La CGT es pesimista sobre la respuesta oficial por el plus, pero no apurará el paro

La CGT es pesimista sobre la respuesta oficial por el plus, pero no apurará el paro

Hoy se reúne la cúpula de la central, que ratificará su apuesta por el diálogo y la negociación. Busca calmar a los gremios que piden poner ya la fecha de la huelga

"Si la mano viene así, lo que les va a salir más caro es un plan de lucha". La frase, de un importante dirigente sindical, sintetizó ayer la advertencia que anida en el seno de la conducción de la CGT ante las señales oficiales poco alentadoras, en la expectativa gremial, sobre su reclamo por el pago de un bono de fin de año a todos los trabajadores.

De cualquier manera, el consejo directivo de la central obrera no avanzará hoy con la pretensión de los sectores más confrontativos de la entidad de ponerle ya fecha al paro general que blande como amenaza ante la administración macrista. La decisión será la de respetar el plazo de diez días acordado con un grupo de ministros, que se cumplirá la semana entrante, y agotar todas las instancias de negociación posible. Si finalmente su planteo no prospera, entonces la central definirá la fecha de la medida de fuerza.

Esa línea fue definida en la tarde de ayer durante un encuentro de la denominada "mesa chica" cegetista de la que participaron los miembros del triunvirato, Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña, y un puñado de referentes de los principales sectores internos. Allí se analizó con preocupación la falta de avances efectivos en la negociación por el bono y los planteos públicos de algunos funcionarios que esbozaron reparos al pago de una contribución salarial para todos los trabajadores con el argumento de las restricciones fiscales de la propia administración nacional y las provincias. "Si la explicación es que un bono para todos sale muy caro no están viendo el escenario social y los efectos que puede tener un paro y la presión de quienes quieren reabrir paritarias", razonó un gremialista.

Pese a la apuesta en defensa de preservar el camino del diálogo y la negociación, puertas adentro de la central sindical es cada vez mayor el núcleo de dirigentes que observa con pesimismo el resultado de las gestiones ante el Gobierno. Dentro de esos grupos sospechan que el Ejecutivo solo avanzará con alguna medida para atender la situación de los jubilados que cobran el haber mínimo y los beneficiarios de planes sociales (se menciona un plus de fin de año de entre $ 500 y $ 700) y con la excepción del medio aguinaldo del cálculo de Ganancias, con un tope que se ubicaría entre los salarios brutos de $ 40.000 y $ 45.000.

Ese esquema, sin embargo, no atendería el principal pedido de la central: el pago de una compensación salarial universal con un piso de $ 2000 para trabajadores estatales y del sector privado. "Si no hay bono, va a haber paro. Lo de Ganancias está bien pero no alcanza porque solo beneficia a los sueldos más altos", apunto otro dirigente.

La falta de señales del Gobierno, además, alimenta a los sectores internos más combativos, que quieren apurar la definición de la protesta. En esa línea, se inscribe Pablo Moyano, número dos de Camioneros y secretario adjunto de la central, quien acusó a los funcionarios macristas de "ningunear y provocar" a los gremios con sus argumentos en contra del pago del bono. "Es una ridiculez, una vergüenza" las propuestas del Gobierno, dijo el dirigente y reclamó definir ya la fecha del paro.

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