Pignanelli: "La conciliación que dictó la provincia no soluciona el conflicto"

Pignanelli:
El titular de SMATA rechazó la decisión por considerar que el planteo fue originado por un grupo de "extorsionadores". La empresa anticipó que también se opone y analiza la vía judicial. La ministra Giorgi sostuvo que es una medida "facilista".

Los trabajadores que mantenían tomada la planta de la autopartista Gestamp ubicada en Escobar, provincia de Buenos Aires, levantaron la medida de fuerza tras la intervención del ministerio de Trabajo bonaerense, que dictó la conciliación obligatoria por 15 días hábiles. Así las cosas, la compañía podría reanudar la actividad mañana mismo, tras una parálisis de cinco días que afectó la provisión de insumos hacia algunas de las principales terminales automotrices, entre ellas PSA Peugeot-Citroën, Volkswagen y Ford, que debieron parar su producción.

Sin embargo, el jefe de SMATA, Ricardo Pignanelli, rechazó la conciliación obligatoria: "Si vos declarás que el conflicto es pluripersonal, no se puede declarar la conciliación, hay algo que no está funcionando", afirmó el dirigente, quien volvió a responsabilizar a sectores de izquierda, particularmente al Partido Obrero, por la profundización de la medida de fuerza.

En diálogo con Tiempo Argentino, el sindicalista afirmó que "la conciliación dictada por el gobierno de la provincia de Buenos Aires no soluciona el conflicto" y también criticó con dureza al gobernador Daniel Scioli. "El gobernador cree que todo se arregla haciendo la plancha, yo era sciolista, pero al que le toca gobernar tiene que saber lo que es un derecho, y lo que es un delito", concluyó.

En términos formales, la conciliación obligatoria dictada ayer por el ministro de Trabajo bonaerense Oscar Cuartango –quien se hizo presente desde temprano en el predio– retrotrae la situación al inicio del conflicto, es decir, la empresa deberá reincorporar a los 67 trabajadores despedidos en abril, al tiempo que se genera una instancia de negociación. No obstante, el escenario está atravesado por diferencias irreconciliables entre el sector clasista que llevó adelante la medida y la conducción oficial de SMATA, que rechazó la conciliación.

La compañía, en tanto, manifestó "sorpresa" por la medida, dijo que la misma no "ofrece una solución definitiva" y dejó entrever que podría no acatarla. "Podría constituir una incitación a la ilegalidad y a la extorsión al brindar el mensaje de que un grupo minoritario, sin el aval de su representación gremial, puede irrumpir por la fuerza en una fábrica y mantenerla ocupada y paralizada durante días sin ningún tipo de consecuencias", expresó en un comunicado. También indicó que podría recurrir a la justicia para resolver la situación.

La prolongación del conflicto y su posterior resolución a través de la conciliación –y no, por ejemplo, por medio del desalojo judicial– suscitaron fuertes críticas desde el Ejecutivo nacional. En este sentido, ayer por la mañana la presidente Cristina Fernández llamó a las autoridades bonaerenses a "hacerse cargo" de la situación. "Quienes tienen que resolver el problema pongan la cara y lo resuelvan, con la decisión de ejercer la responsabilidad del Estado. No se puede estar sólo con la sonrisa", reclamó la mandataria durante un acto oficial en Río Gallegos, Santa Cruz. Por su parte, la ministra de Industria, Débora Giorgi, fue otra de las representantes del gabinete nacional que salió a cuestionar al gobierno bonaerense. Poco afecta a las declaraciones altisonantes, y menos a aludir a un referente del mismo espacio político, la funcionaria calificó como una "medida facilista que no tiene en cuenta lo que puede ocurrir el día después, cuando los trabajadores que defienden sus propios intereses vuelven a trabajar con aquellos a los que pusieron en riesgo."

Según Giorgi, la conciliación obligatoria dictada por la Provincia "es para la foto, no mira lo que puede pasar mañana, no resuelve el problema medular, las extorsiones permanentes no se pueden tolerar".

Desde el gobierno provincial les bajaron los decibeles a las críticas presidenciales y, a través de un comunicado, señalaron que las gestiones de la cartera laboral comenzaron hace algo más de un mes pero sin tomar estado público en los medios "para no entorpecer las negociaciones".

La situación que desembocó finalmente en la parálisis de la planta se originó durante el mes de abril cuando, ante la previsión de una baja en la demanda, la autopartista Gestamp decidió suspender a 67 operarios, a quienes les reconoció una parte del salario. Para una porción de los delegados, que no responde a la conducción de SMATA, se trataba de despidos encubiertos y solicitaron la inmediata reincorporación. Esta semana nueve empleados ingresaron a la planta y tomaron la grúa puente, lo que impidió continuar con la producción.

"Logramos un gran triunfo porque con nuestra lucha obligamos al Ministerio de Trabajo de la provincia a decretar la conciliación obligatoria con todos los despedidos en nuestros puestos de trabajo por 15 días hábiles. Es lo que el SMATA se venía negando a pedir desde que la empresa nos despidió en forma totalmente injusta y discriminatoria y comenzamos nuestra pelea", explicó Roberto Amador, uno de los nueve empleados que permaneció cuatro días en el puente grúa en reclamo de su reincorporación.

La transitoria solución del conflicto en la autopartista Gestamp a través de la conciliación obligatoria llevó algo de tranquilidad a los trabajadores del sector automotor, ya que la prolongación de la medida de fuerza ponía en riesgo la producción en distintas terminales.

Sin embargo, la medida también amplió aún más las diferencias entre los sectores combativos y la conducción oficial del Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA). Básicamente porque desde el gremio interpretan que la conciliación obligatoria dictada ante un conflicto suscitado por un colectivo de trabajadores minoritario y que no responde a la conducción institucional de gremio representa "un mal precedente", esto es, le otorga poder de fuego a las comisiones internas donde la izquierda es fuerte.

"El día de mañana diez tipos de paran una fábrica, contra la voluntad de la mayoría de los trabajadores, y te dictan la conciliación", resumió un importante dirigente sindical. «

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