Puja salarial y puja gremial

Puja salarial y puja gremial
La prórroga del mandato de la anterior comisión directiva de la CGT implica que Moyano sólo contará con tres de los 16 lugares y por esa razón analiza si participar o no. La CTA también quiere discutir sobre “tercerizados” y “trabajo no registrado”.
La convocatoria oficial al Consejo Nacional del Salario para la última semana de agosto volverá a mostrar una nueva puja distributiva entre sindicalistas y empresarios, en la negociación para fijar el valor del salario mínimo, vital y móvil que regirá a partir de septiembre. Además de la pulseada por la representación gremial. “Vamos a ver cómo se reacomoda la discusión hasta que alcancemos un consenso”, afirmó a Página/12 Héctor Daer, referente de la CGT antimoyanista que –de acuerdo a la prórroga del mandato de la anterior comisión directiva cegetista dictada por el Ministerio de Trabajo– tendrá 9 de los 16 asientos del sindicalismo en el Consejo. En tanto, el sector moyanista duda de enviar a los tres gremialistas fieles que le quedan en esa nómina porque sería admitir el no reconocimiento oficial a la CGT que conduce el camionero. La CTA analiza también la propuesta económica que llevarán sus tres representantes, aunque también quieren discutir “tercerizados” y “trabajo no registrado”.

Luego del encuentro que mantuvieron el jueves en la cartera laboral, la CGT antimoyanista –que comparten “independientes”, “gordos” y ex moyanistas– acordó con el ministro Carlos Tomada la convocatoria al Consejo Nacional del Salario para la última semana de agosto. “No queremos hablar de números que no hayan sido consensuados por todos”, dijo entonces Daer, que volvió a oficiar de vocero de ese sector gremial. Pero aclaró que uno de sus objetivo es que el nuevo salario mínimo “tenga alcance a los trabajadores municipales de todo el país que hoy están fuera de estos valores y a veces los compañeros están cobrando por debajo”.

Daer volvió a ratificar ayer que “no tenemos un número, vamos a ver cómo se va reacomodando la discusión hasta lograr un consenso”. “Una cosa es tener una propuesta testimonial y otra es tener una actitud responsable”, respondió Daer ante la consulta de Página/12 sobre la consigna moyanista de un salario mínimo de 3500 pesos. Dentro de la CGT que no responde al camionero, consideran que el incremento del salario mínimo no debe estar por debajo de lo alcanzado en las paritarias, que rondó el 25 por ciento. La prórroga del mandato de la anterior comisión directiva de la CGT –que dictó la cartera laboral hasta el 3 de octubre– obligaría a repetir la misma representación gremial de 2011 en el Consejo del Salario, donde los asientos son designados con nombre y apellido. De esa nómina de 13 sindicalistas de la CGT, 9 responden al sector antimoyanista, tres al camionero y el restante al sindicato de seguros que no está alineado con ninguno de los dos. Los otros tres asientos gremiales son de la CTA.

Según algunas versiones, Moyano habría decidido no asistir al Consejo porque sería admitir que su re-reelección al frente de la central sindical no está reconocida, aunque terminarían de definir la cuestión en la reunión de consejo directivo convocada para el martes. Sin embargo, la semana próxima –como ya lo habían decidido con anterioridad– lanzarán una campaña de afiches callejeros con la consigna de un salario mínimo de 3500 pesos. A pesar que la propuesta que pensaban llevar al Consejo era del 35 por ciento, similar a la inflación estimada por sus propios economistas y que llevaban al actual mínimo (2300 pesos) a 3105 pesos.

La CTA, en tanto, llevará su propia propuesta económica, que evalúa el equipo que conduce el economista Eduardo Basualdo, pero también otros temas. Quieren que el Consejo también aborde, junto a los empresarios y el Estado, el trabajo no registrado y el de los trabajadores tercerizados.

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