¿Pueden cerrar los bingos porteños?

¿Pueden cerrar los bingos porteños?

Conflicto.Hoy los trabajadores de las salas de Belgrano y Caballito están de paro. Salarios atrasados, concesiones que se vencen y la imposibilidad de instalar máquinas tragamonedas.

Los trabajadores de los bingos de Caballito y Belgrano cumplieron ayer una jornada de protesta y pararon durante 24 horas en reclamo de aumento salarial, pero también porque temen por sus fuentes laborales. Se trata de 700 personas que dependen de un grupo empresario que administra cinco salas, ubicadas todas en la Ciudad.

"Ya se realizaron dos audiencias en el Ministerio de Trabajo, pero la incertidumbre continúa porque por un lado la empresa dice que no tiene dinero y por otro, sabemos que a fin de año vence la concesión", contó a Clarín Ariel Fassione, Secretario Gremial de ALEARA (el Sindicato de Trabajadores de Juegos de Azar de la Argentina).

Es un problema que se viene arrastrando desde hace cinco años: según explicaron desde ALEARA, el empresario Nazareno Lacquaniti viene postergando los pagos del canon anual a Lotería Nacional. A cambio, el ente organizador de los juegos de azar a nivel nacional, le habría exigido al empresario que abone los sueldos de los empleados. "La empresa dice que no tiene plata para pagar los sueldos y que en 5 meses no sabe si seguirá operando. Desde Lotería Nacional dicen que garantizan el empleo, pero con su pasividad en todo este tiempo, permitieron que las empresas se endeuden aun más, y en este momento no tenemos aumento de salario ni seguridad laboral a futuro", explicó Fassione.La empresa de Lacquanti tiene cinco salas de bingos en la Ciudad: Belgrano, Caballito, Lavalle, Congreso y Flores. Y otras dos en provincia de Buenos Aires, en Luján y Moreno, en donde operan con tragamonedas.

En mayo Lotería Nacional hizo pública la información de que estas salas adeudan un canon de 130 millones de pesos y advirtió que prepara las nuevas licitaciones. Sin embargo, trascendió que los bingos no cerrarían, sino que se terminaría el período de los actuales operadores. El principal problema que enfrentan los bingos es la competencia que suponen las máquinas tragamonedas. En la Ciudad hay tres lugares en donde se permite su uso: el Hipódromo de Palermo y los dos casinos flotantes de Puerto Madero, todos operados por el empresario kirchnerista Cristóbal López.

El contrato de los bingos en la Ciudad fue firmado en 2007, durante el plazo de 10 años. Pero los últimos tres años dependen de la autorización de la Lotería Nacional, que a fines de 2014 llamaría a una nueva licitación.

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