Se proyectan muchas casas, pero se dilata la conclusión de las obras

Se proyectan muchas casas, pero se dilata la conclusión de las obras
Según la UOCRA, se estancó la generación de empleo. En varios corralones se vende menos cemento. El Copaipa revisó proyectos para comercios por 48 mil m2 en el 1er. semestre, ni la mitad de los 162 mil de 2011.
Faltan semanas para que desembarque el período de lluvias y la construcción históricamente se contrae. Sin embargo, el 2012 se despide con facetas y contracaras en la actividad.

En las oficinas de la Municipalidad de Salta crecen los pedidos de autorización para construir, pero hay un freno a la hora de comprar cemento y poner ladrillo sobre ladrillo. La Cámara Salteña de la Construcción admite que muchos proyectos se dilatan y se concretan de a “pucho”. El trago más amargo lo padecen el comercio y la industria, que este año tuvieron una fuerte reducción en la planificación de metros cuadrados para edificar.

La construcción o refacción de casas particulares no se detiene, y se percibe en los barrios, aunque se alargan más de lo previsto. Algunas familias estiran al máximo sus planes. “Pensábamos terminar este año, pero no llegamos”, una frase desatada por la inflación, en medio de un año de desaceleración económica.

Caída en los comercios

Al Consejo Profesional de Agrimensores, Ingenieros y Profesiones Afines (Copaipa) llegan, para ser visados, todos los planos que luego se vuelcan a los terrenos de la capital salteña. En el primer semestre del 2012 se verificó la estructura de proyectos de comercios e industrias por 48.355 metros cuadrados. La cifra no llega ni a la mitad de los 161.924 que se marcó en todo 2011. Si bien aún falta computar seis meses, la primera parte del año es definitoria.

José Luis García, revisor de normas sísmicas del Copaipa, detalló que en el grupo comercial se incluye a locales de venta, restaurantes, hoteles, plantas industriales, entre otros. Es decir que estos meses los empresarios demostraron menos interés en refaccionar o abrir más lugares para desarrollar su actividad.

Al referirse a este rubro, Pedro Reynoso, secretario gremial de la UOCRA en Salta, confirmó que la demanda de empleados para ampliar fábricas o construir nuevos comercios permanece estancada.

Con el corcet que el Gobierno nacional le calzó al dólar, se desencadenó una incertidumbre en el terreno inmobiliario. Aunque hay voces con expectativas, ya que se espera que el nulo ahorro de los billetes verdes logre un giro de dinero hacia el cemento. Sin embargo, la falta de terrenos con servicios e infraestructura puede actuar como un bloque en el horizonte.

Un año tibio para la venta de cemento

En el Copaipa aclaran que solo revisan los planos y después no se observa el tiempo que demora la edificación o si se termina. En el primer semestre las certificaciones de estructura de las obras particulares arrojaron 158.490 metros cuadrados , un promedio de 26.415 por mes. En 2011 se alcanzaron 338.086 metros cuadrados, una media al mes de 28.173. Conclusión: una diferencia mínima.

Los corralones

En un relevamiento que El Tribuno realizó en los corralones, la mayoría -sobre todo aquellos ubicados en los barrios- sostuvo que el nivel de ventas de hierro y cemento decayó. En otros, el ritmo se mantuvo, pero nadie afirmó un rotundo crecimiento como ocurrió años atrás.

Con este panorama, se puede deducir que la gente planifica más de lo que construye.

En la Subsecretaría de Control Urbano de la Municipalidad de Salta comunicaron que entre enero y septiembre hubo un incremento del 33% en comparación al mismo lapso de 2011.

Trabajadores, “en gris”

Desde la UOCRA, el secretario gremial, Pedro Reynoso, señaló que hace siete meses las obras en general se redujeron, tanto las que hacen “privados como el sector público, y hubo un efecto instantáneo en la toma de mano de obra”.

El sindicalista se lamentó porque hay trabajadores “en gris”. “Les pagan por cuatro horas, cuando realizan jornadas completas. Esto se volvió casi una modalidad en todo el sector”.

Para Reynoso, la suba constante en el costo de la construcción hace que muchas familias detengan sus proyectos. Los que pueden salir a flote son los grandes emprendimientos inmobiliarios.

Antonio Romero, presidente de la Cámara Salteña de la Construcción, afirmó que hasta el Gobierno salteño estiró la curva de inversión en las obras públicas.

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