Posición del MPP Luján ante el paro del miércoles

Texto del comunicado del Movimiento de Participación Popular:
Durante el año 2008, las patronales agrarias iniciaron una seria de movilizaciones, cortes de ruta, lock outs y un conjunto de medidas tendientes al desabastecimiento. En rechazo a que el estado incrementara el monto de retenciones para recaudar una porción de las extraordinarias ganancias que obtuvieron durante años, la mesa de enlace trabajó intensamente para generar un clima destituyente y lograr que todo se retrotraiga a su anhelado esquema de organización nacional (campo, ejército, iglesia). Contó con el apoyo de los oligopolios mediáticos y la histeria de algunos sectores medios que acompañaron como propio un reclamo de la oligarquía.

En ese entonces, no nos quedamos de brazos cruzados.

Salimos a la calle para defender la legitimidad de la intervención estatal sobre la renta extraordinaria de los sojeros, reclamando que se destinen esos fondos a las necesidades de los sectores populares y para rechazar cualquier intento de desestabilización institucional. Si se perdía la 125 era un retroceso no solo para el gobierno, sino para el conjunto del pueblo trabajador.

Lo mismo ocurrió cuando el gobierno promulgó la ley de medios audiovisuales. La lucha encarnizada de los oligopolios mediáticos y de la oposición de derecha contra una norma que, aún sin implementarse en su totalidad, ha constituido un paso significativo en la necesaria democratización de los medios no nos hizo dudar de que lado estábamos.

Salimos a la calle a movilizarnos para que el proyecto de ley se aprobara y se diera lugar a la pluralidad de voces e ideas que hay a lo largo de nuestro país. Nuevamente, nos posicionamos defendiendo los intereses de los sectores populares.

No fue distinto el escenario cuando se terminó con el nefasto sistema de las AFJP. Le cabía el triste mérito a nuestro país de ser uno de los pocas regiones del mundo donde se instaló este gran negociado de los bancos que dilapido los ahorros de los trabajadores. Pese a los pronósticos de los gurúes neoliberales de que se vendría una catástrofe financiera, salimos a la calle para apoyar la vuelta al sistema de reparto. También señalamos en ese entonces, la necesidad de que el destino de esos fondos sea utilizado para incrementar las jubilaciones en la perspectiva de lograr el 82% móvil, un derecho esencial que nos corresponde a todos los trabajadores.

Lo misma situación se ha dado recientemente con la estatización parcial de YPF. Apoyamos la necesidad de que el estado tome las riendas de un recurso estratégico y lo ponga en función del desarrollo nacional terminando con el vaciamiento que las multinacionales realizaron durante años de este recurso que nos pertenece a los argentinos. También señalamos que para lograr un control efectivo de la producción era necesario recuperar toda la producción petrolera y llevar a cabo la nueva gestión con un fuerte protagonismo de los trabajadores.

Podemos seguir mencionando otras medidas que hemos compartido, y que se han tomado desde el gobierno. Pero también es necesario señalar que hemos salido a la calle para rechazar medidas que ha tomado esta gestión. Nos hemos movilizado contra la ley antiterrorista porque es un requerimiento de los organismos financieros internacionales cuyo único fin es perseguir las justas demandas de los sectores populares. También salimos a la calle para denunciar el fenomenal negocio de las multinacionales que impulsan la minería a cielo abierto y que son amparadas por el gobierno. Estas empresas no solo generan una debacle ambiental en nuestro territorio, además obtienen un escandaloso régimen impositivo que permite que las ganancias se fuguen masivamente de nuestro país.

Luego de la masacre de Once a principios de este año, que puso en evidencia las condiciones de precarización en la que nos movilizamos millones de trabajadores diariamente, salimos a la calle para reclamar al gobierno que termine con el festín de subsidios que desde hace años reciben todas las concesionarias y recupere este servicio estratégico para ponerlo bajo control de los trabajadores y usuarios, con la perspectiva de desarrollar un plan integral de transporte urbano que permita resolver el colapso cotidiano que cada día padecemos cuando vamos y volvemos de nuestro lugar de trabajo.

Ante cada conflicto en el que hemos participado, nuestro compromiso ha sido y será siempre en defensa de los derechos de la clase trabajadora y el conjunto de los sectores populares. No obstante, no estamos confundidos. Ninguna crítica a este gobierno nos ha encontrado alineados a los sectores más retrógrados de la sociedad, responsables de la catástrofe neoliberal en la que estuvo inmerso nuestro país en las últimas décadas. Nos referimos al conjunto mayoritario de la oposición que lleva a cabo un combate a este gobierno formulando políticas con una inconfundible impronta regresiva.Ante la convocatoria que realiza la CGT a movilizarse a Plaza de Mayo mañana, en reclamo por la suma del mínimo no imponible, la universalización de las asignaciones familiares y el rechazo a la criminalización de la protesta, muchos compañeros con quienes tenemos afinidades y coincidencias se hacen eco de los dichos de algunos voceros gubernamentales y señalan que detrás de los reclamos hay una intención destituyente. Afirman que el golpe de estado sufrido por el presidente Lugo puede replicarse en nuestro país.

