En Mar del Plata, el paro de la CGT y movilización divide las aguas

Una veintena de organizaciones adhirió a la convocatoria de Moyano para mañana en la Plaza de Mayo, mientras que colectiveros y taxistas trabajarán normalmente y también abrirán los bancos.
El paro nacional convocado para mañana por el líder de la CGT, Hugo Moyano, agrava la fractura del frente sindical. Las aguas están divididas: algunos gremios se pronunciaron en contra y otros a favor de la medida de fuerza y la movilización a Plaza de Mayo, aunque prácticamente todos coinciden con el líder camionero en reclamar un aumento del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias y la eliminación de topes para las asignaciones familiares.

Como pocas veces, el llamado a la huelga dejó expuestas las diferencias que en el seno del sindicalismo se registran ante la figura de Moyano, que mantiene un enfrentamiento abierto con la presidenta Cristina Kirchner. Es decir, la división es política antes que gremial y la virtual línea divisoria de aguas se profundiza mientras se acerca la elección del máximo sillón de la central obrera, prevista para el próximo 12 de julio.

Si bien los gremios sostienen de manera unificada su rechazo al impuesto a las ganancias aplicado a los trabajadores por decisión del Gobierno -principal argumento de Moyano para justificar la medida de fuerza-, difieren en cuanto al modo y la oportunidad de la protesta.

Adhieren y marchan

Al menos una veintena de gremios locales ya anticiparon su adhesión al paro, entre ellos el sindicato de Camioneros que movilizará a unos mil trabajadores desde Mar del Plata hacia la Plaza de Mayo. "La huelga va a ser contundente", dijo el secretario general del gremio a nivel local, Luis Martín.

La Federación de Educadores Bonaerenses (FEB) también se plegará a la medida de fuerza. El sindicato, que tiene más de 75 mil afiliados en la provincia de Buenos Aires, pidió a los docentes que se "unan" al reclamo de los trabajadores. Además exigen "la eliminación de la cuarta categoría del perverso impuesto a las ganancias" y la eliminación de los topes en la liquidación de las asignaciones familiares.

Para la movilización a Plaza de Mayo, Moyano ya consiguió el apoyo de socios sindicales como dragado, judiciales, portuarios, textiles, cerámicos, canillitas, ruralistas y bancarios; la CGT Azul y Blanca de Luis Barrionuevo con los gastronómicos como gremio "insignia".

También protestarán los sindicatos y organizaciones sociales referenciados en la CTA que lidera Pablo Micheli, aunque con la particularidad de que harán el paro sin movilizarse a la plaza. "Bancamos el paro pero a la movilización no vamos a ir, porque no hemos sido invitados", aclaró Micheli ayer a la tarde.

En la otra vereda

Más allá de compartir el reclamo contra la aplicación del impuesto a las ganancias a los sueldos de los trabajadores, le dieron la espalda a la movilización los sindicatos conducidos por "los Gordos" (Luz y Fuerza nacional, Sanidad, Smata y Comercio), los "independientes" (UPCN, Uocra, taxistas y UOM) y la CTA oficialista de Hugo Yasky.

La Unión Tranviarios Automotor (UTA), que nuclea a los conductores de ómnibus de corta, media y larga distancia, adelantó que "no adhiere" al paro. El secretario general del gremio, Pedro Fernández (también lo es de la CGT Regional), dijo que su gremio no se plegará a la medida de fuerza y que el servicio del autotransporte de pasajeros se prestará en forma normal. "Coincidimos con los reclamos por el aumento del mínimo no imponible y la universalización de las asignaciones familiares, pero ahora estamos abocados a solucionar el conflicto del puerto", explicó el dirigente.

A nivel nacional, los gremialistas de la UTA fueron duros con Moyano: "No estamos de acuerdo con el paro ni con la movilización de la CGT. Está claro que hay un sector del movimiento obrero que está jugando a la política y los hechos lo demuestran", dijeron. Y agregaron: "Nosotros estamos convencidos que los dirigentes tenemos que atender los problemas de los compañeros y hoy debemos estar más unidos que nunca para pedirle al Gobierno diálogo, porque el paro no es la fórmula para solucionar los problemas".

Los empleados de Maestranza de Casinos liderados por Roberto "Chucho" Páez también decidieron no adherir al paro convocado por la CGT. Aunque "como organización gremial venimos reclamando la necesidad de elevar el piso para el cálculo del mínimo no imponible y también, incluir en el cobro de las asignaciones familiares, a los trabajadores que superan los $ 5.200", explicaron que no harán la protesta porque defienden el modelo del Gobierno nacional. Los taxistas fueron otros que se pararon en la vereda opuesta a Moyano: anunciaron que no se plegarán a la huelga ni a la movilización. "Vamos a trabajar normalmente", señaló el titular de Supetax, Donato Cirone. "El reclamo es justo y lo compartimos. Pero hay una interna política entre la CGT y el Gobierno en la que no queremos entrar", agregó.

Otros posicionamientos

Los bancarios se situaron "a mitad de camino": no se sumarán a la medida de fuerza aunque se comprometieron a participar de la movilización. "La actividad será normal", afirmó el titular de la Asociación Bancaria, Miguel Angel Guglielmotti. Y calificó como "intempestiva" la decisión de Moyano de ir al paro.

Los gastronómicos de Barrionuevo también marcharán a la Plaza de Mayo porque "el reclamo es justo y legítimo", pero marcaron diferencias con la medida de fuerza porque "las condiciones del país no están dadas para hacer un paro". En el plano local, la secretaria general del Sindicato de Gastronómicos Mercedes Morro ratificó esa postura y añadió que "además, nosotros ya firmamos un aumento salarial del 27 por ciento".

Además del reclamo sobre la eliminación de topes para las asignaciones familiares, la convocatoria al paro también fue en respuesta a la serie de medidas que tomó la administración kirchnerista para lograr que el camionero diera marcha atrás con su plan de lucha. Tras enviar gendarmes a manejar camiones de combustible -es decir, a romper la huelga-, la Casa Rosada hizo una denuncia penal contra Moyano y su hijo mayor Pablo por los delitos de "amenazas, coacción agravada y entorpecimiento de los servicios". También anunció que se le aplicaba al sindicato una multa de 4 millones de pesos por desoír la conciliación obligatoria dictada por Trabajo y amenazó con aplicar la ley de abastecimiento.

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