Preocupación por la continuidad de conflictos en siete grandes empresas

Preocupación por la continuidad de conflictos en siete grandes empresas

Eskabe, Zanella, Toledo, Kernis, La Campagnola, la Boston y las firmas del transporte público en la ciudad lideran la agenda local del Ministerio de Trabajo. La crisis golpeó fuerte y algunas temen no poder volver a levantarse.

Mar del Plata no está exenta a la fuerte crisis económica que golpea a pequeñas, medianas y grandes empresas a nivel nacional. Al contrario: con una temporada que no alcanzó los resultados esperados -según señalaron varios actores del sector- la ciudad parece aún más vulnerable a los vaivenes económicos de los últimos tiempos.

Como muestra de esto, en la sede local del Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires, además de tratar presentaciones por los despidos comúnmente denominados “por goteo” -es decir, casos individuales que no afectan a la producción total de una empresa-, lideran la agenda los conflictos en siete grandes empresas: las metalúrgicas Eskabe y Zanella, el supermercado Toledo, la confitería Boston, la fábrica de fideos Kernis, la planta fabricante de mermeladas, dulces y conservas La Campagnola y las firmas del transporte público agrupadas en la Cámara Marplatense de Empresas del Transporte Automotor de Pasajeros (Cametap).

Todas presentan algún conflicto en relación al cumplimiento en lo que respecta a los vínculos laborales y, también, adjudican la difícil situación que atraviesan a un contexto económico adverso y un mercado interno castigado.

El caso de la fábrica Textilana fue el único de los conflictos “grandes” de los últimos días que terminó alcanzando un desenlace exitoso. Tras ocho días de paro en reclamo de mejoras salariales y demás condiciones laborales, la totalidad de los trabajadores de la planta lograron obtener un aumento de $5.000 mensuales y el compromiso a revisar el desarrollo de un nuevo sistema de producción que, según señaló el personal, los sobreexige. El resto, en cambio, deberá aguardar las audiencias que prometen llegar a definiciones en los próximos meses.

Eskabe y Zanella

La situación que atraviesan las metalúrgicas Eskabe y Zanella parece ser la más complicada.

Con 180 trabajadores con reducción horaria (unas diez personas aceptaron el retiro voluntario) y el acuerdo de que hasta el 30 de junio no se producirán despidos, Eskabe, la planta dedicada a la fabricación de calefactores, termotanques, cocinas, entre otros productos, advierte una fuerte baja en sus ventas y la dificultad de hacer frente a los costos de producción.

Según señalaron desde la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), hay una “gran incertidumbre” en torno a qué ocurrirá una vez vencido el plazo, dado que “no hay expectativas que el contexto mejore”. “Solo se están haciendo productos atrasados, pero no hay proyección de ventas; ha bajado mucho el consumo”, indicó el secretario general de la seccional Mar del Plata, José Luis Rocha.

En la última reunión que tuvo lugar junto a los dueños de la empresa el pasado jueves, acordaron volver a reunirse el 22 de abril. En las reuniones el objetivo es uno: evitar que la crisis se cobre puestos de trabajo.

En Zanella el futuro es aún más desalentador. Con 35 trabajadores suspendidos hasta el 31 de marzo, poco es lo que se sabe de la continuidad laboral del personal que trabajaba en la fábrica de motos inaugurada en 2013. Actualmente la planta en su totalidad percibe el 65% de sus haberes, pero la fuerte devaluación de los últimos meses (la mayoría de los insumos son importados) sumado a un mercado interno castigado por la baja en el poder adquisitivo, no genera entusiasmo para los próximos meses. “La preocupación sigue estando porque la producción está estancada; en el caso de Zanella, todo dependía de la venta de motos en verano. Si no vendieron mucho, es probable que sigan stockeando en invierno”, señaló Rocha.