Queremos ser claros. Sostenemos que no hay golpe ni riesgo inminente de golpe de Estado en Argentina. Por el contrario, muchos de los trabajadores que mañana se movilizan, apoyan al gobierno nacional y valoran numerosas políticas que se han llevado a cabo desde el 2003 en adelante. Pero ese apoyo no puede ser un condicionante para permanecer atados de pies y manos ni estar sujeto a extorsiones cada vez que se resuelve reclamar lo que es justo.

Apoyamos la movilización de mañana porque consideramos que no basta con el crecimiento económico obtenido en estos años para revertir las enormes desigualdades que aquejan a nuestro pueblo. Es hora de iniciar, sin postergaciones, una profunda reforma del sistema impositivo haciendo que paguen más, los que más tienen, entre otras tareas.

Las condiciones para un golpe, no se consolidan desde una movilización de la clase trabajadora, sino desde la escandalosa fuga de capitales que desde hace años padece nuestro país, producto de leyes que se remontan a la dictadura y al neoliberalismo mas recalcitrante de los años 90 (ley de inversiones extranjeras, acuerdos bilaterales de inversión, aceptación de los tribunales del CIADI) y que permiten que miles de millones de dólares de ganancias que han obtenido las empresas, salgan del país sin ser reinvertidos.

La generación de un clima destituyente se refuerza promoviendo el ingreso de más capitales de la multinacional Monsanto, empresa conocida por atentar contra la diversidad de cultivos, por sus desalojos a comunidades campesinas, sus envenenamientos a grandes poblaciones, y por su participación en el complot para derrocar al presidente Lugo[2]. En tanto no trabaje para salir de este modelo sojero de monocultivo promovido por las multinacionales se afianzará el hambre, la pobreza, la primarización de nuestra economía y la dependencia; y en el marco nacional se dará más poder a los sectores más regresivos de nuestro país.

El malestar general de nuestro pueblo no se incrementa por la universalización de las asignaciones familiares, sino por la inflación galopante que carcome los salarios y vuelca a importantes franjas de nuestro pueblo a niveles crecientes de pobreza. La inflación no es un dato objetivo e inalterable, sino que es la apropiación de ganancia por parte de las empresas en detrimento de los sectores populares. Para combatirla, en primer término hay que abrir los libros del conjunto concentrado de empresas, mayormente extranjeras, que controla el circuito de distribución y comercialización en nuestro país.

El creciente déficit fiscal en las cuentas de nuestro país, no está dado por la posibilidad de que se eleve el mínimo no imponible, sino por el carácter regresivo de la política tributaria,la enorme evasión fiscal y la falta de control mediante auditorías de los pagos por subsidios y demás egresos públicos. Asimismo, no es la suba de las jubilaciones al 82% móvil lo que puede poner en crisis las finanzas de la ANSES, sino el injustificable mantenimiento que establece el gobierno, de los aportes patronales en los mismos valores que fijo Cavallo – reduciéndolos al 50% – en la década de los 90.

La economía nacional no peligra por la justa demanda que diversas corrientes sindicales realizan para que termine el trabajo en negro y la precarización laboral, sino por las escandalosas ganancias que tienen los bancos (al día de hoy, similares a la década del 90), sin otorgar ni un solo crédito a la vivienda popular, o a la industria gracias a la ley de entidades financieras que se remonta a la época de la dictadura. También contribuye a este desequilibrio la libre disponibilidad que tienen los especuladores financieros en la bolsa para comprar y vender acciones sin pagar un solo centavo de impuestos, mientras que para comprar un sachet de leche a los sectores populares nos toca pagar un exorbitante impuesto del 21%.

Reiteramos lo dicho en nuestra declaración de principios: dentro de este movimiento, compartimos distintas miradas sobre el proceso nacional en curso. Hay quienes tienen más expectativas en este gobierno, mientras que otros guardan mayor distancia sobre los fines reales de cada política que ha llevado adelante, sobre las convicciones o la necesidad con que cada una de dichas políticas fue impulsada.

Sin embargo, no tenemos dudas. Queremos decirles a quienes apoyan este proceso, que si su anhelo es que este proyecto se profundice, y se avance en las reformas necesarias para lograr la emancipación de las mayorías populares, no basta con aprobar sin más todo lo que venga desde arriba, sino apoyar lo que efectivamente signifique un avance, y cada vez que sea necesario, criticar y oponerse a todo lo que no se condiga con las necesidades de los sectores populares. Pero por sobre todas las cosas hace falta organizarse y proponer, porque será fundamental frente a los tiempos de crisis que se avecinan estar dispuesto a movilizarse para defender los intereses de la clase trabajadora y el pueblo cada vez que se requiera avanzar o que haya posibilidades de un retroceso

Es por eso que mañana, y en base a estas consideraciones, asistiremos a la Plaza de Mayo. Para acompañar las demandas que lleva a cabo la CGT. Pero también afirmando que urge terminar con el trabajo en negro y la precarización laboral, que es imperioso establecer un salario mínimo acorde a la canasta familiar, que no hay motivos para seguir posponiendo la suba de los aportes patronales que permitirá que todos los trabajadores tengan una digna jubilación, y que nos oponemos terminantemente a la participación de la gendarmería y de cualquier fuerza de seguridad en un conflicto laboral o un reclamo popular

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