Por primera vez, una mujer busca ser delegada de choferes en UTA

Por primera vez, una mujer busca ser delegada de choferes en UTA

Se trata de una empleada administrativa de Autobuses Santa Fe que integra una de las listas que mañana se medirá en las elecciones en esa empresa. Hasta ahora, la única experiencia de representación femenina es en trolebuses.

Por primera vez en la historia de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) de Córdoba, una mujer se postula para ser delegada de los choferes. Hasta el momento, la única experiencia de representación gremial femenina dentro del sistema de transporte público de pasajeros, es la de la división de trolebuses donde todas las conductoras son mujeres y el servicio depende del Estado municipal. 

En este caso, una trabajadora de la concesionaria privada Autobuses Santa Fe se animó a romper un esquema reservado exclusivamente para los hombres y buscará en las elecciones de delegados de mañana obtener un lugar en el cuerpo de representantes sindicales. 

Nora Villafañe tiene 36 años, es administrativa y hace nueve años y medio que trabaja en el sistema; primero estuvo en la 

Tamse y ahora en la concesionaria santafesina. 

Enfrentando los prejuicios de quienes le cuestionan su participación en la vida sindical dentro de la prestataria, la mujer aceptó la propuesta del actual delegado Martín Avendaño y forma parte de la Lista 4 que él encabeza; se trata de una de las nueve boletas que mañana se medirá en los comicios que tendrán lugar en Autobuses Santa Fe y también en Ersa. En la primera, se elegirán 11 delegados y en la segunda, 12. 

“Éste es un ámbito totalmente machista donde ser delegado es una condición sólo para hombres. Acepté el desafío y me sumé a una lista porque creo que tengo mucho para dar. Muchos de mis compañeros no saben qué puedo hacer, porque nunca hubo mujeres trabajando en representación de ellos. Sólo lo que pasa en trolebuses pero ahí son mujeres representando a mujeres. Yo espero poder romper con la idea que hay y demostrar que podemos ser muy buenas”, dijo Nora. Se definió como una mujer de mucho carácter, “un requisito necesario para convivir con mis compañeros” dijo, y aseguró que se siente capacitada para ejercer el rol sindical. Además comentó que, de hecho, ya trabaja “codo a codo” con los actuales delegados, participando activamente de las asambleas, los paros y las negociaciones en el Ministerio de Trabajo cuando hay conflicto. 

“Esta empresa (Autobuses) puso mujeres al frente de la gerencia y mis compañeros de lista me reconocen que yo puedo manejar mejor con ellas algunas cuestiones laborales. Por ahí los compañeros más grandes que nunca vieron mujeres dentro del gremio, son los que más se oponen. Yo estoy capacitada y puedo actualizar la gestión de los delegados”, agregó. 

Mujeres, no

A excepción de lo que ocurre en los trolebuses, el sistema de transporte público no tiene mujeres conduciendo colectivos urbanos. Y aunque nadie se anime a decirlo en alto, existe una clara resistencia para que esa realidad se modifique. Muchas veces son los propios choferes y las conducciones gremiales los que, por lo bajo, reconocen que no quieren mujeres en un sindicato y una actividad que “históricamente fue de hombres” y consideran que la cuota de igualdad laboral queda cubierta con las conductoras de los troles. 

En las empresas privadas, las mujeres sólo se desempeñan en áreas administrativas y aún así, en comparación con la cantidad de hombres, representan una porción menor en el total de trabajadores. “En Autobuses Santa Fe somos 1.007 empleados y las mujeres no llegamos a 40. Lo mismo pasa en las otras empresas”, dijo Nora. 

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