“Quieren generar un clima de desmadre”

“Quieren generar un clima de desmadre”
Yasky sostiene que los grandes grupos quieren que el kirchnerismo termine como Alfonsín para después realizar un ajuste. Adelanta que la CTA pedirá un aumento de salarios en el orden del 25 o 26 por ciento.
Hugo Yasky rechazó de plano la propuesta que impulsaría la CGT de Antonio Caló de hacer paritarias trimestrales. “Si tuviéramos que discutir salarios cada tres meses, los trabajadores estaríamos en el peor de los mundos”, aseguró ayer, entrevistado por Página/12. El titular de la CTA cercana al Gobierno advirtió que “la Sociedad Rural, los grupos empresarios más fuertes y algunos multimedios están enfocados en generar un clima de desmadre de la economía porque quieren que el kirchnerismo termine como terminó Raúl Alfonsín, con una situación que después les permita a ellos justificar las políticas de shock que quieren aplicar”. En este paquete puso al massismo y a la ortodoxia económica. También habló del llamado de Hugo Moyano y Luis Barrionuevo a un encuentro opositor. “Es una especie de arca de Noé a la que quieren subir a algunos carnívoros que sueñan con volver a la época del ajuste”, evaluó.

–Dice que ir a paritarias trimestrales sería un desastre. ¿En qué esquema se puede pensar para recuperar salarios frente a la suba de precios?

–Hay que hacer una discusión integral que permita, además de recuperar salarios, poner al movimiento obrero como el garante de políticas públicas que les pongan límite a los grupos económicos que, con la remarcación de precios y la permanente presión sobre el dólar, están tratando de cerrarle los caminos al Gobierno para que finalmente todo esto desemboque en el ajuste que vienen pidiendo. Me parece que ésa es la discusión que hay antes que pedir la revisión trimestral de los salarios. Si tuviéramos que discutir salarios cada tres meses estaríamos en una situación de desmadre.

–¿Cree que aceleraría la inflación?

–Sería ir al escenario que quieren los grandes grupos económicos. Hoy la Sociedad Rural, los grupos empresarios más fuertes y algunos multimedios están enfocados en generar un clima de desmadre de la economía. Discutir cada tres meses salarios sería un premio consuelo, nos estaríamos deslizando en el tobogán que ellos nos tienen preparado. Son grupos que quieren que el Gobierno termine mal. La manera de preparar el terreno para que se acepte como un mal menor el guadañazo del ajuste que pregonan los que rodean a (Sergio) Massa y esos candidatos es generar una situación como fue la de Alfonsín. Ellos saben que si llegamos a 2015 en una planicie, donde se mantenga el poder adquisitivo de los salarios, donde vayamos controlando la presión de los remarcadores de precios, va a ser muy difícil que nadie que quiera aplicar un ajuste lo pueda hacer.

–Para la CTA, ¿cuál fue la inflación del último año y cuánto hay que pedir para recomponer los salarios?

–Todavía nos falta cerrar los datos en varios provincias, pero la medición nos está dando 25,6 por ciento, con un aceleramiento fuerte en los últimos dos meses. Lo que vamos a pedir está en línea con eso, más o menos en el 25 o 26 por ciento, según los gremios y según cómo vengan de las negociaciones anteriores.

–Los docentes bonaerenses son parte de la CTA. ¿Cómo ve esa negociación paritaria, en la que están pidiendo bastante más?

–Los docentes bonaerenses quedaron rezagados con respecto a otras jurisdicciones como la Capital Federal y Santa Fe, por eso están pidiendo primero una equiparación para discutir después los porcentuales de aumento. Discutir salarios cuando se viene de tan abajo te lleva a una situación difícil, porque tenés que hablar de porcentajes por arriba de lo que se discute en otras paritarias. Por eso lo que propone (el titular del Suteba) Roberto Baradel es correcto, primero hay que discutir una equiparación y después hablar del porcentaje de aumento.

–Está además el tema de la suba que tuvieron los policías. ¿Qué deben hacer los gremios con ese antecedente?

–No podemos tomar como parámetro aumentos que fueron logrados bajo extorsión. Dicho esto, no vamos a discutir un centavo menos que lo que marque el índice de la inflación. La recuperación del salario tiene que ser la viga mayor sobre la que se siga apoyando el modelo. Por eso para nosotros frente al trabajo no registrado, donde hay un escalón descendente salarial enorme, las políticas para mantener el empleo y la discusión de los precios, tienen que formar parte de la agenda de las paritarias, junto con la discusión del salario mínimo vital y móvil y la asignación por hijo.

–En estos días, Hugo Moyano y Luis Barrionuevo llamaron a un plenario para unir a la oposición. ¿Cómo lee esa convocatoria?

–Barrionuevo está parado en un plano de absoluta coherencia. El fue un aguerrido menemista, participó y se entregó de pies y manos a las políticas del menemismo.

–¿Y Moyano?

–Es un zigzagueo más difícil de explicar, porque no compartió las políticas de los ’90, pero su camino se rompió el día que creyó que sus ambiciones políticas y gremiales estaban por encima de un proyecto nacional y popular que tendrá muchas fallas, muchas cosas para mejorar, pero que sin lugar a dudas significa un cambio de la noche a la mañana respecto de lo que fue el menemismo, la Alianza y todo lo que nos hundió en el hambre y la desocupación. Hoy, convocando a un cónclave opositor, quieren seducir a los poderosos de este país, le hacen guiños a (Héctor) Magnetto, a la Sociedad Rural, a distintos sectores... pero la clase trabajadora sabe que no puede ser furgón de cola de la derecha porque eso significaría perder todo lo que conquistó. Así que bueno, es una especie de Arca de Noé a la que quieren subir a algunos carnívoros que sueñan con volver a la época del ajuste.

–Quieren invitar a los presidenciales del peronismo.

–Van a tratar de seducir a Massa y a sectores que vienen del viejo tronco del duhaldismo. Creo que va a ser un encuentro en el que la ortodoxia económica, la derecha política, el peronismo que fue superado por el kirchnerismo va a tratar de recomponerse. Creo que hay muchos que olfatean que éste es el fin del ciclo del kirchnerismo y por eso hay mucho oportunismo en este tipo de convocatoria. Pero el pueblo argentino no come vidrio.

–¿Está funcionando el acuerdo de precios?

–Creo que hay que tratar que funcione. Acá hay dos grandes concepciones en pugna. Libertad de mercado, eliminación de impuestos, eliminación de retenciones, que es lo que expresa Massa en estos días y es lo que van a expresar todos los sectores que quieren volver a la Argentina de los ’90. Por supuesto que para hacer eso hay que realizar un brutal ajuste sobre los asalariados, hay que hacer caer los niveles de empleo para que el salario se venga para abajo. Del otro lado está la concepción de impulsar políticas públicas que establezcan reglas de juego, para que no sea el mercado el que las fije, porque el mercado es capitalismo salvaje. Una planificación de la economía que implique tener metas que tengan que ver con el control de los precios, los niveles de rentabilidad de los grupos empresarios, poner la lupa en mostrar cuando esos niveles de rentabilidad se salen de los parámetros del capitalismo en el resto del mundo, poner la lupa sobre los sectores que especulan, y a eso tiene que hacerlo el Estado. En ese sentido, el control de precios es una de las medidas, quizá la más elemental, y por eso nosotros la apoyamos.

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