El paro tuvo un fuerte acatamiento y provocó una dura reacción oficial

El paro tuvo un fuerte acatamiento y provocó una dura reacción oficial

Protesta contra el impuesto a las Ganancias. Moyano dijo que fue “contundente”. Otros dirigentes calcularon que logró 94% de adhesión. Cristina Kirchner, irritada, sostuvo que “si había transporte todos hubieran ido a trabajar”.

Aupado en el papel decisivo de los gremios del transporte, el sindicalismo opositor llevó adelante ayer su cuarto paro general contra la gestión cristinista y según las evaluaciones, el más extensivo hasta ahora. “Fue un paro contundente”, definió Hugo Moyano en su balance, ayer por la tarde en la sede de la CGT Azopardo. “Han quedado los dirigentes (que no convocaron) pagando, muchísimos trabajadores adhirieron en forma directa”, sostuvo el líder camionero.

Como se había anticipado, las calles estuvieron semivacías, desde la medianoche no hubo colectivos ni trenes, vuelos comerciales, transporte de cargas, actividad marítima o portuaria. Tampoco bancos ni expendio de combustibles en las estaciones de servicio. La protesta tuvo como eje el reclamo contra el Impuesto a las Ganancias por el cual tributan más de un millón de asalariados y jubilados, pero los líderes gremiales denunciaron los sueldos “de hambre” de la mitad de la fuerza laboral ocupada, que cobra menos de $ 5.500, y reclamaron un aumento para los jubilados y medidas contra la inflación.

Moyano y los líderes de las centrales opositoras que lo acompañaron -Pablo Micheli de la CTA Autonóma, Luis Barrionuevo de la CGT Azul y Blanca- prefirieron no dar porcentajes pero el secretario de Interior cegetista, Gerónimo “Momo” Venegas, manejaba datos de las distintas regionales del país según los cuales la afectación fue del 94% en promedio, con una adhesión casi total en Capital y Provincia. Esos informes apuntaban la adhesión de la UOM y otros sindicatos alineados en la CGT oficialista en Tierra del Fuego, Misiones y Chubut. El paro abrió una brecha en la CGT Balcarce, donde algunos gremios adhirieron y otros, como la propia UOM del jefe cegetista Antonio Caló, dio “libertad de acción”. Con picardía, Barrionuevo “agradeció” a Caló esa postura.

El frente de 22 gremios del transporte nucleados en la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte, tuvo la iniciativa de esta huelga que a último momento hizo propia la CGT moyanista proyectándola a un paro general. Estos gremios se reunieron por la mañana en la sede de la CATT para hacer su evaluación, pero cedieron “la foto” del paro a la CGT. Roberto Fernández, de la UTA -el gremio que tuvo que absorber las mayores presiones del Gobierno- y Omar Maturano, de los maquinistas de trenes de La Fraternidad, fueron claves en la huelga pero se mantuvieron lejos de los flashes. El moyanista Juan Carlos Schmid (Dragado), titular de la CATT, llevó la voz del sector, que busca empoderarse en una eventual reunificación cegetista, para la que el propio Schmid suena como candidato. “La cuestión es por qué la pobreza la debemos afrontar los sectores populares. Acá hay sectores de mayor capacidad contributiva que deben ser gravados”, sostuvo Schmid, al que Moyano dio estratégico protagonismo al cederle el micrófono.

El Gobierno, que se financió en más de $ 110 mil millones el año pasado de Ganancias a personas físicas, buscó mostrar normalidad, al punto de armarle un acto a la Presidenta en La Matanza. En un día también signado por la denuncia de millonarias cuentas secretas en el exterior de su hijo, Cristina Kirchner se mostró irritada por la huelga y fustigó: “¡Hacen los paros porque tal vez tengan que dar un poquito de su sueldo para otros compañeros! Sin huelga de transporte no hubiera habido paro general, hubieran ido todos a trabajar!”, descalificó.

Por su lado, la izquierda buscó su propio protagonismo durante la jornada. Hubo cortes y piquetes del Partido Obrero y el MST en puentes y accesos a la Capital. El MST hizo también una protesta frente a la sede de la UIA en avenida de Mayo. Y el PTS hizo desde las 5 hasta las 10 un masivo piquete, junto a trabajadores de Kraft, Pepsico y Donnelley, frente a Lear, en la Panamericana. El diputado nacional del PTS Nicolás del Caño sostuvo que fue un “paro contundente pese a las dirigencias sindicales burocráticas”.

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