gana en medio día de trabajo. “Hoy vine en bici”, reconoció, y explicó: “El paro me afecta porque trabajo medio día, gano menos y eso me arruina”.

Parecido es el caso de Carlos, otro verdulero pero que trabaja del lado oeste de la localidad, a pocos metros de la enorme estación de transbordo de pasajeros inaugurada hace menos de un mes, que ayer se vistió de un vacío infinito.

“Vivo en Lomas de Zamora y me tomé un remís que me costó 140 pesos – comentó Carlos, con un tono iracundo–. Tenía que venir a trabajar sí o sí, porque nosotros vivimos al día”, comentó, al tiempo que admitió: “Esa plata me afecta porque es gran parte de lo que gano en un día de trabajo”. “El paro beneficia a los que tienen y no a los que vivimos con el día, y si no trabajamos no podemos pagar la olla”, opinó. “Es injusto porque no le dan la posibilidad a los que realmente queremos y necesitamos trabajar”, cerró.

Remiserías funcionando. Desde la remisería “Los Hermanos” de Lomas de Zamora consideraron que “muy pocos clientes pidieron remises”. “Fue peor que en un día normal porque el movimiento en Lomas fue muy poco”, señalaron. 

Por su parte Gladys, una de las telefonistas de la remisería Expresser de Adrogué consideró que “dentro de la zona” el día laboral se desarrolló de manera “normal”, pero que la jornada se vio fuertemente afectada por la imposibilidad de los choferes de acceder a la Capital Federal. “Nos perjudicó enormemente el no poder ir a Capital, tuvimos que rechazar todos los pedidos que tuvimos, que fueron muchísimos”, reconoció. 

Sucede que si bien los piquetes comenzaron a levantarse al mediodía, la mayoría de los vecinos de la Región que trabajan en la Ciudad de Buenos Aires y viajan a primeras horas de la mañana debieron permanecer en sus hogares. “Además, con el tema de la falta de combustible se vio afectada la facturación de la agencia en general y al trabajo de cada chofer en particular”, completó Gladys. 

Salud. La Asociación Sindical de Profesionales de la Salud de la Provincia de Buenos Aires (CICOP) adhirió al paro nacional. Reclaman "salarios dignos, derogación del impuesto a las ganancias, estabilidad laboral, políticas sociales inclusivas y libertad sindical", entre otros puntos.

Sin transporte público. Las paradas de colectivo y estaciones ferroviarias se mostraron desnudas. Quienes debían movilizarse por la Región no tuvieron mayores inconvenientes porque las agencias de remis trabajaron –hasta que se agotó el combustible- y muchos optaron por pedirle a algún familiar que lo lleve. Se trata de las mismas personas que habitualmente toman colectivos o trenes para arribar al lugar de trabajo.

Mientras tanto, los galpones de las empresas de colectivo se mostraron repletas, ya que ninguna de las unidades salió a la calle. Aclararon, en tanto, que a partir de la medianoche, el servicio comenzaba a funcionar nuevamente.

Piquetes y demoras. Protagonizados por agrupaciones de izquierda, los primeros piquetes se iniciaron poco después de las 5 en la autopista Panamericana y sobre el Puente Pueyrredón, que une la Capital Federal con Avellaneda. Después se sumaron más cortes, en distintos accesos a la Ciudad de Buenos Aires y en varios puntos de ese territorio. El Puente La Noria también fue bloqueado.

En Puente Pueyrredón, Néstor Pitrola consideró que “el paro está marcado por la lucha contra los techos en las paritarias” y “en particular por la formidable huelga aceitera que colocó el método de lucha que no adopta la burocracia sindical y ha roto los techos para lograr un salario mínimo equivalente a una canasta familiar de 14300 pesos”. “Esto es lo que marca el camino para nosotros”, amplió.

Reclamó “paritarias realmente libres” y “anular el impuesto a las ganancias sobre los salarios”, al tiempo que cargó contra los anuncios del Gobierno sobre este gravamen. “Este paro tiene una significación adicional particular porque coloca la agenda del movimiento obrero cuando empieza la campaña electoral que va a definir el rumbo del país”, acotó.

El paro. Fue impulsado por las centrales sindicales Trabajadores del Transporte (CATT), la CGT Azopardo, de Hugo Moyano; y la CGT Azul y Blanca, de Luis Barrionuevo. Además, contó con el apoyo de la CTA opositora, de Pablo Micheli, y de distintas agrupaciones de izquierda que cortaron accesos a la Capital Federal.

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