Prevén una negociación salarial más complicada

Gremios oficialistas y opositores señalan que evitarán cerrar las paritarias mientras no haya certezas sobre la inflación y los precios
Con la desvalorización del peso , que se acentuó en la última semana, a los sindicatos se les abrió otro frente de tormenta rumbo a la negociación salarial. Si antes ya les resultaba difícil precisar un porcentaje de aumento por la inflación, el contexto se tornó ahora mucho más complicado porque no hay certezas sobre los precios ni sobre el impacto que generará el cambi o en la política oficial con respecto al dólar.

Ante la falta de previsibilidad y la devaluación del peso, los sindicatos quieren evitar cerrar sus acuerdos paritarios en el corto plazo. La preocupación es unánime y se extiende hasta en los dirigentes gremiales que comulgan con el kirchnerismo.

"No es momento de negociar salarios, no se puede. O se tiene que ir negociando mes a mes, de acuerdo a la coyuntura", dijo a LA NACION Héctor Daer, la voz y el rostro de la CGT oficialista. Daer, que es diputado nacional por el Frente Renovador, cuestionó las recientes medidas del equipo económico del Gobierno. "Es la claudicación ante el mercado especulativo. La devaluación fue una negación permanente de la Presidenta, que dijo que ella nunca iba a devaluar", opinó el referente del gremio de Sanidad.

El pesimismo se extendió incluso a otro dirigente de la CGT oficial que aún se mantiene cercano al Gobierno. "Entre la devaluación y la suba de precios nos están perforando los sueldos. Es necesario definir cuanto antes qué va a pasar en las paritarias porque si todo se va a la mierda no será por un paro de los gremios, sino que será por los bancos", dijo el sindicalista.

El petrolero Alberto Roberti, también miembro de la central oficialista, vislumbró un horizonte de mayor conflictividad y dijo que las últimas iniciativas del Gobierno no allanarán el camino de las negociaciones salariales. "Que se devalúe el peso preocupa fuertemente porque es en pesos como cobran nuestros afiliados y porque es en pesos como se acuerdan los precios. Es una realidad difícil. No hay un programa antiinflacionario real, el Gobierno devalúa, no aplica un plan de contención de gasto ni achique de déficit fiscal. Todas esas cosas generan expectativas que no ayudan al tenor de las discusiones que vamos a tener en paritarias", dijo Roberti a Radio Cultura.

En la vereda de enfrente, la CGT que encabeza Hugo Moyano también advirtió sobre un futuro complicado. "Estas medidas tienen un impacto negativo fuerte sobre el poder adquisitivo de los trabajadores. Ahora no sabemos dónde estamos parados. Si a la devaluación le agregás la inflación, es muy difícil determinar qué hay en el horizonte. ¿Cómo te sentás a negociar en estas circunstancias?", reflexionó Juan Carlos Schimd.

Jorge Sola es el responsable del Observatorio de Datos Económicos y Sociales de la CGT moyanista. Sola sugirió ayer encontrar un mecanismo para que se habilite a negociar sueldos cada "dos o tres meses". Y agregó: "La política devaluatoria nos impacta directamente y ya nos demuestra que los aumentos salariales de 2013 fueron insuficientes. Estamos en la obligación de negociar continuamente, aunque sabemos que no es lo ideal y que no es lo que queremos".

Sola cruzó ayer un llamado con Hugo Moyano. Ambos coincidieron en el diagnóstico: "La falta de previsibilidad dificultará las negociaciones salariales y la economía en general".

Tal es la incertidumbre y la falta de referencias que Roberto Fernández, el líder de los colectiveros de la UTA, dijo anteayer en Clarín que "no sabe si un incremento [salarial] del 30% es mucho o poco". Y agregó, fiel a su estilo campechano: "Prefiero darme un tiro en las bolas antes de firmar por un porcentaje de aumento salarial".

La excepción del arco sindical fue la CTA oficialista que lidera Hugo Yasky. La central denunció "evidentes intentos de desestabilizar al Gobierno por medio de corridas cambiarias y operaciones mediáticas". Y en un comunicado, agregó: "El objetivo del establishment es que el kirchnerismo termine como el gobierno de Raúl Alfonsín".

Voces del frente gremial

Héctor Daer

CGT oficialista

"No es momento de negociar o se tiene que ir negociando mes a mes, de acuerdo a la coyuntura"

Jorge Sola

CGT moyanista

"La devaluación nos impacta directamente y nos preocupa mucho la falta de previsibilidad"

Comentá la nota