El paro se sintió por sectores

El paro se sintió por sectores

La medida de fuerza de las centrales obreras opositoras tuvo su mayor impacto en la actividad bancaria, en la educación, en salud, y en los rubros relacionados a Camioneros.

Pese a las expectativas generadas en los días previos, el paro de actividades que llevaron adelante las centrales obreras opositoras al Gobierno nacional repercutió en forma dispar ayer en Tierra del Fuego, ya que si bien la actividad en algunos sectores se vio totalmente paralizada o casi, en otros la medida de fuerza pasó prácticamente desapercibida.

Para destacar es que la jornada transcurrió en absoluta normalidad, al punto que al cierre de esta edición no se habían registrado incidentes.

El paro se hizo sentir, sobre todo, en los sectores que se plegaron a la medida. El movimiento en la ciudad, sobre todo en las horas pico, fue menor al habitual debido principalmente a la actividad acotada en las escuelas y a la paralización de la actividad bancaria.

En tanto, por la adhesión del Sindicato de Camioneros no hubo recolección de residuos, reparto de correo privado, distribución de combustibles, ni reparto de sustancias alimenticias y bebidas.

Sí hubo expendio de naftas pero la actividad en las estaciones de servicio se vio restringida, en algunos casos por el faltante generado ante la imposibilidad de reponer el producto.

Además, no hubo actividad en los aeropuertos de la provincia, y otro gremio que se hizo sentir fue el gastronómico, que pidió “mejores condiciones salariales” para sus afiliados. Hubo escraches frente a comercios del rubro tanto en Ushuaia como en Río Grande.

En tanto, en el sector del comercio la jornada se desarrolló con normalidad ya que no hubo adhesión a la medida de fuerza.

Por otra parte, en el sector público los docentes nucleados en el Sindicato Unificado de los Trabajadores de la Educación Fueguina (SUTEF) se movilizaron hasta la Legislatura en el marco de su reclamo de un incremento salarial para lo que resta del año, acompañados por médicos del SIPROSA y por afiliados a ATE descontentos con la conducción del secretario general de esa entidad, Carlos Córdoba.

Esto obligó a suspender la reunión de comisión que los legisladores debían llevar adelante por la tarde, debido al quite de colaboración de los empleados legislativos nucleados en APEL.

En este caso fue una medida preventiva teniendo en cuenta la agresión sufrida por un empleado del Parlamento en una anterior medida de fuerza del sector docente.

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