El que puede parar el subte

El que puede parar el subte
Es delegado sindical de la Línea B, cuyos trabajadores están en conflicto con el GCBA a diez días de las PASO. Y candidato a senador por el FIT. Pese a todo, es más dialoguista que Pianelli y Segovia.

A pocas semanas de las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias, el conflicto en la Línea B de subte podría empañar la campaña electoral del Pro, espacio político liderado por el Jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri. La guerra desatada desde hace unos días entre los metrodelegados y la administración de la Ciudad podría alcanzar su punto más álgido si las negociaciones continúan sin lograr un acuerdo y los trabajadores del subte deciden no solo no prestar el servicios en las estaciones recientemente inauguradas de la Línea B, sino extenderlo a todo el recorrido e, incluso, a las demás líneas.

Desde la administración porteña les apuntan a los metrodelegados y, particularmente, a Claudio Dellecarbonara, delegado sindical de la B, a quien definen como el “enemigo público número uno”. Pero, ¿quién es Dellecarbonara, a quien Macri le dedicó unas palabras poco amables el mismo día de la inauguración de las estaciones Juan Manuel de Rosas y Esteban Echeverría? Un histórico delegado de la Línea B, de 41 años, militante del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) y que hoy encabeza la lista de candidatos a senadores del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT). En las elecciones pasadas fue candidato a legislador porteño.

Dellecarbonara comenzó a trabajar en el subte a los 25 años, en 1995, y en 2000 sus compañeros lo eligieron delegado. “En los 90, pleno liberalismo, cuando entré, ni se podía hablar. Nos organizábamos clandestinamente. Metrovías había echado a más de tres mil personas y había extendido el horario de seis a ocho horas (NdR: Por trabajo insalubre, los trabajadores del subte, trabajan seis horas). Quería mínimas reivindicaciones”, recordaba el dirigente en una entrevista de contratapa que Noticias Urbanas le realizó en agosto del año último, luego del paro por tiempo indeterminado de todas las líneas de subterráneo que puso en vilo a la sociedad porteña por diez interminables días. Paradójicamente, en esa recordada medida de fuerza, Dellecarbonara mantuvo una postura más dialoguista que sus compañeros metrodelegados Roberto Pianelli y Néstor Segovia, líderes de la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (AGTSyP), quienes hoy también acompañan la medida de fuerza que se desarrolla en la Línea B. En la mencionada entrevista, Dellecarbonara había dicho, refiriéndose a la huelga que dejó sin subtes a los porteños desde el 3 al 13 de agosto de 2012: “Nosotros nunca estuvimos de acuerdo con un paro por tiempo indeterminado y creemos que en el conflicto primaron criterios políticos (…). La idea de Segovia y Pianelli es reventar a Macri. Ojo, Macri es un facho que no quiere sindicatos y eso hay que denunciarlo, pero la gente no puede ser rehén de una pelea política”.

Segovia integra el partido Miles (Movimiento Integración Latinoamericana de Expresión Social), de Luis D’Elía, y Roberto Pianelli abreva en el partido Nuevo Encuentro, de Martín Sabbatella. Los cuestionamientos sobre las supuestas irregularidades en las nuevas estaciones del subte, que dieron comienzo a la medida de fuerza de no llegar hasta allí con el servicio, comenzaron días antes del corte de cinta, cuando los directivos de la AGTSyP denunciaron que existían “serios riesgos en las estaciones Juan Manuel de Rosas y Esteban Echeverría en cuanto a seguridad para los pasajeros”, por lo que solicitaron que se repararan antes de abrir esas paradas al público.

En una denuncia que presentaron ante Subterráneos de Buenos Aires Sociedad del Estado (Sbase), que depende del Gobierno porteño, los gremialistas señalaron que ambas estaciones de la Línea B estaban “en pésimas condiciones de seguridad” (ver recuadro “La denuncia de los metrodelegados”).

“En ese estado no es posible prestar servicio o trabajar, por eso denunciamos ante las autoridades correspondientes la situación y lo advertimos a la opinión pública, para que nadie pueda hacerse el desentendido”, dijo en ese momento Segovia.

El sindicalista manifestó que “las filtraciones son peligrosísimas. Cuando caen dos gotas las estaciones se llenan de agua y se acercan demasiado al tercer riel, que está electrificado”.

El panorama ya presagiaba un posible conflicto. A esto se sumó un recurso de amparo presentado por el legislador porteño de izquierda y candidato a senador, Alejandro Bodart, que buscaba impedir la apertura de las nuevas estaciones.

