El paro se sintió con fuerza en varias ciudades y Moyano le pidió a Cristina que "escuche el silencio de la calle"

El paro se sintió con fuerza en varias ciudades y Moyano le pidió a Cristina que "escuche el silencio de la calle"
La primera huelga nacional en la era kirchnerista, fortalecida por piquetes en rutas y caminos, fue considerada un "éxito" por los convocantes, que amenazaron con nuevas medidas si el Gobierno desoye los reclamos. Hubo un duro cruce de acusaciones por destrozos en comercios y colectivos. La respuesta de la Presidenta.
El primer paro nacional en la era kirchnerista se sintió hoy con fuerza en gran parte del país, fortalecido por piquetes en rutas y caminos, y fue considerado un "éxito" por las organizaciones sindicales convocantes, que amenazaron con impulsar nuevas medidas de fuerza si el Gobierno desoye los reclamos.

En tanto, desde el oficialismo denunciaron "destrozos" y actos intimidatorios por parte de miembros de algunos de estas organizaciones, las que se desligaron totalmente de las acusaciones.

En horas de la madrugada se inició el cese de actividades en diversas ramas sindicales enroladas en la CGT y la CTA opositoras, aunque la convocatoria se sintió fuerte en el transporte público y generó desde temprano serios problemas para la concurrencia al trabajo, tanto en la zona metropolitana como en el interior.

Por la tarde, el líder de la CGT Azopardo, Hugo Moyano, sostuvo que el nivel de acatamiento al paro nacional fue "mucho mayor" a lo que preveían y pidió a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner que "escuche el silencio de las calles".

Lo hizo rodeado de los dirigentes de las organizaciones que convocaron a la huelga, quienes ya anticiparon que habrá nuevas medidas de fuerza, aunque no en el corto plazo.

En la zona metropolitana no hubo actividad bancaria, judicial ni portuaria; también se resintió la distribución y recolección de residuos y no hubo carga de combustible ni vuelos de cabotaje, mientras que sólo funcionó la línea Belgrano Norte con un servicio reducido y los subtes circularon con demoras, a excepción de la línea B, que directamente no se puso en marcha en la jornada.

A ello se sumaron cortes de tránsito en lugares clave para el acceso a la capital federal: en la colectora de la Autopista Panamericana en el kilómetro 35, a la altura del Puente Henry Ford, en la Ruta 3 a la altura del kilómetro 21, en el Puente Pueyrredón, en el cruce de Corrientes y Callao y sobre la 9 de Julio en torno al Obelisco, entre otros, que arrancaron en las primeras horas de la mañana y se levantaron después del mediodía.

La primera huelga general desde que el kirchnerismo llegó al poder en 2003 fue posible a partir de un acuerdo que Moyano cerró no sólo con el bastión disidente de la CTA de Micheli, sino también con la CGT Azul y Blanca, que encabeza Luis Barrionuevo, uno de los grandes adversarios que tuvo el jefe camionero durante los últimos cuatro años, mientras que también adhirieron la Federación Agraria y las agrupaciones Corriente Clasista Combativa y Barrios de Pie, entre otras.

Así, las centrales opositoras unieron sus voces de protesta para exigir la universalización de las asignaciones familiares y el pago de la deuda que mantiene el Estado con las obras sociales sindicales; la eliminación del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias y una suma fija de 4.000 pesos como "compensación del impuesto al trabajo".

En un acto en el Puente Pueyrredón, que conecta la Capital Federal con el conurbano sur, el titular de la CTA opositora, Pablo Micheli, definió como "un éxito" el paro nacional, al tiempo que cuestionó a "un Gobierno que cierra los ojos, se tapa los oídos y no quiere escuchar a los que piensan distinto".

INCIDENTES Y DESMENTIDAS

Durante la mañana, comerciantes del centro porteño denunciaron ante las cámaras de televisión haber sido objeto de presiones por un grupo de manifestantes con el fin de que cerraran sus locales y sostuvieron que, en algunos casos, los responsables llevaban remeras con la inscrpción "Sindicato Gastronómico", el mismo que lidera Luis Barrionuevo.

Según señalaron los comerciantes a la prensa, los incidentes se produjeron alrededor de las 9:00, cuando un grupo de 20 personas a bordo de un micro se dirigió a varios locales de la tradicional avenida porteña para exigir a los principales locales de comidas que bajaran las persianas, produciendo en algunos casos roturas de vidrieras, mesas y sillas.

LA RESPUESTA DE CRISTINA

La presidenta Cristina Kirchner afirmó hoy que la medida de fuerza de la CGT y la CTA opositoras "no fue una huelga, ni un paro, ni siquiera un piquete", sino "un apriete y una amenaza", y advirtió que con esa clase de acciones no la van a "correr".

"A mí no me corre nadie y mucho menos con amenazas, patoteadas o matones. Esos no son los dirigentes que querían Perón y Eva", disparó la presidenta, durante el acto por el Día de la Soberanía en la localidad bonaerense de San Pedro.

"De hacer huelgas en serio, donde no se movía una mosca, se pasó a lo de hoy, que no fue una huelga o paro, ni siquiera un piquete", planteó la mandataria, quien remató: "Fue un apriete y amenaza".

Al respecto, descalificó los cortes de rutas y accesos, al advertir que los argentinos deben tener "libertad de elegir" lo que quieran hacer en todos los ámbitos y que "no se pueden someter a otro a la amenaza de impedir que vaya a trabajar".

Minimizó entonces el impacto de la protesta, al considerar que la medida de fuerza estuvo circunscripta al "ámbito de la Capital Federal", ya que "en el resto del país trabajaron, todos porque la gente quiere laburar y cuidar sus fuentes de trabajo".

"Estoy de acuerdo con el derecho a huelga, pero no con el corte, el bloqueo o la amenazas", agregó la jefa de Estado luego de recordar nuevamente que en la Constitución de 1949 no estaba contemplado el derecho a huelga, aunque aclaró que Juan Domingo Perón no explicitó ese ítem porque daba por descontado que nadie le iba a hacer un paro.

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