Del productor al consumidor sin escalas

Del productor al consumidor sin escalas

Es una corriente de economía alternativa que tiene adeptos en el mundo y en Rosario la organiza el Frente Ciudad Futura. A través de internet, productores y consumidores se encuentran al margen de los intermediarios, y todos ganan. Más de 300 inscriptos.

 

Llegó a Rosario el Consumo Colaborativo, un fenómeno que gana terreno en el mundo. Se para en la vereda de enfrente del individualismo y utiliza una plataforma digital como nexo. Aquí se están organizando consumidores y productores bajo el lema de Misión Antinflación, logrando bajar un 40% el precio de la canasta básica familiar. El sitio que está agrupando a ambos es misionantinflación.com.ar y fue diseñado por el espacio político Frente Ciudad Futura (FCF). En sólo dos semanas se inscribieron 310 hogares. Se trata de la primera experiencia de estas características en el país.

"La idea es eliminar intermediarios como los supermercados donde la inflación es producida artificialmente y unir mediante la web a quienes resultan más perjudicados en la cadena productiva: por un lado los consumidores que pagan precios excesivos y por el otro los productores de leche, papa y otros productos básicos que reciben muy poco. La Misión está organizando a ambos grupos para modificar esas reglas del mercado, sin esperar a que otro lo haga", explicó a Rosario/12 Juan Monteverde, referente del FCF.

Consumidores. La iniciativa ya se puso en marcha abriendo la inscripción de los círculos de consumidores a través de la web. Cada círculo tiene entre tres y cinco hogares y un coordinador que es el encargado de buscar los productos elegidos por esos consumidores a través de la web y

efectivizar el pago de los mismos. Entre los integrantes de los más de 80 círculos inscriptos hay estudiantes universitarios, vecinos de un mismo edificio céntrico o de un mismo barrio. Todos alentados por la posibilidad de ahorrar. En total suman 310 hogares.

¿Puede anotarse un consumidor solo? "No, se trata de consumo colaborativo. La lógica es que organizándonos, uniéndonos, es posible cambiar las reglas de juego. El consumo individualista es el que se practica en los supermercados y el precio que se paga es la inflación desproporcionada", resume contundente Monteverde. El objetivo es que a fin de septiembre haya unos cien círculos de consumidores, es decir unos 400 hogares agrupados.

A la hora de elegir habrá 200 productos distribuidos en seis canastas con un alto porcentaje de ahorro en comparación a lo que se paga hoy en un hipermercado: 1) frutas y verduras (﷓ 66%); 2) Almacén (﷓28%); 3) Limpieza (﷓36%); 4) Higiene Personal (﷓18%); 5) Lácteos y pastas frescas (﷓48%) 6) Extras: Vino, Queso saborizado y otros artesanales (﷓40%). En general, estos productos que en un hipermercado suman $1255, el consumo colaborativo los consigue a $835.

En primera persona. Diego Bollini es coordinador de uno de los círculos de consumidores inscriptos, trabaja como administrativo en una empresa generadora de energía de la ciudad y tan pronto se enteró de la iniciativa se sumo juntó a un compañero de trabajo y otro tres amigos. "Ni siquiera hizo falta que los convenciera. Estamos de acuerdo en que lo que importa es organizarse, no basta con actuar en repudio, un cartel que escrache a un supermercado por tener precios muy altos no le sirve a nadie. Esto es diferente", reflexionó entusiasmado. Hasta ahora Diego, como muchos, usaba los tickets de compra que le daban en su trabajo para abastecerse. Y desde hace tiempo venía pensando en que algo debía cambiar, incluso junto a un grupo de amigos abrió un foro de debate en la web que incluía cuestionamientos a la inflación. "Pero eso también es precario: gente quejándose. me parece que es importante sumarse a quienes están haciendo algo", sostuvo. Y aunque dijo estar al tanto del fenómeno del consumo colaborativo en otros países, como España, nunca imaginó que serviría para aportar una solución a una realidad tan cotidiana.

Productores. De la Misión participan 40 productores entre los que se cuentan autogestionados, empresas familiares, empresas recuperadas y distribuidoras. "Provienen de la región y elaboran productos de buena calidad. Al hacer un nexo directo con los consumidores el productor consigue un excedente para reinvertir y el precio final sigue siendo mucho más bajo de el que se consigue en el súper", explicó Monteverde.

Uno de ellos es Juan Vence, productor de arvejas, lentejas y maíz que se enteró del proyecto y quiso sumarse. Es licenciado en Administracion Agropecuaria, tiene en el norte de Rosario un campo con unas 40 hectáreas destinadas a esa producción y además se encarga de envasarla. "He ido a grandes distribuidoras y me encuentro con que el precio al cual ellos compran es equivalente a mis costos, por lo que no obtengo ganancia salvo ir ganando un mercado. Y después veo el producto en las góndolas a más del doble. Con la Misión puedo vender estos alimentos a un precio razonable para el consumidor ( N. de R: menos del 50% de lo que vale en el supermercado) y obtener una ganancia justa", explicó.

Vence consideró que el proyecto es "interesante y positivo", porque permite un contacto directo con los consumidores y "evita intermediarios que remarcan precios". De hecho, él mismo planea sumarse a un círculo de consumidores.

Logística. El acceso a los productos se concretará a partir de la primera semana de octubre y según lo previsto funcionará así: cada integrante de los círculos elegirá los productos que va a comprar a través de www.misionantiflacion.com.ar y acordará la modalidad de pago (por ahora sólo es posible hacerlo en efectivo). Unos cinco días después el coordinador se acercará al depósito de la Misión, ubicado en La Paz y Constitución con el dinero de todos los integrantes de su círculo y

retirará el pedido. "Cada pedido estará separado en una caja con el nombre correspondiente, para que todo sea efectivo y ágil", adelantaron los organizadores.

La idea es que en una segunda etapa se incorporen medios de pago electrónicos como tarjetas de débito y crédito y se sumen más productos a la plataforma digital. "Ya está decidido que habrá congelados porque contaremos con cámaras de frío", anticipó Monteverde.

Mientras continúan creciendo día a día los círculos de inscriptos, la idea de consumo colaborativo, organizado y a través de la Red hace pie en la región con una misión que le quita el sueño a los economistas: reducir considerablemente la inflación en los productos de primera necesidad. Así vista, parece una hazaña. Habrá que ver si logra modificar sustancialmente los hábitos de consumo y sostenerse en el tiempo.

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