No obstante, la Justicia rechazó el amparo y Macri, en el último día que el calendario electoral permitía hacer inauguraciones, pudo encabezar el acto de apertura acompañado de los candidatos porteños del Pro que aprovecharon el escenario para hacer campaña.

Si bien la decisión de la Justicia le permitió al Gobierno porteño llevar adelante la apertura, la guerra recién comenzaba y los trabajadores del subte anunciaban que no manejarían los trenes hasta las nuevas estaciones.

Durante la inauguración, el viernes último, entre globos amarillos y el cotillón electoral del Pro, el Jefe de Gobierno pidió a los metrodelegados que “recapaciten” y “no empiecen a meter la política donde no se debe meter”.

En tanto, los trabajadores acusaron a Macri de apurar la inauguración “por una cuestión electoral”. “Él necesitaba una estación, necesitaba la foto”, aseguraron.

“Esperamos que los trabajadores de subterráneos les presten servicio a la gente, que hace años espera la inauguración de estas estaciones. Y si algunos tienen dudas y no es que están haciendo política a costa de la gente, que estén tranquilos, que para nosotros el tema de la seguridad es una obsesión desde el primer día”, resaltó el funcionario porteño.

En su mensaje a los metrodelegados, Macri reclamó: “Espero que recapaciten porque ellos tienen la obligación de dar servicio a la gente. El servicio se va a prestar, pero tienen que recapacitar porque están incumpliendo su deber como responsables de operar un sistema de transporte público importante, como es el subte”.

Además, el jefe de Gobierno lamentó que “se empieza a meter la política donde no se tiene que meter”, haciendo referencia a la candidatura a senador de Dellecarbonara.

En busca del acuerdo

Pese al reclamo, los metrodelegados continuaron firmes en su decisión y la empresa concesionaria Metrovías debió optar por un esquema de utilización de personal jerárquico para llegar a las paradas Echeverría y Rosas, desde la estación Los Incas-Parque Chas. Ante esta situación, la Subsecretaría de Trabajo porteña, que dirige Ezequiel Sabor, citó el lunes a los metrodelegados a una reunión para llegar a un acuerdo y lograr que el servicio funcione en toda su extensión.

Luego de 10 horas de conversaciones, de la que participó también la empresa Metrovías, el encuentro pasó a un cuarto intermedio hasta el día siguiente. La historia se volvió a repetir y la reunión, nuevamente, culminó sin acuerdo.

Fuentes de la Subsecretaría manifestaron a Noticias Urbanas que en el segundo encuentro “estaba todo muy duro” y que los trabajadores emitieron una amenaza: “Si no nos respetan las horas de descanso, hacemos un paro de toda la línea”.

Según la fuente consultada, el reclamo de los metrodelegados tiene que ver con las horas a trabajar. “Ellos plantean realizar cuatro vueltas, que llevaría cuatro horas y ocho minutos, mientras que en la Línea D los trabajadores realizan su tarea en cinco horas y pico de trabajo efectivo”.Para la fuente gubernamental, “se nota que hay intencionalidad política. No se intenta buscar un beneficio para el trabajador sino que se busca generar un conflicto político”.

Por su parte, Dellecarbonara manifestó a Noticias Urbanas que la reunión “no fue productiva”. “Quiero desmentir que nosotros no planteamos el cuarto intermedio para el viernes, fue el Gobierno porteño”, subrayó.

“Nosotros pedimos que la empresa, que desconoce que haya problemas en el subte, presente una propuesta por escrito”, manifestó. Según el sindicalista, en las terminales “hay vías fisuradas, no tienen salidas de emergencia, no hay matafuegos”.

En cuanto a las acusaciones del macrismo que considera que su actuar es netamente político, sostuvo: “Estoy defendiendo a trabajadores y a usuarios no como candidato. Pareciera que nosotros fuéramos los malos. ¿Y Macri, que viene con los candidatos a inaugurar con apuro? ¿No es él quien hace política? Acá hay un problema grave de comprensión”, resaltó.

En cuanto a las horas de trabajo, aseguró: “El descanso no es cuestión de ocio sino de seguridad”. Sobre este mismo punto, Néstor Segovia aseguró a NU que esa es “una cuestión secundaria”. “Nosotros queremos trabajar con condiciones dignas y seguras. Hoy el problema más crítico es la comunicación. Nos falta el tierra-tren con el cual el conductor, cuando tiene un problema, se comunica y para toda la línea. En su lugar nos quieren dar un teléfono celular, pero bajo tierra no hay señal”.

