La CGT plantea reconstruir el PJ y exige que haya internas

La CGT plantea reconstruir el PJ y exige que haya internas

Impulsa la unificación partidaria y la elección de una nueva cúpula; conviven en la central obrera peronistas ortodoxos, kirchneristas y massistas

La CGT unificada es hoy una síntesis de lo atomizado que está el PJ. Conviven allí peronistas ortodoxos, kirchneristas y renovadores de Sergio Massa. Los sindicalistas se comprometieron, al menos en el corto plazo, a que su posicionamiento político no altere el orden interno que significó la reunificación tras las salidas de Hugo Moyano, Antonio Caló y Luis Barrionuevo.

El fenómeno unificador de la CGT fue seguido de cerca por los diferentes actores del PJ. Desde que se conformó la nueva central obrera, el triunvirato que la encabeza mantuvo encuentros con legisladores, gobernadores e intendentes. Héctor Daer, uno de los tres jefes cegetistas, hasta participó la semana pasada de un acto en homenaje a Antonio Cafiero que sirvió para escenificar una suerte de renovación partidaria en tren de acelerar el proyecto de construcción del poskirchnerismo.

En medio de este ajedrez partidario, la CGT envió un mensaje hacia adentro: exigió que haya internas para definir la nueva cúpula. Surgieron dos posturas. Los peronistas ortodoxos presionan para que se defina en el primer trimestre de 2017, antes de cerrar las candidaturas para los comicios legislativos nacionales. Los renovadores, en cambio, prefieren dilatar los tiempos con el anhelo de que el PJ se termine encolumnando detrás de Massa. En cualquiera de las dos versiones, los gremios intentan mostrarse como los garantes de la reconstrucción partidaria. "Siempre que el PJ estuvo en crisis, el movimiento obrero fue la vara rectora", se jactó un gremialista que ocupa un cargo en la cúpula nacional del partido.

Por ahora, dentro de la CGT conviven con éxito los diferentes alineamientos políticos. Dos de los tres integrantes del triunvirato de mando (Daer y Carlos Acuña) son legisladores del massismo. El ex intendente de Tigre cuenta, además, con los respaldos del ex kirchnerista Gerardo Martínez, jefe de los obreros de la Uocra, y del panadero Abel Frutos. También tiene ascendencia sobre Facundo Moyano, que es diputado nacional del Frente Renovador.

Daniel Scioli observa con nostalgia la reunificación de la CGT. Fue él quien logró reunir bajo un mismo techo a las tres vertientes de la central obrera durante la campaña de 2015. Llegaron a estar todos los gremialistas menos Hugo Moyano y Gerónimo Venegas. El triunfo de Mauricio Macri no sólo lo dejó fuera de la Casa Rosada, sino que también le negó la posibilidad de exhibirse como el gestor de la unidad sindical. Scioli se quedó hoy sin apoyo sindical. Ni siquiera los sindicalistas que más ligados están al Frente para la Victoria (FPV) lo contemplan para la nueva etapa. Sin embargo, en la CGT hay unos pocos dirigentes que reivindican todavía al kirchnerismo y visitan en secreto a Cristina Kirchner.

Entre Massa y el kirchnerismo, surgieron otros actores partidarios que la CGT comenzó a examinar: el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey; el ex ministro kirchnerista Florencio Randazzo, y el diputado nacional Diego Bossio, quien construyó una fuerza legislativa propia (Bloque Peronista) con el impulso del Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA), que lidera el taxista Omar Viviani.

"Tiene que haber elecciones internas sí o sí. Es necesario para clarificar las aguas y para que los nuevos líderes surjan de ahí", dijo Viviani a LA NACION. La postura del taxista es avalada de manera unánime por el resto de los gremios.

En su nueva etapa, ya sin liderazgos tan fuertes como el de Moyano, la CGT unificada se respalda sobre una estructura más horizontal, en la que la toma de las decisiones es ahora sometida a un debate previo. Así, la central avanza hacia un nuevo perfil, más político y estratégico.

En ese rumbo van los diferentes encuentros que tuvo con los movimientos sociales o el acuerdo con el bloque mayoritario del Senado, el FPV, para que no avancen los proyectos de ley que consideran que pueden atentar contra los intereses de los trabajadores. En la misma línea irá la reunión de hoy con empresarios de la Unión Industrial Argentina (UIA) y la de mañana con la Conferencia Episcopal Argentina. Del encuentro con los empresarios surgirá algo novedoso: ambos sectores rechazan la política oficial sobre las importaciones. Pero hay algo más: la Juventud Sindical y sus pares de la Unión de Jóvenes Empresarios avanzan en una inédita iniciativa para establecer una agenda en común y sugerir la necesidad de que el Gobierno convoque a un acuerdo económico y social.

Aranguren y Triaca, con Viviani

Con la intención de bajar la tensión gremial que provocó el aumento de las tarifas, los ministros Jorge Triaca (Trabajo) y Juan José Aranguren (Energía) almorzaron ayer con un puñado de gremialistas en la sede de Peones de Taxis. Fue una reunión en la que los funcionarios macristas buscaron apoyo para lo que será la primera audiencia pública, el viernes próximo.

Sin embargo, se coló otro tema: la reciente unidad de la CGT y el eventual paro nacional que se concretaría en octubre. Un dato que no es menor: Omar Viviani, el anfitrión, y su tropa de gremios no forman parte de la flamante central obrera.

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