Piquetes y agresiones potenciaron la huelga

Piquetes y agresiones potenciaron la huelga
Los cortes en puentes y accesos provocaron un caos. La suspensión del transporte lo amplificó. 1.500 personas en la marcha.
El primer paro nacional contra el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner se hizo sentir ayer, en Córdoba. Pero más que por el nivel de acatamiento, fue por la metodología de la protesta y por hechos aislados de violencia que desencadenaron la suspensión temporaria del servicio de transporte público.

La instalación de piquetes en los puentes de acceso al centro de la ciudad y en otros puntos estratégicos, le dio a la medida organizada por la CGT y la CTA opositoras al Gobierno nacional, una visibilidad importante ya que impidió la normal movilidad ciudadana.

Además, las agresiones a colectiveros, remiseros y taxistas que no habían adherido al paro provocaron la suspensión del servicio de transporte urbano e interurbano por parte de UTA y de Aoita (esta última recién levantó la medida a la medianoche). Esta medida no prevista, potenció los alcances de la protesta original.

Sin estas circunstancias, el reclamo contra las políticas kirch­neristas, en particular contra el cobro del impuesto a las Ganancias a los trabajadores, hubiera sido menos contundente en Córdoba, ya que en la marcha organizada en el centro de la ciudad hubo poco más de 1.500 personas.

Desde temprano. Desde la madrugada de ayer grupos del sindicato de Camioneros comenzaron a impedir la circulación de camiones en los accesos a la ciudad. Los obstáculos se multiplicaron más tarde en fábricas y empresas de distintos rubros.

Afectado el servicio de recolección de residuos (la columna de los trabajadores del Sindi­cato Único de Recolección de Residuos y barrido de Córdoba –Surrbac– fue la más nutrida y ruidosa), las bolsas de basura fueron desperdigadas por calles y avenidas, incluso como signo de “apriete” en las puertas de algunos comercios que no habían adherido al paro.

Piquetes y agresiones. A las 8.30, los muchachos del Surrbac comenzaron a cortar los puentes. A media mañana se registraron las primeras agresiones contra unidades del transporte público de pasajeros. Delegados de la empresa Coniferal denunciaron que dos choferes fueron golpeados por manifestantes, quienes arrojaron bombas de estruendo en el interior de los coches donde había pasajeros.

A las 11, la UTA dispuso la paralización total del servicio de transporte. “No estaban dadas las garantías para que circulemos sin peligro. La situación es tan complicada para los choferes como para los pasajeros”, explicó Adrián Lentini, vocero de UTA.

Similares episodios ocurrieron en otros piquetes contra taxistas y remiseros que no se plegaron a la medida. En la esquina de Alvear y Lima este diario presenció el ataque a huevazos que sufrió Dionisio Toledo, un taxista que terminó con una herida en la cabeza y con el vehículo estropeado.

Pasado el mediodía se ple­garon al paro los choferes del transporte interurbano, argumentando falta de garantías para circular con seguridad.

Marcha final y adhesiones. Levantados los piquetes y los cortes, las columnas del Surrbac se unieron en Colón y Ge­neral Paz y marcharon hacia la esquina de 27 de Abril y Vélez Sársfield. Allí ya se habían agrupado unos 300 manifestantes de la CTA, ATE, Uatre, Federación Agraria y de los partidos PO, FIT, MST y PTS. Militantes de estas dos últimas fuerzas políticas cruzaron insultos, empujones y uno que otro banderazo. Pero el hecho no pasó a mayores.

En ese lugar, donde se había montado un escenario, hablaron dirigentes de los distintos sectores que adhirieron, y no sólo se escucharon reproches para la Presidenta por el impuesto a las Ganancias; también hubo reproches para el gobernador José Manuel de la Sota.

Desde 27 de Abril y Vélez Sársfield, todos juntos (poco más de 1.500 personas), mar­charon hacia la ex Plaza Vélez Sársfield, donde los esperaba la fuente para mitigar el calor.

En el interior

Río Cuarto. Un piquete cortó el puente carretero desde las 7 y a las 8.30 bloqueo el paso por el puente Juan Filloy. También hubo cortes en las rutas A005 y nacional 8 por parte de la Federación Agraria Argentina y de Uatre. Unos 300 trabajadores se movilizaron en torno a la plaza Roca. No hubo recolección de residuos.

Villa María. Una columna de ATE marchó desde la Fábrica Militar hasta plaza Centenario. También protestaron los empleados de Anses.

San Francisco. No hubo recolección de basura y paró Correo Argentino. Un grupo de bancarios manifestó en el centro. No hubo cortes de ruta.

La jornada de protesta en Córdoba

Desde la medianoche. Grupos del sindicato de Camioneros comenzaron a impedir la circulación de camiones en los accesos a la ciudad. Más tarde los piquetes se reprodujeron en fábricas y plantas de distintas empresas. También se interrumpió la carga de camiones con combustible en la planta de YPF en Monte Cristo. Dado que no hubo recolección, la basura se acumuló en las calles durante la tórrida jornada.

8.30. Comenzaron los primeros cortes en los puentes céntricos. Hacia media mañana, fueron extendiéndose los piquetes a las principales esquinas céntricas. A las 10, el acceso al centro era imposible. El Sindicato Único de Recolección de Residuos de Córdoba (Surrbac), fue el encargado de realizar los piquetes, en algunos casos violentos.

10.30. Comenzaron a registrarse agresiones contra unidades del transporte público de la empresa Coniferal. A las 11, la UTA definió la paralización total del servicio, que se extendió hasta pasadas las 16. Taxistas y remiseros también sufrieron ataques en el centro, y a media mañana dejaron de circular.

Mediodía. Por agresiones similares, los choferes de Aoita dispusieron el corte del servicio interurbano. Pese a los piquetes se levantaron a media tarde, la medida de fuerza del transporte de media y larga distancia continuó hasta la medianoche.

Sin atención. No hubo atención al público en bancos públicos ni privados por la adhesión de La Bancaria, que marchó por el centro durante la mañana.

Sector público. Se resintió la atención en Epec y en las dependencias de la Anses, que sólo atendieron a quienes tenían turnos ya concedidos. A pesar de que el SEP no se sumó a la protesta, la Unión de Trabajadores de la Salud (UTS) postergó la mayoría de las cirugías programadas y paralizó el laboratorio del Hospital de Niños. El resto de las dependencias provinciales y de las municipales atendieron normalmente.

Comentá la nota