Profunda indignación en la CGT oficial por el duro reto de Cristina a Caló

En la central obrera consideraron “ingrata” la queja de Cristina contra los gremios y expresaron su solidaridad con el jefe sindical. Mañana se reúne la mesa chica
Con una mezcla de bronca y profunda indignación recibió anoche la primera línea de la CGT oficial la furia que la presidenta Cristina Fernández descargó en su discurso en cadena nacional contra los gremios y contra el propio jefe de la central, Antonio Caló, que sentado en primera fila de la Casa Rosada escuchó serio y con inocultable malestar las críticas de la mandataria. Ni siquiera logró ocultar su irritación cuando se retiró raudamente del acto oficial, evitando las consultas de la prensa que aguardaba conocer su reacción.

La dura embestida de Cristina contra la dirigencia gremial y su propia figura tomó por sorpresa al jefe metalúrgico. La mandataria lo retó abiertamente por la queja del sindicalista de que los salarios que ganan los trabajadores no alcanzan para comer. “Escuchaba tu frase, Antonio, y no estoy de acuerdo. Yo no creo que sea así, no hay trabajadores que se mueran de hambre”, le retrucó la presidenta y, acto seguido, avanzó con una serie de reproches a los gremios.

Primero criticó que los dirigentes sindicales sólo plantean como solución el reclamo de aumentos salariales y les advirtió que deberían acompañar al Gobierno controlando los precios en los supermercados. “Los sindicatos no pueden estar ajenos, porque los patos de la boda son los trabajadores, siempre”, les advirtió. Fue después un paso más en la embestida y –con tono de denuncia– aseguró que casi medio millón de trabajadores en relación de dependencia fueron a comprar dólares desde que el Gobierno habilitó la semana pasada la alternativa de adquisición de divisas para atesoramiento. La frase de Cristina sonó a un intento por desautorizar la preocupación sindical respecto a la inflación y los reclamos salariales anticipados por los gremios en la previa a las paritarias.

Al menos así lo interpretaron anoche dirigentes de la conducción de la central obrera que coincidieron en señalar que recibieron con “una indignación terrible” las críticas de la Presidenta. “No puede retarlo a Caló así por cadena, es desproporcionado”, se quejó un gremialista, mientras otro dirigente bastante más enojado enfatizó: “Esta fuera de la realidad, vive en una burbuja y no entiende lo que está pasando”.

La situación trastocó todos los planes de la agenda de la reunión de mesa chica de la CGT prevista para mañana en la sede de gremio de taxistas. “Hay que expresar toda la solidaridad y defensa con la posición de Caló”, señaló un jefe sindical que a la vez advirtió que la Presidenta “no puede confrontar con todos”. “Puede ser que ella busque un mensaje de moderación de expectativas, pero este tipo de ataques sólo desgastan y generan más calentura”, consideró otro gremialista, quien no descartó que pueda anticiparse la reunión de la primera línea de la central ante la situación.

En particular, dentro de la entidad interpretaron como un gesto de “ingratitud” el ataque de Cristina a Caló y a esa central después de la “responsabilidad y el apoyo” que –según destacaron– “siempre le hemos dado a este Gobierno”.

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