Sobre una posible medida de fuerza, sostuvo que continuarán realizando el recorrido hasta la estación Los Incas, sin llegar hasta las nuevas paradas. No obstante, advirtió que de cumplirse las sanciones anunciadas por el Gobierno porteño para quienes no cumplan con la jornada laboral, paralizarán el servicio. “Si llegan a echar o suspender a algún compañero no nos va a temblar el pulso para parar toda la línea. Hasta ahora fueron solo palabras, pero el Gobierno porteño sabe que si lo hace va a haber un conflicto.”

Con la amenaza vigente de los trabajadores y con un Gobierno porteño que a pocos días de las PASO no quiere ver su campaña electoral empañada por un conflicto en el sistema de transporte, este viernes ambas partes volverán a reunirse para intentar ponerle punto final al conflicto. ¿Lo lograrán?

La denuncia de los metrodelegados

El 10 de junio, delegados y representantes de la Asociación Gremial de Trabajadores del Subterráneo y Premetro realizaron un relevamiento de las condiciones de la estación Juan Manuel de Rosa del barrio de Villa Urquiza.

En el informe, que fue presentado ante Metrovías y Sbase, consideraron el riesgo eléctrico como uno de los principales problemas debido a las “filtraciones que se dan en numerosos puntos de la construcción, llegando incluso a afectar tableros eléctricos”.

El documento señala que durante la última gran lluvia del 2 de abril el agua ingresó en forma de torrentes en la estación y llegó a niveles por encima de la línea de tomacorrientes, lo cual afectó todo el piso técnico de la boletería de este último sector.

Además, aseguran que en el nivel más bajo del andén, en el extremo hacia Echeverría (sector Monroe), se encuentran la sala de ventilación forzada y la sala de bombas. “Este sector, al ser altamente anegable, constituye un serio riesgo para el personal que deba ingresar, especialmente el de instalaciones fijas”, indicaron en el informe.

Por otro lado, señalan errores en el diseño de las boleterías de atención a discapacitados: “Del lado interior, estos puestos especiales de boleteros tienen apoyapiés a la misma altura que el resto, ya que ha sido bajada la altura del escritorio. Con esto la altura poplítea no se respeta y no se puede abrir el cajón sin golpearse las rodillas”.

La estación Rosas, al ser terminal de la Línea B, tiene muchas dependencias de servicio y sanitarios para el personal. Según el relevamiento, “estos recintos también están expuestos al deterioro por filtraciones, hallándose sus techos y luminarias ya deteriorados antes de su inauguración”.

En el caso del vestuario de hombres, el documento indica que en líneas generales caben las mismas consideraciones. Allí remarcan que existe un cartel de “Salida” donde no la hay.

Por último, se indicó que para los maniobristas se previó un único vestuario para ambos sexos incumpliendo los artículos 49 y 50 del decreto 351/79.

El amparo que no logró frenar el subte

El 24 de julio, dos días antes de la inauguración, el diputado y candidato a senador Alejandro Bodart (Nueva Izquierda) presentó un recurso de amparo ante la Cámara en lo Contencioso Administrativo porteña para frenar la apertura.

Al realizar la presentación, Bodart señaló: “Mauricio Macri apura inauguraciones de campaña sin prever los riesgos. Considero que antes de inaugurar hay que garantizar la seguridad de los usuarios y trabajadores. En la estación Rosas y el taller-cochera no solo existe riesgo eléctrico, sino graves incumplimientos a la Ley 19.587 de Seguridad e Higiene y al decreto reglamentario 351/79. Nuestro amparo se basa en los relevamientos técnicos realizados por especialistas y delegados del subte”.

Sin embargo, la Justicia rechazó el amparo y le dio vía libre a Macri para el corte de cinta en plena campaña.

Al conocerse la decisión tomada por la Justicia, el legislador, que en su momento logró frenar la suba de la tarifa del boleto del subte con un amparo, manifestó que “el que avisa no es traidor” y agregó: “Lamento que la jueza permita esta apertura riesgosa. Lo llamativo es que, para cubrirse, le ordena al Gobierno porteño ‘extremar los recaudos de seguridad en el plazo de tres días’. Esto deja claro que la seguridad es insuficiente. Por desoír a los trabajadores y denuncias como la nuestra ya sufrimos varias tragedias, que espero no se repitan”.

Datos

Las autoridades estiman que la incorporación de las nuevas estaciones sumará a cerca de 50 mil pasajeros nuevos a la red, tramo que permitirá la combinación con la estación Villa Urquiza del Ferrocarril Mitre del ramal José L. Suárez. El nuevo trazado, de 1,6 kilómetro, se extiende bajo la avenida Triunvirato, entre Avenida de los Incas y la calle Roosevelt.

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