La Campagnola

El caso de la reconocida empresa de mermeladas, dulces y conservas La Campagnola también encuentra en marzo una fecha cúlmine. Desde finales de diciembre la firma se encuentra con un “cese de producción” que terminaría a fines de este mes, por la acumulación de stock y “cuestiones de zafra y estacionalidad”.

Según pudo saber LA CAPITAL, los empresarios solo están pagando el garantizado a la totalidad de la empresa y mantuvo audiencias por el despido de un solo trabajador, que ya se encuentra en vías de arribar a un acuerdo.

La Boston

La sucursal de la calle Buenos Aires continúa tomada por los trabajadores.

El conflicto de los trabajadores de la tradicional confitería Boston llegó a los medios nacionales y plataformas personales de personajes públicos de la talla del conductor Marcelo Tinelli y el diputado Facundo Moyano. La planta completa de las sucursales de la calle Buenos Aires y la de la costa tomaron los establecimientos luego que los empresarios a cargo les adeudaron más de tres meses de sueldo y la indemnización.

La compra de las instalaciones de la sucursal de la costa y la contratación de gran parte de su personal solucionó de manera parcial el conflicto, pero aún resta negociar el futuro de los trabajadores de la sede de la calle Buenos Aires.

Supermercados Toledo

La crisis que atraviesa la cadena de supermercados Toledo también tuvo su impacto en los medios. “No sé si llegamos a junio o mayo” fueron las declaraciones más fuerte del empresario Antonio Toledo. A la advertencia de un posible cierre de la firma se le sumó una descripción de un contexto económico difícil y una temporada estival que no alcanzó las expectativas.

Desde la Provincia la respuesta no tardó en llegar. Según señalaron, generó malestar que el empresario solo contara la verdad “a medias”. Es que Toledo se encuentra en un concurso preventivo de crisis desde 2009 y fue gracias a la colaboración provincial que logró financiar deudas.

Toledo afirmó que luego de más de 50 años en el rubro, por primera vez evalúa “dejar todo”. “Llevamos 54 años como supermercadistas y llega el momento de tirar la llave por la ventana y que siga otro”, subrayó.

Kernis

Los carteles con los reclamos, colgados en la fachada del edificio en Cuba 146.

Festivales, campañas solidarias y hasta una toma pacífica de las instalaciones. Estas son algunas de las estrategias que encontraron los trabajadores de la fábrica de pastas Kernis para hacer frente al conflicto con sus empleadores, que les adeudan sueldos e indemnizaciones, y los condena a la pobreza.

Al igual que la confitería Boston, el conflicto en esta empresa ubicada en Cuba 146 ya alcanzó ribetes judiciales y desde agosto un total de 14 trabajadores se encuentran a la espera de una solución. Según señalaron, los empresarios -que fueron cambiando en los últimos años en los que la fábrica estuvo operativa- no terminan de definir quiénes deben hacerse cargo del pago correspondiente.

La UTA

El aumento del boleto se debatirá este viernes en una sesión extraordinaria.

El gremio de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) espera que esta sea una semana clave para resolver el conflicto que mantiene a la ciudad hace más de una semana sin servicio nocturno de colectivo.

Convocada la sesión extraordinaria para este viernes, los choferes mantienen la esperanza que se apruebe el boleto de colectivo y ellos, según señalaron los empresarios de la Cametap, podrán percibir lo acordado en paritarias.

La medida de fuerza obedece a que los chóferes no cobraron un 5% acordado en paritarias y una suma no remunerativa de $5.000 desdoblada en dos partes (una con los salarios de febrero y otra con los de marzo). Desde la Cametap manifestaron la imposibilidad de hacer frente al reclamo salarial del gremio “debido a que el Concejo Deliberante no ha resuelto el aumento” del boleto. El expediente para llevar la tarifa de $13,55 a $18,81 ya tiene despacho favorable en todas las comisiones deliberativas y podría tratarse este jueves en una sesión extraordinaria.

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