Piden discutir salarios más de una vez al año

Piden discutir salarios más de una vez al año
Por la inflación, los sindicatos quieren negociar cada tres o seis meses
En tren de no quedar atrás ante la escalada inflacionaria, los sindicatos evalúan alternativas rumbo a las próximas negociaciones salariales. La CGT más cercana a la Casa Rosada rechazó de manera unánime la propuesta del Gobierno de cerrar acuerdos paritarios que se extiendan más de un año. De hecho, tres grandes gremios replicaron con un planteo totalmente opuesto: discutir subas cada tres o seis meses.

En el último encuentro de la cúpula de la CGT oficialista, el Sindicato de Empleados de Comercio sugirió que las paritarias de 2014 contemplen "una cláusula gatillo" en caso de una disparada inflacionaria. Y hasta se mencionó la posibilidad de firmar tratos por tres o seis meses. La propuesta está siendo evaluada y hasta ahora no se definió una postura orgánica. Pero ya existe un antecedente: el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (Smata) negocia desde hace años acuerdos paritarios cada tres meses.

"Acordar por trimestre da previsión", dijo a LA NACION Oscar Romero, asesor legal del Smata y flamante diputado nacional del Frente para la Victoria. Pese a comulgar con el kirchnerismo, el dirigente no se aferra a las mediciones del Indec. "Tomamos los índices oficiales de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, donde están las principales automotrices. O tomamos como parámetros los informes de las universidades nacionales. En 2013 superamos la media del 24 por ciento que cerraron casi todos los gremios", señaló.

En el corazón del Gobierno, en un encuentro reservado, el ministro de Economía, Axel Kicillof, habría sugerido fijar el techo de las paritarias en 20% por dos años. La propuesta fue lanzada unos días después en uno de los encuentros que Kicillof y el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, mantuvieron con gremialistas y empresarios en la Casa Rosada. Allí, en el marco del Consejo Económico y Social, los funcionarios les pidieron "prudencia" a los sindicatos.

Lejos de mantenerse alineada, la CGT oficialista rompió con su pasividad antes del fin de año. Rechazó las presiones a través de su jefe, Antonio Caló. "Cada gremio acordará los porcentajes de acuerdo con la actividad y las paritarias serán sólo por un año", se plantó el metalúrgico. También el mercantil Armando Cavalieri hizo público su malestar: "A Capitanich le dijimos que no vamos a aceptar ningún tipo de pauta, que para eso están las paritarias".

En la vereda de enfrente, la CGT de Hugo Moyano también objetó la intención oficial de negociar salarios a raya. "No somos tan ingenuos de creer que con un limitadísimo acuerdo de precios se va a luchar contra la espiral inflacionaria. Es claro que el verdadero objetivo es limitar la puja salarial", planteó Moyano a través de un comunicado que tituló "Sintonía fina".

LA INFLACIÓN DE MOYANO

El mensaje del jefe camionero se divulgó ayer en el marco del lanzamiento del acuerdo de precios que promueve la Casa Rosada. En el comunicado, además, se dio a conocer cuál fue la inflación de 2013 para la CGT: 25,09%. En otro de sus fragmentos, Moyano lanzó una amenaza: "No vamos a permitir que se avale desde los escritorios de funcionarios el cercenamiento del derecho salarial y la libre discusión paritaria. Advertimos que cualquier intento de limitar, por la forma que sea, la libre discusión salarial, encontrará el reclamo en las calles".

A comienzos de 2013, cuando la ola inflacionaria no mostraba atisbos de ceder, Moyano ya había advertido sobre la necesidad de discutir paritarias dos veces al año. Por entonces, su planteo no fue más que una opinión aislada. No tuvo eco y ni siquiera lo aplicó en su gremio.

"La inflación hasta ahora hace que mínimamente los acuerdos salariales sean anuales. Ante una emergencia, sí podría negociarse cada tres meses, pero no sería una buena señal para la economía. En ningún país normal se discuten salarios cada tres meses", dijo a LA NACION Jorge Sola, titular de la Secretaría de Acción Social de la CGT moyanista.

En medio de la incertidumbre inflacionaria, el abanico de gremios docentes dará el gran campanazo de largada para la pulseada salarial. La paritaria nacional será clave porque sirve de referencia para el resto de las provincias. Pero en Buenos Aires el debate se aceleró a partir de la presión sindical a la gestión de Daniel Scioli. La presidenta de la Federación de Educadores Bonaerenses, Mirta Petrocini, trazó como piso de aumento un 30% y reclamó incluir en un eventual trato "una cláusula" para reabrir la negociación. "Es necesaria una cláusula revisable y atendible cuando la inflación golpee los bolsillos. Veo un panorama de conflictividad", dijo Petrocini en Radio Nacional.

Tal vez algo exagerado, un gremialista con llegada a la Casa Rosada dio su versión sobre la paritaria: "Nadie quiere ser hoy la Uocra de 1975, que siguió las pautas del gobierno y a las 48 horas tuvo que dar marcha atrás por la inflación". Un dato: en 1975 fue el Rodrigazo, el estallido económico que complicó la gestión de la presidenta Isabel Perón..

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