CGT: en plena reunificación, quedó latente la amenaza de una nueva ruptura

CGT: en plena reunificación, quedó latente la amenaza de una nueva ruptura

Un sector advierte que, en caso de no ser integrado a la mesa de negociaciones por sus principales responsables, podría crear su propia CGT. Desde el Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA), comandado por el taxista Omar Viviani, encendieron la alarma.

El proceso de unificación de la CGT alimenta el germen de su primera escisión. Un sector, que alega contar con la representación de medio centenar de sindicatos y algunos de peso mediano y grande dentro de la estructura de la central obrera, analiza formalizar un sello propio si no son integrados a las negociaciones por sus principales responsables. Se trata de la primera sombra de ruptura que se cierne sobre Hugo Moyano, Antonio Caló y Luis Barrionuevo, que junto con los grupos internos mayoritarios de la CGT manejan el ritmo de la fusión, pautada para el 22 de agosto.

El Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA) es uno de los últimos sellos surgidos de la dinámica interna de la CGT. Capitaneado por el taxista Omar Viviani, y con un puñado de gremios poderosos como el de los mecánicos (Smata), Unión Ferroviaria (UF) y Luz y Fuerza, es además un vértice clave del bloque Justicialista que comanda Diego Bossio.

Sin embargo, su aspiración de ubicar al ferroviario Sergio Sasia como líder a solas (o parte de una conducción colegiada) de la futura CGT, encontró por ahora una cerrada negativa de los otros sectores enfrascados en la reunificación. 

Dirigentes del MASA le explicaron a Ámbito Financiero que si no son integrados al proceso de unidad analizarán la alternativa de crear su propia CGT. Hasta ahora, sin esa amenaza en el aire, Moyano, Caló, Barrionuevo, los "gordos" de los grandes gremios de servicios y los "independientes" se jactaban de motorizar la fusión más completa de la central obrera desde 2004. Esos sectores se reunirán este jueves en Camioneros para discutir un documento crítico al Gobierno, como forma además de fortalecerse ante los otros grupos internos.

Más allá de celos por protagonismo, en el MASA las razones para ser un actor protagónico de la futura CGT son varias: alegan tener, a diferencia de otros sectores, una vocación más horizontal de liderazgo, un programa de acción sindical y gremios estratégicos suficientes como para sostener un paro nacional.

Recuerdan, en ese sentido, que el propio Viviani provocó un caos en la Ciudad de Buenos Aires cuando el mes pasado protestó contra el servicio de la aplicación Uber. También, que la Unión Ferroviaria de Sasia basta para paralizar buena parte del transporte público, o que Smata es el segundo gremio industrial en importancia nacional después de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). Incluso, que Luz y Fuerza mantiene para sí la potestad de complicar la distribución de energía eléctrica.

Fuera de esas cuatro organizaciones el MASA es un conglomerado heterogéneo que hasta el año pasado llegó a contar con casi 70 gremios, entre los que estaba la propia UOM, los colectiveros de UTA y los ferroviarios de La Fraternidad. Este año, sin embargo, redujo su número de afiliados: Caló se alejó para recostarse en Moyano para ganar espacio en la futura CGT, así como UTA y Fraternidad, en tanto que varios sindicatos abandonaron el sello disconformes con la creación del Bloque Justicialista y el alejamiento del kirchnerismo. Varias de esas organizaciones, identificadas como "el Núcleo", sumaron en las últimas semanas al bancario Sergio Palazzo como su referente en la pulseada por la nueva CGT.

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